Georgina Canifrú Candia


(Viña del Mar, 1978)

Bibliotecaria Documentalista de la Universidad Tecnológica Metropolitana.
Ha publicado “Vacío Animal” por Mantra Editorial, 2009.
El 2008 participa en el III Encuentro de Poesía Latinoamericana Actual “Poquita Fé”. El 2003 obtiene el Primer lugar en el Segundo Concurso de Poesía organizado por la Facultad de Humanidades de la UTEM. El 2000 recibe la Beca para la Creación Poética de la Fundación Pablo Neruda.


Menciona a:


Eugenia Brito

Malú Urriola

Gastón Sobino
Marcelo Arce

Julieta Marchant

Rafael Rubio

Antonio Silva

Florencia Smiths

René Silva
Sergio Alfsen
Humberto Díaz Casanueva
Jorge Cáceres
Vicente Huidobro


Poesía:
De “Vacío Animal”

YO HUYO COMO EL DOMADOR INEPTO
SOBRE MUÑONES CORRO
SIN VOLTEAR LA VISTA
SIN DESPLEGAR LAS ALAS

El salmo de las manecillas


"tú eres una ciega
no ves que es el infierno esta habitación estrecha esta cama, este viento" Eugenia Brito

El salmo de las manecillas
explotando en cada segundo
contra las vueltas eléctricas que el zancudo
con otro intervalo
da en este cuarto sin tiempo ni deseo

Yo me golpeo también con su fuga
en la ventana sin salida a la noche
se agitan las aguas de mi pecho
que no alcanza la orilla y sus diamantes
donde no podrá el junco florecer en el riachuelo

Mis extremidades se proyectan en el muro
en el vacío de esta caverna sin llama
dentro del globo de la noche
es mi rugido que rema eternamente silencioso
son mis monstruos
los que tejen en silencio
ciegos
y negramente sordos


Domador inepto


Cuando aparecen sus ojos en mis ojos
huye el corazón en la estampida
de mi por el desierto
cabalgando pardo entre otros
hacia lejanías sin regreso

Cuando aparece su lengua en mi lengua
mi grito es una gota que desaparece en el bebedero
donde observo encorvada
en el corrugado oleaje de este pozo incierto
como extienden sus alas negras en el pozo del cielo

Las palabras buscan dentro de sí
pero ya no tenderé mi mano en la marioneta

El desierto me coloca el traje del caballo
es ese pelaje el que guarda mis raíces verdaderas



EN EL ALBA MI PECHO RUGE
COMO EL TIGRE DENTRO DE SUS LLAMAS NEGRAS


Insecticida


Hace días que tengo en el cuerpo
tu perfume de insecticida
adherido a las escamas
luminosas en la profundidad de las yardas

En mi cuerpo
tu perfume de insecticida
entrando en las vellosidades de la lengua
en las papilas de la estrella no moriré

Y en efecto he distorsionado el olor de la mañana
inclusive el tiempo con su humedad
envuelta en todas las miradas somos felices
se convierte el cuerpo
en el origen del primer pétalo
y es necesario establecer el olor de la primavera

El olor arenoso de la piel de la mula
el olor de los ojos del caballo que no cabalga libre
pero no huye
el olor de la loba volviendo náufraga al Reloncaví
el olor del puma mientras corre y en el sendero
aparece la estrella
y brilla

Tu perfume de insecticida
en el cuerpo yo tengo

Entre las alas del insecto está cautivo el paisaje
pero él no escucha el salmo del grillo

El bosque el bosque no es verde
y la fogata aún no se ha encendido
el cuerpo entonces es una llama azul
que desaparece entre las aguas
es sin olor el paisaje
sin pasto en los ojos de la cabra
no se trata de un insectario en los bancos de la escuela
ellos reviven en la oscuridad del sueño de la niña

es sin paisaje
pero sin paisaje
sin olor
ladran los animales
pero no descubren la corta distancia
que les es señalada para ahogarse en el mar
o para internarse en los pastizales




Pero podremos huir
porque sé que podremos huir
cuando se establezca nuevamente
el olor de aquello sin nombre ni lugar


Prisionera


Nos cuentan dos veces al día
uno
dos
tres
digo once

Con la mirada en mi archipiélago lejano él me saluda
convicta de la sombra que despega del pensamiento
me desprendo también en una forma sutil
y el latido se hace innecesario
para todos los actos que sostienen la tierra

Residente perpetua
no saldremos del contorno de los ojos ahogados
pero he comenzado a avistar el dorso de mi pensamiento
el gesto de mi cuello asciende
y me vuelvo loba que aúlla

De la trompeta crecía el musgoso nido del océano
el viento nos meció tantas veces
el sueño entonces se desprendió de la barca
y cuando llegamos nadie nos esperaba en la fogata entumecida
convicta en la galería que sólo especta el paisaje

Amada definición inaccesible
acertijo de aire
acertijo de sonido
de piel desaparecida en los montes
que un día fueron profundos

En mi corazón habita un dragón que quema en el alba
una fogata primitiva ilumina caminos de sangre
yo veo la fogata del cielo con los ojos abiertos
pero la expansión invertida me provoca derrames de
murciélago

Despierto en un cuerpo que no conozco de antes
el pelaje ahora es otra piel
en esta agua que me cobija del cielo
que me cobija de tu mirada hiriente
de la bala en tu lengua
Siempre corrí por el sendero descalza
y no me siguieron apareados por la noche los lobos

No fijaba la mirada en cosa alguna
el paisaje no era paisaje
todo pertenecía ya a mis ojos cuando en una cruz
me lanzaba sin sumergirme
en aguas que eran aire
en cielos que eran desiertos
en araucarias de leopardo

Y las huellas en el lodo eran iluminadas
por la luna del propio cielo que era el propio desierto
y el propio aire
que era la respiración y su origen



MI CORAZÓN ES UNA NIÑA BORRACHA
QUE NO VUELVE MÁS A CASA




Florencia Smiths


San Antonio, 1976. Profesora de Castellano y Licenciada en Educación de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso (2002). -Ha publicado El margen del cuerpo, Editorial Fuga, 2008. -Publicaciones en Antologías: *Antología 21 poetas, Universidad de Playa Ancha. (1999) *Antología Poética “Viernes, veinte horas”, Taller Veinticuatro, Centro Comunitario Padre Hurtado, Las Condes. Claudio Geisse editor. (2001) *Creación desde la palabra, UTFSM de Valparaíso. (2001) *Antología Poética Universidad de Playa Ancha (2002) *Antología de la joven poesía de Valparaíso “El mapa no es el territorio”, Editorial Fuga. Ismael Gavilán. (2007) *Antología Poética Des-aparecido, Valparaíso. Ediciones Comuna Memoria (2007). *Escritura Pública, Obras reunidas. Taller de Escrituras Buceo Táctico, San Antonio. Editorial Economías de Guerra. (2008) -Encuentros y lecturas públicas de poesía: *Carnavales Culturales de Valparaíso (2001) *Encuentro Internacional de Poetas CHILE-POESÍA, Santiago (2003) *Encuentro Internacional de Poetas Jóvenes POQUITA FÉ, Santiago (2004) *En boca de mujer (Lectura de poetas chilenas). Día mundial del libro y el derecho de autor, SECH. Biblioteca Nacional, Santiago. (2008) *Homenaje a Gabriela Mistral, Universidad Santo Tomás, Viña del Mar (2008) *Encuentro Internacional de Poetas CHILE-POESÍA, Santiago (2008) Florencia Smiths

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Mis elecciones son:
-Malú Urriola

-Pablo Paredes

-Elizabeth Neira
-Juan Carlos del Río
-Bruno Vidal
-Roberto Bescós
-Diego Ramírez
-Andrés Andwanter

-Julieta Marchant



POESIA:

Las Muertas



Tú me vas
Tú me vas a venir a decir
Tú me vas a venir a decir a mí
Que estoy prestada
Que no puedo parir
Ni por la boca
Ni por el vientre
Que no puedo hacerme la renuncia
A mi debilidad
Que no puedo asomarme a esa casa
Morbosa
Donde la muerte hizo de su cuerpo
Un hijo de ninguna vida
Donde justo en el centro de la herida infecta
Me esta creciendo una plaga que no se parece a ninguna de las mil
Y esa ruina
Me esta llenando una palabra entera por dentro
y al mismo tiempo me esta perforando
Justo ahí
Donde nada de mí se parece a nada de ti ni de nadie
Tú acaso
Alguna vez
como nula vez
me vas a venir a decir
Que tengo la voz hecha un hilo
apenas un silbido de páramo desierto
apenas un cuchillo y una tocadura accidental
y que si no fuera por esta sordina de voz que me queda
No podría reconocérseme el silencio nefasto que aguardo
Porque estoy prestada
Porque no sé decirme dejar de expeler así
Porque no sé darme de comer cuando hace frío
Porque no sé abrigarme cuando nadie me conoce
Porque no sé mentirme cuando los hechos están abiertos ante mi
Porque no sé colmarme si apenas me soporto
tampoco sé sostenerme si malamente me paro en amargo
Porque no sé cantarme la duda tal como viene
Porque no sé conducirme sin estos gestos pesados de la mente
Porque no conozco la adaptación sino a un margen
Porque no puedo soslayarme ante mis huidas
Porque no puedo ocultar la marca que castiga a mi cuerpo
y sin embargo me ato el paso
y sin embargo me cuezo la demora sin irme
Porque no convengo decir atenerme deberme obedecerme
En alguna parte del resto del miedo
Ese cadáver y ese mundo
mal se leen
Porque no doy altura ni asco suficiente
Para dejar de expelerme así
Para dejar de manifestar esta arcaica sola manera
Para dejar de estar siempre
en la parálisis
en la fractura
en el hueso desfasado
en el frío tarde y atiborrado de surcos
Y me doblo
Tan tensa como me soy me doblo
y sé guardarme
Aunque a veces me sobrevenga el riesgo de partirme
me doblo y me incomodo y pareciera que fuese a quedarme así en el desajuste
y sigo ensayando hasta hincharme y endurecerme
y quizá mutilarme sin verme
mientras tú
Tú vas
Tú me vas
Tú me fuiste a decir
Tú me quisiste
decir
que No
que esta parte mía
como ajena me es
no saca no corta no duele no aguanta
cuando se la golpea
Tú me hiciste decir
que yo lo quise
que sin mí no habría catástrofe
y yo, Catástrofe
y el crimen
y mi ancho paladar abierto
y mis costillas duras
y mi aliento suicida
y mi parte mas abierta
se borrarán de una memoria debilitada cuando amanezca
Tú me hiciste repetir
que no
Que sin mí ni mi suceso
No habría cárcel de carne
No habría ventanas selladas ni puertas descerrajadas
Que sin este porte ni este género
No habría las ganas
De más
Es por esto que ahora vienes
Te allegas sosteniéndome en las muñecas
Y así
Toda cosida como estoy
No te hablo
No sé hablar cuando tengo la lengua rota
Y nadie se acerca para abrirme
Para que salga esa espera
Esa tortura
Esa palabra que me creció hinchada
Y que dice No
Que se dice No
Que se sabe No
Que se inventa No
He de aprender a darme
A mentirme
A abrigarme
A decirme
A cantarme
A conducirme
A definirme
Esos son verbos que nunca olvidamos
Es sólo que la historia nos hizo suponerlo
Es solo que no estaba contemplado demorarse
Ni que el día de hoy nos dieran en llamar
Las Muertas


*Texto escrito para ChilePoesía 2008, martes 25 de noviembre, Día internacional de la no violencia contra la mujer, lectura en la Plaza de La Constitución, Santiago.


Hay niños


Hay niños bajitos que aprenden a estirarse en cuerpo y mente como un equilibrista del fuego elástico en las sienes
Hay niños de pelo oscuro que impulsan a las neuróticas a campos de dulces concentraciones y torturas
Hay niños de gestos torpes que no saben prender bien el cigarrillo de la mujer pero que al quemar poco a poco el dedo índice le encienden una hoguera de recíproca fugacidad
Hay niños atentos educados como orfanatarios en donde asienten a las más mínimas órdenes sean estas sexuales o no
Hay niños pulsionados y llevados a torrentes por sus vasos coagulados de puro gesto
Niños que buscan hombres y mujeres para sentirse menos solos para sentirse bien amados hasta cuando amanece bien temprano y se dan cuenta que la piel se les está arrugando
Hay niños que altos en su compostura implantan una mirada definitiva en las cortezas de los ojos de otras niñas
Ellas se ilusionan porque piensan que los niños altos con el pelo revuelto miran así para siempre y las arrojarán a sus brazos como testigos impávidos de asesinatos múltiples
Hay niños grandes de manos de pianista en alguna pauta perdida niños de uñas blancas casi transparentes como sus palabras desperdigadas en el ocio de una noche borracha
Los silencios de esos niños ángeles son como costritas que se posan leves en la epidermis del deseo y las niñas ancianas osan tocar las escamas como evidenciadas ante un acontecimiento elemental de suspicacias
Hay niños que temen un poco cuando se les ama
Hay niños que piensan que las citas a medias en bares de hoteles no tienen más destino que escribirlas en cuadernos antiguos y a cuadros
Hay niños profanos y fugaces, emancipados en las fiestas de sus magnetismos eternos
Hay niños blancos de cejas castañas que alimentan pasiones de niños en la fuga de un cuadro en el punto de una coma existencial
Hay niños amados que uno sin conocer ya está adorando y cuando llegan
Las miradas son la comprensión de una letanía imposible e inigualada de tanto esperarla
Hay niños bellos como la prisión de los bosques a cierta hora
Niños que acuden a los sueños porque sus cuerpos están hechos de inconsciencia pura
Hay niños suaves y viajantes en los ojos de los trenes en la noche a punto
Hay niños que cuando abrazan resquebrajan y mutilan quietamente la presión de la muerte en la espalda tensionada
Hay niños cruentos veloces displicentes asombrosos cuando hablan
Hay niños de todos y de nadie
Niños que se dominan solos y que nadie sabe controlar porque no son predecibles como el frío en los dedos y en los huesos
Hay niños que dicen te quiero lento y bajo
Hay niños malcriados y hermosos que ciegan al sol con sus movimientos retardos
Hay niños que he visto que he tocado que he coloreado
Pero nunca había conocido a un niño hecho de ángel a oscuras
en la cofradía de las especies
en la lubricación de palabras que vienen no sé de dónde
nunca así había desde niña sido embebida por un niño de-mente
que en su locura lógica determinara los rasgos de las huidas y los bordes traspasados
hay niños ciertos
pero de tan inmensos la falsedad asoma sin querer en sus textoscuerpos


Teresa

A Teresa Carrasco


La pequeña muerte no espera El pequeño fin que has puesto a dormir entre tus cosas Las cenizas de un lamento que más de alguna vez rasgó tu historia La carterita negra que me entregaste y que habías hecho tú porque pensabas que yo también estaba de duelo Ahora que escribo este subrayado sobre tu nombre No me convenzo de todo este tiempo entre derivas La voz y tus instrumentos Los libros posibles y el grito que decía ¡Láncelo ahora! –por mi propio libro- como una orden que ahora me llega tal cual entre truenos y envergaduras La lluvia medrosa que desgana mi sangre se hace agua Teresa no hay muerte Teresa no hay miedo Teresa no hay deuda Teresa no hay más Yo te seguía viendo en imágenes desclasificadas Y unía tu estampa a la época más devotamente hermosa en que he morado mientras dolía Porque en esos tiempos fuiste madre Fuiste también nuestra madre Y éramos tres hermanos que teníamos dos madres Y a veces éramos cuatro y cinco y seis Y teníamos dos madres y pocos padres Y algunos que se habían muerto y otros que ya ni siquiera habitaban nuestros nombres Y hoy me llega la noticia de esta Tu pequeña muerte Y eres la niña que avanza entre el aire de la música y el aire de la risa Y entonces veo tu cuerpo delgado guarecerse de esta lluvia y luego me digo que la vida no puede llegar a ser la culpa que nos amarra el cuello Porque cuando invadíamos tu casa tú estabas contenta Y porque tal vez en esta pequeña casa tuya Al fin puedas encontrar el sigilo de tu nombre o de tu búsqueda Mujer de las manos fuertes La del rostro antiguo que refulgía en cualquier oscuridad musitada La del andar lento y liviano entre banderas de humo La del pelo largo que arrinconaba a las sombras Y se debatía entre soledades y euforias de largo bagaje Late en tu silencio y en tu falta Son las flautas traversas y los niños Es la bulla de que no estés fumando y cantando a cualquier hora -abriendo las ventanas- Es el momento en que has llegado a despedirte Mi madre almidonada No esperes más la estocada de ningún acorde Los hombres hace tanto ya dejaron de corresponder con estas heridas No te lances en el trueno Vete al mar Yo te sigo viendo y mis hermanos Van a pintar en tu pecho lo que no espera Vamos a escribir hasta el cansancio en nuestras muñecas Que no estamos separados Que algún día nos reuniremos como siempre Que las pequeñas muertes nos hacen más grandes Y que venimos del duelo del parto de la renuncia del no saber decir Y del no saber estar cuando alguien llama y se nos fuga Se nos borra la presencia El nombre se nos borra Con esta partida Otra se nos borra Con este desparpajo de no saber marcar los números del teléfono Por no juzgar Teresa Por no saber Por torpeza Por desidia Por sentirnos tan solos Como tú en ése momento Niña de los amores y sus compases quebrados Pequeña nación de pasiones desiertas Pequeña mi pequeña muerte Mi pequeña trampa de vida Mi pequeña mancha de sol

Noticia


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Damaris Calderón


Damaris Calderón Campos.
Nació en La Habana, Cuba (1967).

Es Poeta, narradora y filóloga, licenciada por la Universidad de La Habana. Egresada de magíster en lenguas y Culturas clásicas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, (UMCE), Santiago de Chile, Chile.

Ha publicado los poemarios: Con el terror del equilibrista, (Cuba, 1987); Duras aguas del trópico,( Cuba, 1992), Guijarros (1ra. Edición: La Habana, 1994, 2d. Edición: Santiago de Chile, 1997); Babosas: dejando mi propio rastro, ediciones Las Dos Fridas, Santiago de Chile, 1998,Duro de roer, (Santiago de Chile, 1999 2da edición, Ediciones Unión, La Habana, Cuba, 2005); Se adivina un país, (La Habana, Cuba, 1999); Sílabas. Ecce Homo, (Santiago de Chile, 2000, 2da. Edición, Letras Cubanas, Cuba, 2001) y Parloteo de Sombra, Ediciones Vigía, Matanzas, Cuba, 2004). Autora de la antología de poesía cubana, “Cercados por las aguas”, Aérea, Santiago de Chile.

Aparece incluida en antologías de poesía cubana contemporánea publicadas en países como Cuba, Puerto Rico, España, Chile, Santo Domingo, Colombia, México, Venezuela, Argentina y Estados Unidos, entre otros.

Ha obtenido, entre otros, los premios: “El Joven Poeta”, Cuba, 1987 (compartido), UNEAC (de escritores y artistas de Cuba) (1998), Revolución y Cultura, (Cuba, 1994); en Chile obtiene con su libro Sílabas. Ecce Homo el premio de la Revista de Libros de El Mercurio, en 1999. Obtuvo en el 2000 en Chile una beca del Fondo del Libro y la Lectura por su proyecto: “El mito clásico: la fuente viva: su presencia en poetas chilenos contemporáneos”. En 2003, participa en la Bienal Internacional de poesía de Mal de Varne, París, Francia. Lee en Centro Internacional del Libro, Montpellier, en Marsella y en la Casa de América Latina en París. En 2005 obtiene una beca de creación del fondo y la lectura en Santiago de Chile. Ejerce como profesora en la Universidad Finis Terrae y realiza talleres de creación literaria. Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile y de la Sociedad de Estudios Clásicos de Chile. Poemas suyos aparecen traducidos al inglés, al portugués, al holandés, al francés y al servo-croata. Reside desde 1995 en Chile. (Tomado de R.B)

Afinidades momentáneas: Elvira Hernández, Verónica Zondek, María Inés Zaldívar, Raúl Zurita, Gonzalo Millán, Tomás Harris.

POESÍA:


EL MUERTO ILUSTRE

Por el barranco

en el que me precipité

nadie contempla mi belleza:

las deformaciones craneanas

que me hicieron mis padres desde la cuna

(con amor).

Almohadillas

y tablillas

en el hueso frontal y occipital

me distinguieron en mi tribu.


El amarillo y el rojo

simbolizaban mi nobleza

(y no alcancé a cruzar la Cordillera).


Cráneo que burló a Lombroso

siglos después,

regresaré por mi carcaj y por mi flecha,

regresaré a venerar al Sol

desde las altas cumbres,

y al cóndor, de pigmentos rojos.


Astuto,

me las arreglaré para terminar lo inacabado.

(Las deformaciones craneanas no disminuyen

la inteligencia del difunto).




PINTADOS


Un pedazo de muralla

de lo que pudo haber sido una ciudad

ruinas del Tiwanaco

geoglifos raspados sobre vastas extensiones de cerros.

La cruz incaica señalando los cuatro puntos cardinales

figuras geométricas antropomórficas:

llamas, aves, águilas,

un círculo quizás indicando agua,

rituales mágicos,

escenas de la vida cotidiana.


Los españoles picotearon la montaña

buscando el oro de los incas:

6 kilómetros de geoglifos reducidos ahora

apenas a 900 metros.


Y en el desierto multicolor un hombre

bajo un letrero de señalización:

"Pintados: habitantes: 1".


El Uno de Pascal duerme a la intemperie.

De la ficción del tiempo, del polvo, de la sal,

de sus metáforas.

(La municipalidad le manda

una vez al mes una pipa de agua,

sobrevive de la artesanía,

de los que vamos de tránsito).

Con un fondo rupestre del 1100 al 1400 d.C

nos dice adiós mientras nos perdemos

con una mano que dura una eternidad.



LA MASCARA JAPONESA


Yo, Ito Toshitsugo

saqué mi cabeza de un agujero durante la noche

para comerme el cristal de un establecimiento comercial

en la Venecia japonesa.

Atraído por los cebos lumínicos

y los tubos de plástico.

Dos meses

como una anguila

ante el pabellón dorado del bazar

permanecí extático.
Largo y delgado

estilizado por el hambre

una anguila de agua dulce

en el gran puerto marítimo.

Sesenta millones de personas

pasaron por mi lado

no me vieron.

Sesenta millones

ocupadas en las compras navideñas

cegadas por la luz artificial

por las ramas (falsas)

del árbol donde recosté mi cuerpo.

Yo, Ito Toshitsugo

me convertí en el cadáver de un hombre de sesenta años

sin domicilio conocido

en uno de los barrios más populosos de Osaka.

Que alguien toque para mí la flauta de hierro.



SANTIAGO HUMBERSTONE


Yo, Humberstone,

hijo de un modesto empleado de correos

y nieto del Director de la Banda de Guardias Escoceses,

llegué a aquí a hacer la América.

Yo, un oscuro químico

lustrado ahora por la sal,

inventé esa ficción: el pampino:

cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.

Inventé el futuro, el futurismo, Marinetti.

Me cagué en le Corbusier,

la Torre Eiffel,

esa ciudad amanerada:

París.

Aprendí palabras ásperas:

caliche, charqui, camanchaca

(yo que jugaba delicadamente al tenis,

yo, cuya vida era un campo de golf),

copié y apliqué el sistema Shanks

(que nadie conocía por aquí).
Tuve mano férrea,

tuve mano de obra

(barata).

Comencé por conquistar Agua Santa

y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.

Yo, que me horroricé

cuando escuché que estos indios llamaban chanchos

a las relucientes máquinas metálicas, trituradoras,

porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.

Establecí un Orden,

una jerarquía en el Caos:

de un lado los ingleses y administradores,

del otro, los hombres y las bestias.

Yo , que puse un toque de delicadeza,

de civilización en estos páramos:

Al espejismo de los oasis de Pica y Matilla

opuse una piscina (metálica),

construí una plaza (pública),

una iglesia,

el tendido eléctrico,

un orfeón para que estos bárbaros

escucharan música

–ópera-

no el rumor sempiterno, monótono

de las arenas.

Yo, me la creí completa

y se la hice creer a medio mundo:

"El salitre chileno el mejor del orbe":

nitrato de sodio: la pólvora más eficaz

para las guerras intestinas y extranjeras.

(Así de cosmopolita):

"El salitre chileno entra a Francia,

a Suecia,

llega a la antigua Hélade"

(hasta que los alemanes inventen el sintético

en la Segunda Guerra Mundial).

Yo, que me convertí en Santiago,

Santiago Humberstone,

tuve en mis manos el Oro,

el Oro Blanco,

el Monopolio.

Que me hice viejo, me hice venerable,

Padre

-del salitre-.

(La Compañía me obsequió una medalla de oro,

el Rey de Inglaterra me confirió

la Orden Oficial del Imperio Británico).

Yo, James T.,

cuyo nombre desaparece

bajo la formidable leyenda y las casas huachas,

extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra

y no encuentro agua.

El desierto y la muerte recobran su señorío.


Ingrid Odgers Toloza


Ingrid Elizabeth Odgers Toloza -Concepción de Chile, 1955

-Analista de Sistemas, gestora cultural, poeta, narradora y crítica literaria. Miembro del Comité Consultivo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Editora de la Revista de literatura La silla y de la Antología Virtual Poetas del Mundo. Ex Directora del Sindicato de Escritores de la región del BíoBío, Directora de la Unión de Escritores de la Octava región, ex Directora y Relacionadora Pública de la Casa del Escritor Miguel Hernández, co-editora de ediciones La Silla, miembro de la Sociedad de Escritores de Chile y del Colectivo la Silla, co- fundadora del Centro Cultural Ceres. Encargada de Arte y Cultura y crítica literaria de la Revista Catalejo. Asesora del Centro Cultural Talcahueñu. Jurado del Programa “Haz tu tesis en Cultura”-2007 del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Su obra ha sido incluida en la Historia de la Literatura Hispanoamericana de Polonia y actualmente es traducida en Europa.

PUBLICACIONES:
• Ángel dormido (1998)
• Bajopiel (1998)
• Arcoiris de vida (1999)
• Copa de invierno (2000)
• El retorno del ángel (2001)
• La extraña barca del olvido (2003)
• Náufragos en la ciudad (2003)
• La llave de la otra historia (2005)
• A puertas cerradas (Ensayo,2005)
• Más silenciosa que mi sombra (Novela, 2006)
• En las frías rodillas del mundo (2006)
• Antología Poesía del sur (2002)
• Antología Forestal 22 (2006)
• Antología Voces sin fronteras(Montreal, Canadá, 2006)
• Antología Poesía Rayentrú (2007)
• Memoria de un juego (2007)
• La fusión de los signos (2007)

PREMIOS
-Premio Consejo del Libro y la Lectura 2002
-Tercer Concurso Nacional de Poesía y Cuento Magoeditores 2005
*-Su obra figura además en la Cartografía Cultural de Chile (Mineduc 1999-2002)
-En el Carné lírico Chileno (2002)
- En revistas literarias regionales y nacionales(1999-2007) y en Sitios Web nacionales e internacionales.

PARTICIPACIÓN COMO JURADO
• Concurso de Poesía la CASA de Todos –Talcahuano
• Concurso Regional de Poesía Dirección Colegio de Profesores Región del BíoBío
• Jurado del Programa “Haz tu tesis en Cultura” CNCA- Septiembre-noviembre 2007

Páginas en Internet:

http://ingridodgerstoloza.blogspot.com – Comentarios de libros y otros: http://ojodepoeta2007.blogspot.com

Pagina WEB en http://espanol.geocities.com/ingridodgers/


Menciona a:
Enrique Lihn
Malú Urriola
Paz Molina
Héctor Hernández Montecinos


POESIA:

CÓDIGO

Animalilla
Del seso al hueso
Del olfato al gusto
Salivo el verso
Concibo
En el pozo del tacto
Forjo
En la rotonda del ojo
(Crepita la lengua,
Ronda el paladar)
Fraguo
Desde cloacas y arrabales
Desde nudos y crepúsculos
Desde el carrusel y el circo
Pantomima de mí
Salivo



NO SERÁS DE AQUÍ

A la hora del silo
cuando tenga la muerte un reloj sin manillas

A la hora de la gran lupa
cuando tenga la muerte un celular apagado

A la hora del verdugo
cuando el barro es vidrio
y el vidrio carretera de golpes trastornados
No serás de aquí

Y el fuego
como un beso de sangre
como un pájaro estático
arde

ahogado en vísceras pizcas
ahogado en obscena noche
de estiércol bañada
completa y sola
rabiosamente bañada

Tamaños laberintos este tránsito
en el gran libro y en todos los libros
la carne lee lamentos
en todos los papeles y en todas las credenciales

A la hora del verdugo
permanece sin llaves
vestida de gemidos
A la hora de
A la hora


EL SECRETO DE LA MONTAÑA
A Heath Ledger

Nadie tiene cuatro plumas
Nadie es un patriota
Ningún héroe existe
Ninguno
La vida es una ficción
Una mala película
Una batalla perdida
Como gigantes somos
Mísera carne humana
Desposeídos de aromos
De lagares y flautas
Ha muerto y qué dicen ojos aletargados
De cable y CNN
Aquí están los cadáveres de los mall
Aquí persisten los zombies de la rutina
-el nuevo precio de la gasolina-
-el padre que mata a su hijo-
-la mujer que muere a manos del amante-
La lengua muerta de la jornada exhausta
La ceguera del prójimo escondido
El ocio cesante de los mercados comunes
Las vías asfixiadas de modernidad
Los callejones manchados de indolencia
El cuervo y el corvo del ego

De qué gloria hablan
De qué éxito banal canta la boca
Si en esta copa el exilio citadino
-Los edificios - el concreto y el cartel del cinemax-
Arrulla lágrimas
Como una negra condena
Del global sin sentido
Del marfil enclavado
En un faja de euros y un planeta que araña
Con el lujo vampiro

De qué gloria
Qué



QUÉ DE FULGOR TIENE EL AIRE JUAN GELMAN

Si los pueblos están solos
Oscuros y solos
Y reciben infinitos besos de soledad

Me lo dijiste una noche estival en Concepción de Chile
La madrugada del 2 de enero de 2004 (ese año de Dios)
Tenía calor- vestía short y una blusa vieja-lo recuerdo bien
Me sentía poderosa con tu libro de antología
En mi humilde barrio de Lorenzo Arenas
Donde el único fulgor
Es un aire contaminado de trenes y buses henchidos
Estropeados por el paso del tiempo
Agotados de llevar gente por cien pesos
En mi pobre barrio de Lorenzo Arenas
La arena y el viento
Tacha los rostros de mis vecinos: los viejos y niños
(Es que los jóvenes se marchan buscando nuevos destinos)
Te hablaré hoy de la población
Herida a pedazos por la modernidad
(Por no decir olvidada-o -arrinconada)
Afligida por el alza del pan y los tomates

Infinitos besos de soledad atiborran los vientres
Palpan los ojos un horizonte lejano
Como las cuatro ruedas de un Volvo o un Porsche
En el patio de arena y uso común

Qué de fulgor tiene el aire Juan Gelman
Si tu libro es
La única riqueza que conservo
El único consuelo
En tanto
Miro a unos perros escarbar la basura
En el fulgor de la esquina
-nada ha cambiado desde entonces-
Desde entonces nada


ZOZOBRA

Quién
evitará el estruendo de los trenes bajo la tormenta?

Quién
llorará por el cordero?

Quién
cerrará las ventanas?

Quién
recogerá las cenizas de este estío?

Quién
Posee la fórmula mágica?

Quién
El juicio perfecto?

Nos quedamos sin respuesta
Como el dios fracasado
de Sartre

Consagrados al gimoteo
Acicalados de egoísmo
Pinturitas del mundo
Somos

Actores del mundo
Somos

Actrices del mundo
Somos

Delito del mundo
Somos

Espantajos del mundo
Yacemos florecemos concurrimos
(En una vuelta de tuerca)
Títeres presumidos
Somos
Para la nada
Somos


http://espanol.geocities.com/ingridodgers/

Hernán Miranda Casanova


Hernán Miranda Casanova nació en Quillota en 1941. Es poeta, periodista y magíster en Filosofía Política. Poemas suyos han figurado en numerosas antologías y muestras colectivas a partir de 1963. Entre 1970 y 1973 trabajó en el Palacio de La Moneda como periodista de la Oficina de Informaciones de la Presidencia. Ha sido comentarista de libros en los diarios “La Opinión” de Buenos Aires y “La Época” de Santiago. Durante una década (1981-1991) fue redactor de suplementos de “La Tercera”. Entre otras distinciones, en 1969 recibió: Mención Honrosa en los Juegos Gabriela Mistral, Primer Premio en un concurso de la FECH, y Primer Premio en otro de la Juventud Comunista (con jurado integrado por Pablo Neruda, Juvencio Valle y Jorge Teillier); en 1976 recibió el Premio Casa de las Américas (La Habana, 1976); Segundo Premio en el Concurso de “El Mercurio” convocado en 1988, y el Premio Municipal de Santiago en 1991. En 1972 fue integrante becado del Taller de Escritores de la Universidad Católica, y ha obtenido en dos oportunidades (1998 y 2003) la beca de creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, entidad de la que fue consejero en 2006-2007. Ha sido también director de la SECH.

Obras publicadas: “Arte de vaticinar” (1970), “La Moneda y otros poemas” (1976), “Versos para quien conmigo va” (1986),. “Trabajos en la vía” (1987), “De este anodino tiempo diurno” (1990), “Sonetos” (1992), “Décimas de nuestra tierra” (1993), “Anna Pink y otros poemas” (2000), “Bar abierto” (2005) , “Rumbo a Corfú” (2007).


Menciona a:

Rolando Cárdenas, Guillermo Quiñónez, Pedro Plonka, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Rosa Betty Muñoz, Cecilia Vicuña, Palmira Rosas, Sergio Ojeda, Horacio Eloy, Germán Carrasco, Guillermo Valenzuela, Malú Urriola, Mauricio Valenzuela, Javier García, Juan Podestá, y muchos otros...


Poemas de Hernán Miranda


“A NADIE DARÉ UNA DROGA MORTAL...”

Aquí estoy solo con mis pócimas, mis escalpelos,
mis uñas rotas, mis salpicaduras.
Aquí con mi intranquila conciencia.
Aquí con mi mundo perturbado.

Aquí, con mi cadáver desnudo sobre el mármol
y el tiempo que aquí debería ser abolido.
Somos los mismos. Los que tuvimos un día
la capacidad de asombrarse.

Cartílagos sólo hay, sólo huesos.
Debo suturar desgarros que yo no produje.
Debo hacer coincidir las piezas de un cráneo.
Soy demasiado humano para vivir en paz.

Pero quién se sonreirá por ti algún día.
Pero quién repetirá después las cosas que tu dijiste.
Pero quién cometerá tus mismos errores.
Pero quién heredará tu desencanto.

Morirse pero contemplar tu propio funeral.
Pero huir y ser testigo de tu fuga.
Pero perderse y participar en tu propia búsqueda.
Pero se trata de estar aquí y en otras partes.

Pero yo soy un cirujano fiel a su juramento
y seguiré cortando tendones, removiendo las vísceras
sin lograr ver en ellas el futuro
y a nadie daré una droga mortal.


INSECTARIO

Yo me enamoré una vez de una muchacha maravillosa
y los dos preferíamos los vanos de las puertas,
los rincones más oscuros de los cines,
de las plazas públicas.
Huiamos de la luz como los fantasmas que éramos en realidad
y esperábamos la noche
y apagábamos todas las luces para hacernos el amor.
Yo gustaba de recorrer todo su cuerpo
centímetro a centímetro
como un escarabajo por las habitaciones en tinieblas.
Y ella tenaz y laboriosa como ninguna
tejía y destejía en silencio su tela sobre mis labios.
Un día nos equivocaríamos de grieta
o la luz del día nos ahuyentó en opuestas direcciones
y nos perdimos de vista entre la multitud.

De ese tiempo,
mi sensación de llevar antenas en la frente
y los ojos facetados.

De ese tiempo,
mis pestañas sensibles a la luz del sol
y mi forma de andar
de insecto extraviado entre los hombres.

Del libro “Arte de vaticinar”, 1970


IGLESIA DE LA MATRIZ

En la Viña del Señor
hombres suelen ser muertos
a manos de los escopeteros
que cuidan las uvas.

La Iglesia de la matriz se sentó
Cuando vino el terremoto. Ahora
Está nuevamente de pie.
La iglesia más antigua de Valparaíso
Es saludada por un borracho que orina en la pared
Casi por encima de un amigo dormido.
Es un vagabundo que se ha echado a morir
Bajo la Vía Láctea
En los momentos que Cristo de la Agonía
Sale en procesión por las calles del puerto.

Vaya, amigo, a Valparaíso en Viernes Santo
Y entre al bar de los que nada esperan.
Quizás un hombre flaco y patibulario
Le diga también
Que en Viernes Santo no hay que matar a nadie.

Del libro “Versos para quien conmigo va”, 1986


TODO ENCAJA EN TODO ARMONIOSAMENTE

El macho encaja en la hembra y la hembra en el macho
tal como el cuchillo encaja en los labios de la herida sangrante
y el árbol de corteza arrugada en el paisaje que lo rodea.
Cada palabra encaja como un rompecabezas dentro de lo conversado
así como una mirada encaja entre otras miradas
o la columna atacante en el espacio del enemigo
que se repliega a duras penas.

El extremo oriental del Brasil encaja en la costa occidental de África
y el cuerpo del atormentado en el instrumento que lo lacera,
la mano del ladrón con su presa.

El vuelo de un pájaro y la caída de un pájaro encajan
y el fusilado en las balas que lo perforan
y el niño en su madre
y una boca que besa en otra boca que devuelve el beso.
La línea quebrada de las montañas encaja en la línea quebrada
del cielo que hay sobre las montañas.
El río encaja en su cauce
el mar en su lecho cóncavo
y en su cuenca el ojo lloroso y la llave en la cerradura.

Todo encaja con todo
y no parece tarea fácil desligarse de este designio.
Cómo separar al muerto de su ataúd
o la partida del viajero de su regreso.
Todo se relaciona con todo
y hasta el que se esconde en una isla solitaria
encaja como un alfiler en la solapa del olvido.
Cada cosa se disuelve dentro de otra
y hasta “el camino de subida es el mismo camino de bajada”.

Al poema le es dado envolverlo todo,
evidenciar las relaciones que hacen posible
la armonía del caos.

Del libro “De este anodino tiempo diurno”,1990


VOY AL BAÑO A MEDIANOCHE

Voy al baño a medianoche
y dos o tres cucarachas huyen a esconderse
Una de ellas se queda a medio camino
y se las arregla, negra y reluciente,
para simular que está escondida
inmóvil en un resquicio
Yo también simulo que no la veo
Y actúo para ella representando mi papel
“No te preocupes (le digo al retirarme). Sé
lo que es ser sorprendido en medio de la noche,
sé lo que es vivir en peligro amenazado siempre por el poder”.


Del libro “Anna Pink y otros poemas”, 2000

Silvia Veloso


Silvia Veloso (España, 1966). Publicó ‘Sistema en caos y Máquina’ en 2004 (Finalista del Premio de Poesía Macedonio Palomino 2007, México). Algunos poemas de su libro ‘El minuto americano’ fueron incluidos en la compilación ‘Gutiérrez’ de Andrés Braithwaite, Santiago de Chile, 2005.

Menciona a:


Claudia Donoso
Catalina Mena Hilda Hirst Stella Díaz Varín Alejandro Zambra y los grandes padres/madres.



1.
SISTEMA EN CAOS
(ley de gravitación universal)

Batman reposa sobre un árbol.
Y medita.
Está cansado de luchar con los villanos.
Puede incluso que hoy
se deshaga de su máscara
estrelle el baticoche en un acantilado
y libre al mal nuestro destino.
Hasta la voluntad más firme a veces quiebra.

Al mismo tiempo, arriba, en el árbol,
la voluntad de la física,
soberbia poderosa entronada en ley, juega
y desprende lentamente una manzana de su rama.
Cae, según convenio
a nueve coma ocho metros por segundo
golpeando la cabeza de goma del murciélago.
Rueda por el suelo.
¿Casualidad?

Batman recoge la manzana.
Y mira, alternativamente,
el árbol,
la manzana.
La manzana.
El árbol.

“¡Cáspita!
He comprendido algo.
La manzana.
El árbol...”

“¡Santas manzanas y acertijos todopoderosos!”, dice Robin,
“¡Batman, asoma un súper-chichón entre tus batiorejas!”

Asunto poco usual: Batman sonríe y responde: “no importa, Robin,
ahora sé que a veces Plutón no es el último planeta.
Sé que todos los cuerpos se atraen.
Sé que el universo está lleno de leyes estúpidas.
Hypotheses non fingo”.

Hacer.
O ficcionar.
Entonces la manzana vuelve al árbol.
Batman a su labor.
El bien se reacopla al mal.
Einstein sonríe modesto.
Y Galileo, Copérnico, Kepler y Newton descansan en paz.

Fue sólo un momento de caos en el sistema.

Del libro ‘Sistema en caos y Máquina’


2.
CASILLA 31 (el pozo)

Canción de cuna
para mi hija huérfana
de su padre muerto.
Yo juré que no tenía un arma.
No.
No la tenía.
Lo juré en un estribillo.
Lo juré como Pedro juró no conocer al rey de los judíos.
Dije ven.
Dije así, ven así.
Dije cosas sin sentido.
No pensé.
Olvidé cerrar la puerta, hacerle nudos a las cuerdas y bajar la voz.
Y juré.
Repetí: no, no tengo un arma.
No la tenía.
Yo juré que no la tenía en la canción.
Olvidé dónde se había perdido.
Si no estaba en la letra se escondía en la habitación.
Y seguí.
La busqué.
Dije ven, amigo. Lo llamé, enemigo.
Fue así. Ya no sé. Ya no juro.
Dónde estás. Yo no estoy.
Es verdad, mi niñita, no la tenía.
Juré que no tenía un arma.
No la tenía.
Cantaba para ti. No estaba en el estribillo.
Dónde la encontré. Dónde me perdí.
Tú dormías cerca y ella dormía en el cajón.

Del libro ‘El minuto americano’


3.
MEMORIA DE MILTON

Al principio, los alambrados eran tímidos.
El periodismo poesía.
La verja la medida del rango y el honor en los juegos de los niños.
Embocar a diez pies, diez puntos.
Al doble, cincuenta.
Y a treinta, cien.

¿Por qué tardaron tanto?
Errores públicos: guardados.
Errores privados: también guardados.

Mi dolor no tiene fin porque no tiene objetivo.
Lo que perdimos lo que vimos lo que todavía no es
para una poesía orgánica
de versos hidropónicos
sin fertilizantes ni aditivos
que digan de azul azul.
La economía fluyendo
su económica belleza en equilibrio
el verso del poder vibrando en una línea de balance
breve
como la última nota antes del silencio
el cuerpo perfecto del animal político.
Se fue
el lirismo está fuera de mí
está en el curso sinuoso de la raya continua en el asfalto
la que entra y sale de esta ciudad que es todas las ciudades
con sus calles y edificios
la idea de ciudad hecha ciudad
y sus gentes
un proyecto de gentes bien pensado.
El terrorismo se hace de palabra
el resto son acciones
por cada muerto inocente levantaremos una pirámide
a cada lado del alambre
equilibrada sobre el filo del alambre
para que la suerte decida su futuro
porque no fuimos ni vinimos
tampoco iremos
sólo estamos
ese estar de las lenguas que se tienden a morir sobre almohadones blandos
rodeadas de bastardos y la última frase que quieren recordar.
La circunstancia es un hecho voluntario
el rincón de intimidad no negociable.
El miedo frunce
la culpa roe.
Antes,
sólo dependía de mi aburrimiento.

Todo se ha quedado quieto.


Entonces,
todo viene de regalo y el azar golpea.
Los perros vuelven a ser lobos.

Mugen las vacas en la sombra.
Se aprietan los terneros.

Los hombres se guardan en sus cuevas.
Encienden fuego.

Los días se repiten.
El tiempo es terco.

Silencio.

Un poco más.

Es el viento.
El viento en los campos meciendo a los espantapájaros
volando sus sombreros
despeinándoles las greñas amarillas.
Velan los espantapájaros los campos dejándose comer los ojos por los cuervos
pero sus brazos en cruz no bajan la guardia.

La anábasis de Palmira fue de buena fe.
El país grande.
Todas las madres perras.
Las animitas idiotas.
Las secretarias putas.
Los incorruptos carne en descomposición.
Nosotros los ingenuos.
Iba un tuerto por las calles pregonando con el sahumerio:
cuídate hermano y guárdate cuando las ciudades encienden sus ojos.

Abrieron los ojos y algo pasó.
De los espantapájaros queda su cruz.
Del agua la sed.
De dios un dibujo.
Venecia hundida en sus canales.
India y Holanda sus floreros.
La llanura americana en cada espiga
quebrado el espinazo.
Fue un alto en el camino volver a caminar.
Todos los malos pensamientos jugando al ajedrez contra la casa
y la edad futura saliendo al paso
Año de Mil Trescientos Siete Años
por la gracia de dios
Año de Dos Mil Seis Años
por la gracia de dios
Año de Tres Mil Quinientos Cuarenta Años
por la gracia de dios
el amontonamiento de dios, el primer siglo
el último minuto mojando pan en vino
el activo de los sueños la experiencia en el pasivo
un jardín donde había una casa
una casa donde había un jardín
la simetría y su esquema moral ocupando sitio
la ropa de los muertos colgada en los armarios
la rutina cortando sus vestidos.
Era de aquí y lo he sido
admirando el anonimato perfecto de los árboles
su igualdad aparente
esa forma de mirar el tiempo sin moverse de lugar.
Caer cuando el momento de caer llega.
Léeme despacio que tengo prisa.

Vamos a quemar la casa y el seguro no nos cubrirá.
De las cenizas brotaremos.
La calle nos va a lamer las botas.
Vamos contentos. Y vamos a quemar la casa.
Como los viejos hugonotes y los chinos de la plaza
para volver hemos venido.
Hoy es el día.
Trescientos iguales saltando por las ventanas de los edificios.
No vamos hacia el cielo.
Vamos hacia el suelo y vamos a quemar la casa.


Porque soy yo pero no soy yo quien ha escrito,
terminaré cuando acabe.
Eso le dijo a un papa un pintor.
Yo haré lo mismo.

Del libro ‘Vamos a quemar la casa’


4.
NO ARROJA RESULTADOS

Todos los muertos son iguales
la pobreza se parece
por cada hombre una ventana asomada a un edificio
las escaleras, los intestinos
peldaños que hay que subir
y bajar
bajar y ser subidos

nos dijeron que debíamos correr
y corrimos
sobre las páginas gastadas y el agua de los ríos secos
nos dijeron que debíamos ser rectos y nos daban el ejemplo más torcido
nos dijeron los nombres de las cosas y a las cosas nombramos por su nombre
todo lo que debíamos hacer nos dijeron
y lo hicimos
fuimos quienes fuimos
quienes nos tocó ser
en un país que nos quedaba grande, pequeña la cultura de las cañas, los rincones repetidos y el acento marginal

desde que te fuiste querido luso, la aldea ha crecido mucho
ya no es tuya ni mía
lo anotas con el lápiz y preguntas de quién es
quieres saber y no sé contestarte
dicen que el paisaje nos da miedo, que está lejos
que tapiaron las ventanas de la aldea y todo el mundo se fue
se caen los techos
le crecen malas hierbas a los muros
ya no se andan los caminos, ni siquiera se navegan
hemos ido hasta donde llega la furia
hasta donde los barcos llegan antes de regresar

nacen los poetas y después se hacen
rebañando su plato de lentejas
esperando que la lluvia llene la piscina
tejiéndose nudos en el pelo para recordar que son poetas
que cada cual necesita doce apóstoles y el riesgo de un traidor
cuando de dios habla cualquier dios
cualquiera de los dioses a quien les preste oído
hombres de la genética de dios
si sólo somos nombre, cambiémoslo
el plan fallido es repoblar el corazón de las ciudades
la belleza es ver cómo se falla cada vez que se caen los edificios

hay algo en comer carne
algo conmovedor y brutal
para la carne se afilaron entre dientes los colmillos
para tener amigos hicimos perros a los lobos

en el sonido del mar se educan los alevines
otreando
repitiendo
buscando el calor de los vecinos
‘pintando en los cuadernos pájaros que se vuelan del papel’

será verdad, una historia también cabe en un poema
apretada en una frase
calzada a la ley de una ecuación
hoy es lunes y debo escribir mis versos
si fuera que a los versos les importa el día o la estación
si fuera que al sol le importara que lo miren
y yo, que he pecado de ira y de soberbia, pero no de envidia ni de gula
soy un mono con bolígrafo.

Del libro ‘Sala de trofeos para una colección’


5.
EL EXILIO NO CURA

Hay spleen de cemento y spleen de ese espacio abierto que atraganta los ojos
el del yo mínimo y su carnet de identidad
se nos fue el siglo y nos cayó el milenio encima
los viejos Pixies sonaban a viejo
porque nosotros y los Pixies éramos ya viejos
el paraíso es paraíso mientras dura la canción

aunque a nadie le interesa cómo crecimos
yo crecí con un trozo de verde al frente
y ese era el tamaño del mundo posible
crecía haciéndole sombra al muro
pegado al muro
dentro de los muros
tres pinos un sauce y el rosal
un ciprés en cada esquina
poniendo en fila los gusanos de los muertos
como el arte de pintar una línea recta en el asfalto
para ver hasta donde me alcanzan los ojos
a veces más

el paisaje blanco escrito en rojo no fue menos blanco
ni menos mudo el silencio escrito en rojo
soy y fui lo que no he sido
haciendo de mi cuerpo Esparta
pintándolo de acrílico brillante
pero el barniz era barato y perdimos el brillo antes de empezar

el miedo te doma
te sodomiza
goza masturbándote con su lengua entre las piernas
agota con el sufrimiento atlético y embellecido del cristo de la cruz
la infancia del verso en una espina, me quiere
otra espina, no me quiere
en el orden y la belleza de las cosas descansaba nuestra sanidad
la edípica la elíptica la típica
alzada en el tacón
por el lado duro del sueño ve una estrella que se va
por el tiempo de los otros
un dogma
una fe
una fe con su dogma
el punto exacto en el que se atornillan las letrinas

y no esperaba encontrarlo detrás de un verso
detrás de un verso no estaba
porque estaba en un subsuelo o colocándole el fastial al último edificio construido o dibujado
o sólo emborronado en el papel con cuatro palos trazados sin regla ni reglas para mantenerlo en pie
porque no importa que se alce o caiga ni si resiste el barro a los cimientos
si las ventanas hacen vista o miran hacia adentro como los nudos del ombligo cortados por el bisturí

eso decían las hojas que no dicen nada sino hojas
que el pasado aprieta
que el presente estrangula
que el futuro hay que salir a buscarlo corriendo
con zapatillas cómodas
porque va rápido y está lejos y no quieres que te salgan llagas en los pies.

Del libro ‘Sala de trofeos para una colección’

Tulio Mendoza Belio

Foto: © Vladimir Rosas Salazar

Tulio Mendoza Belio, nace en Rancagua, el 24 de agosto de 1957. Poeta, escritor, profesor, traductor, crítico, editor, artista visual y gestor cultural. Hace 32 años que reside en Concepción. Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua por Concepción. Egresado del Programa de Magíster en Artes con Mención en Lingüística, Escuela de Graduados, Universidad de Concepción (1987). Traductor francés-español, titulado en la Universidad de Concepción (1980). Actual Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Concepción; Director-Fundador, en 1982, del Taller Literario “Fernando González-Urízar” de Concepción y Presidente del Centro Cultural “Fernando González-Urízar”.

Recibe en el año 2005, la Condecoración Medalla Santa Cruz de Triana, otorgada por la I. Municipalidad de Rancagua, Decreto Exento N°2276 “por su larga trayectoria dedicada a las letras, en especial la poesía.” En el año 2006, recibe la Condecoración Medalla “Escudo de Armas Ciudad de Concepción”, distinción otorgada por la Cámara Provincial de Turismo.

Beca de Creación Literaria Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2006 (ensayo literario) 1998 (creación poética); Fondart 1997, Area Literatura; Mención Honrosa en el Primer Concurso Literario de Poesía "Andrés Sabella" (2006); en tres ocasiones ha obtenido el primer lugar en el Concurso Literario Nacional “Oscar Castro Zúñiga”, en los años 1998, 2001 y 2005. Han participado en el Jurado los Premios Nacionales de Literatura: Miguel Arteche y Alfonso Calderón; los Miembros de Número de la Academia Chilena de la Lengua, Fernando González-Urízar, Matías Rafide, Delia Domínguez y Guillermo Blanco y los escritores Gonzalo Drago y Luis Agoni Molina.

Director-Editor de la Revista de Poesía “Etcétera” y de las Ediciones del mismo nombre, en la cual han publicado muchos escritores de la región y también de otras ciudades. En este mismo ámbito, es creador de los “Cuadernos de Poesía Etcétera”, de los “Cuadernos del Unicornio”, de la Colección de Cassettes “La palabra dicha” y de la Colección de Videos y DVD “La palabra vista”.

Algunas obras publicadas: Fragmografías (1986, 199); Trece poemas (1986); Para que no haya olvido (1988); Elegía por los hijos de la luz (1989); Puerta del ser (1992); Mayoría de edad (1997); Estaciones para un cuerpo (video: 1997; DVD); Verdes interiores (1998); Concepción, a todo Sur (textos y fotografías, 1999); En tu hermosa materia (2005, Palabra previa de Juan Carlos Mestre); Fernando González-Urízar: un clásico contemporáneo (ensayo literario, 2008); Alacrán de la belleza (2008). Su obra plástico-visual se expresa en “Tinta de poeta” (dibujos, collages y obras en técnica mixta).

Menciona a:

Gonzalo Rojas
Fernando González-Urízar
Miguel Arteche
Óscar Hahn
Gonzalo Millán
Enrique Lihn
Elvira Hernández
Jorge Cid
Carmen Berenguer
Teresa Calderón
Diego Ramírez
Andrés Morales
Rosabetty Muñoz
Delia Domínguez
Tomás Harris
Eduardo Llanos Melussa
Juan Cameron

Poesía:

Del libro “Alacrán de la belleza” (Ediciones Etcétera, 2008)


CUESTIÓN DE FE


Creo en el cuerpo
y en la resurrección áurea de su carne,
materia herida que de putrefacción
será ilusión, como afirma el poeta*;

creo en la sangre
que alimenta su templo, en el semen
fluvial de la lluvia que moja su pelo,
en la herida nocturna
y sus labios hambrientos, en el beso
de luz de sus ojos cerrados, perfectos;

creo en el cuerpo,
en la presencia amada
de músculos y nervios y noches
que no acaban, de días que vendrán;

creo en la música, en su lava transparente,
en la cítara blanca
que despierta entre tus piernas,
en las cuerdas tensadas y en el arco violento;

creo en el cuerpo y su espejo que brilla, en el vuelo
de su pacto secreto, en la fiesta
de su tacto terrible;

creo en el instante, en su fósforo
repentino, en su temblor, en sus varillas
y en sus alas de cera y en el fuego
que levanta mi cuerpo
cuando estoy contigo.

____________
*Ver poema Daimon del domingo
de Gonzalo Rojas.


PIERCING

Un aro en cada oreja, en cada dedo un sueño,
alfileres y clavos, tetillas perforadas,
ombligos bajo llave, puntas,
un Príncipe Alberto, prepucios imantados
por un metal que no es de este mundo;
orificios, expansiones, el catéter y la sonda,
todo un río de gótico perforar;
cejas cortadas, púas que brillan
cuando el ojo de vidrio recibe fósforo;
un clip de oro anunciando un pubis azul,
un prendedor, un gancho, una cadena,
el corazón traspasado de delicia, dicen,
de sado, de maso, de esquizo;
un candado sobre el cuero negro, frío,
brillando su ocio puro, su olor a piel;
en la lengua un botón metálico, el roce
de otra lengua en un juego de saliva y sonido,
el crótalo del deseo, el imán de la dicha;
una cadena reluciente sobre la tibieza
y tus ojos,
tus finos ojos maquillados...


MAGNIFICENCIA

Habrá de ser como de amanecida,
como llegando, indisciplinados,
del antro oscuro ése, después de haber
imantado las estrellas con olor a cuerpo,
y haber sentido el sudor
con nuestras lenguas bajo la bella esfera luminosa;
o si prefieres (el deseo ya me quema las ansias),
será después de la liviana cena y la bebida,
tomando el ascensor, demorando su llegada,
como si hubiéramos perdido en el trayecto
llaves y cordura, elegancia y distinción
(aunque eso nunca del todo, ya lo sabes)
o, en fin, ya metidos en la cama
cuando la carne es puro encomio, divina joya
y resplandece, sólo para nosotros,
el sagrado vínculo de lo bello con lo bello,
la chispa de su filo, el roce de su encanto.
Que sea como sea, pero con toda magnificencia,
que es un lujo estar contigo siempre.

Del libro “En tu hermosa materia” (Ediciones Etcétera, 2005)


ARTE POÉTICA

Cuerpo el poema, cuerpo la palabra
cuerpo, cuerpo la noche del sentido
en que llegan a mi cuerpo sonidos
como por obra de un abracadabra.

Allí aguardas en espera que se abra
la puerta del vocablo que conmueva,
das caza a toda pieza que se mueva
y desechas aquella que no ladra.

Te empeñas en buscar la buena nueva
que anuncie de algún modo ese destello
que destape el oído de los sordos.

Te pasas sin dormir la noche entera
mientras pones tu sangre como sello
y bebes el poema sorbo a sorbo.


PARA UN AMOR GRIEGO

En 'La invención de una vida' de Josyane Savigneau,
el azar, la voluntad o el amor, han puesto frente a frente
a dos mujeres: Marguerite de Crayencour, conocida como Yourcenar,
y Grace Frick, una joven profesora norteamericana.
Si abrimos el libro, ambas nos miran desde otro tiempo,
desde otra luz, con la inteligencia y la pasión
de los verdaderos amores. Si lo cerramos,
esos dos rostros juntan sus labios en una misteriosa exactitud,
en un beso que existe eternamente
porque su intención está por sobre leyes y partidos:
Comme un vin qu on répand, comme un lotus qui fleure.*

_________________
*Como un vino que se vierte, como un loto que respira
Del poema "Une cantilène de Pentaour"
del libro "Las caridades de Alcipo" de Marguerite YOURCENAR.




http://www.galeon.com/tmbpoeta


Carlos Soto Román


Carlos Soto Román

Valparaíso, 1977. De profesión Químico Farmacéutico.

Participó en los Talleres de Mauricio Redoles en 1995. Ha publicado 'La Marcha de los Quiltros' en 1999 y 'Haiku Minero' el 2007. Ambos bajo el sello Ediciones Independientes La Calabaza del Diablo. Sus trabajos han sido recogidos en la Antología 'Bar' (Ediciones Casa de Barro, 2006) y en el Libro Colectivo 'Pozo' (Ediciones Lanzallamas, 2006). El 2004 obtuvo la Beca de Creación del Consejo del Libro y la Lectura.


Menciona a:


José Angel Cuevas, Claudio Bertoni, Cristián Cruz, Claudio Guerrero, Alejandra Gonzalez, Florencia Smiths, Ernesto Gonzalez B., David Bustos, Jaime Pinos, Roberto Contreras, Carlos Henrickson y Piero Montebruno.Poemas de CARLOS SOTO ROMÁN

My Way (de La Marcha de los Quiltros, 1999)

Dime Frank
¿Cómo es posible que un
extraño de ojos azules
pueda fumar tranquilamente
la noche neoyorkina,
sabiendo
que lleva a cuestas
la vejez prematura
y el asombro desteñido
en las solapas?
Dime Frank
¿Será suficiente
arrojar 3 sucias monedas
a una fuente de deseos marchitos
o atar una cinta amarilla
a un viejo roble podrido,
para volver a sentirse joven
y vivir noche y día
a una manera distinta?
¿Debo cometer suicidio
en Ipanema, Frank?
¿Será una maldición
lo que llevo
bajo la piel?
Noche Boca Arriba (de Haiku Minero, 2007)
Ahora bien,
sería menester aplicar
el siguiente ejercicio:
Acostarse y cerrar los ojos
imaginando
que no hay nada.
Que todo lo que ves
(que no es nada)
es todo,
e imaginar una espera,
insidiosa, con sabores
monumentales de hambre y fatiga.

Empezarían a aparecer sudores
y un leve temblor esporádico
en las extremidades.

Imagina que tengas que
imaginar tus manos.
Y que tus pasos sean torpes
e inseguros,
como los de un viejo y pequeño Borges
tentado en medio del laberinto.

Se puede despertar, eso sí,
bañado en sangre,
jadeando como un animal en celo.
Se puede despertar, eso sí,
y correr a la cocina
por un vaso de agua.


Corazón Revelador (de Haiku Minero, 2007)

El encierro parte del encierro.

Como de los gusanos es parte
el atravesar la superficie
(como la muerte y las raíces),
el encierro parte
del momento mismo del menoscabo.

Dicen que a metros bajo tierra
es posible oír todos
los rumores del mundo.
Que son sólo latidos, casi imperceptibles
que se vuelven de un momento a otro
como un tronar desesperante.

Dicen que la humedad
es parte del encanto,
y que ésta a veces sofoca,
como la mesurada tristeza
que surge de la imposibilidad
de ver el propio rostro
En el espejo.



El Bar de los Rematados (de Haiku Minero, 2007)

"De los tiburones logré escapar.
Al tigre lo derribé a tiros.
Lo que me devoraron
fueron los piojos"
Bertold Brecht

El vocabulario es escaso
(eso hay que decirlo)
como también se extrañan
los pequeños brillos que,
como chispas que brotan
del contacto de la piedra con la herramienta,
esconden cautelosas algunas secretas ojivas.
Hay que decir también,
que tras la espuma de todos los vasos
alguna vez servidos en este bar,
se podrá apreciar solemne
(bajo ciertos ángulos de la luz)
el color de los sueños de los comensales.
Pero no es sólo el seseo ágil
y casi imperceptible
(cual lengüeteo de víboras),
de las cartas deslizándose
a través de la mesa.
No es tampoco el estruendo,
titánico y arrabalero,
de los dados picando los contornos.
Los parroquianos, uno a uno,
secreteaban nerviosamente la brisca.
Con la actitud serena y sospechosa
de un extraño quiromántico,
iban dejando la vida en el naipe.
Y las pequeñas gotas de sudor
que brotaban mágicamente de sus entrañas,
como perlas en medio de la oscuridad,
fatalmente los delataba.
Uno a uno los comensales, entonces,
abandonaban las cartas
y dejando los vasos a medio servir
atravesaban el misterioso y críptico jardín.
Como los primeros endemoniados,
no era necesario mostrar credenciales.
Uno a uno, con palas y picotas al hombro,
con su inventario personal de miserias,
paso a paso
iban
entrando
al
frío
Jardín.


Sin titulo (de Pozo, publicación colectiva, 2006)

Y en la soledad aglutinante
de estas 4 paredes
coroné mis sueños
cual partículas nocivas
coroné mi propio despertar
de entre los más tocados
en el fondo del corazón
el pozo de los desperdicios.

He aquí la verdadera caverna del hombre.
He aquí el naufragio.

El sol asoma tras las rocas.
Mis manos y mi frente sangran.

Christian Aedo


Christian Aedo Jonquera (Santiago, 1976), desde 2006 es Director de Literatura para el Centro Cultural Espantagruélico, el año 2005 fue becado por el taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda, también a participado en diversas antologías de poesía entre las que cuentan La Gran Capital (2005, Ediciones Calabaza del Diablo), Riesgo País (2007, Alquimia Ediciones) y Muestra de Poesía (2006, Editorial Poética), el año 2004 publica la plaquette Pornoestar. Desde el 2006 es parte del comité editorial de Ripio Ediciones. www.ripioedicpones.cl


Menciona a:


Alejandra Fritz

Marco Yupanqui

Edson Pizarro

Víctor López

Alejandra González

Héctor Figueroa

Eduardo Barahona

Guido Arroyo

Gladys Gonzáles



POESIA:

De Pornoestar (2004)
*
En un partido de tenis femenino
la arquitectura de los cuerpos se moldea en una blusa
húmeda
una faldita cómplice que a ratos deja ver
entre los muslos sudorosos un trocito de calzón
mezclado con los gemidos de cada raquetazo
el ritmo en la muñeca
quebrándole el servicio a la soledad
derramándola aceitosa sobre un sillón para ver televisión

*
En el porno las cosas pasan
quizás como deberían suceder
sin diálogo, una cadena de acontecimientos infantiles

Un tipo encuentra a una mujer desnuda en la playa
se acerca pidiendo referencias está perdido
Ella pone el miembro en su boca
al rato aparece un vendedor de helados y todos se divierten

Convulsionándose
En una masa oscilante de extremidades que brillan al sol

Diluyéndose
como los granos de arena en la pantalla

*
Con la destreza de un actor porno
que sabe dar a cada pieza su lugar
decidimos construir una imagen perfecta de notros mismos
pero de alguna manera se pierde
el sentido romántico
de las cosas
transformando el cuerpo en maquinaria desgastada

Quizás sería hermoso dejar restos de semen
como lentejuelas en un vestido de noche


De Signos Vitales (Inédito)

7
Nadie nos prometió que esto saldría bien
tampoco había letreros que indicaran la profundidad entre los escombros

alumbrado publico sobre los pedacitos de concreto y metal
Santiago tirado en la cancha

la promesa de un florero lleno de maravillas
frutas plásticas en el cesto al centro de la mesa

olor a caucho
nuevos apagones
aullido de perros que perdieron el olfato

Somos los que no reconocen la camada



15
Recorríamos las avenidas más largas

El sonido de la calle era un poco de música
para ir descargando teléfonos públicos

Juntar la plata y comprar pintura
al tipo que dibuja líneas sobre el pavimento

recortarnos de esta ciudad

Con la nariz pintada alejarnos un poco más de las cosas

Recomenzar en una bolsa
diluido
uno dentro del otro


19


En la distancia que separa a un objeto de otro
existe una regla
Huella digital o ruido de fondo

Donde la imagen se píxela rápidamente la ciudad se detiene por un momento

(caerá nieve en el poema, será una discusión, el error necesario para lograr un efecto)
al pasar de una orilla a otra
de una frase a la siguiente

sentir que la mercancía se pierde que todo el recorrido se olvida

existe una regla, decía:
donde las toallas ocupan su lugar
y las figuritas de porcelana van al centro de la mesa

Ahí la discusión se detiene
los Golpes acaban sobre la resaca del llanto
la ciudad despierta y corre
la herida cierra

La sensación de haber cruzado una gran distancia
desaparece
entre el invierno y la primavera
cometimos un error
y nada evitara que cometamos el siguiente

Hace cuarenta años que no caía nieve en Santiago
decía el taxidermista, que fue durante la crisis del ochenta
Que en algunos lugares de la ciudad
alcanzó a formarse una costra
pegajosa
que le quitaba evidencia y realidad a la situación

Un ruido de fondo fija los objetos
los suspende
en la incertidumbre
une las imágenes
significaciones ala deriva
que eventualmente la marea sumerge

¿en que ronda tu cabeza?

La ultima vez que cayó nieve en Santiago
fue un espacio de Transición
donde no alcanzó a tocar el piso
Se desvanecía en aire y nos conocimos,
no podríamos decirlo de otra manera o con palabras,
en los sectores de la ciudad donde todo se pierde
Hace diecisiete años y ahora nos enfrentamos
eventualmente frágiles nos enfrentamos a esta discusión

Cuáles serian las palabras correctas para comenzar

entre las piernas de una chica
un policía desde su motocicleta observa
y piensa
en el espacio florecido que se fragmenta
en un grupo de pájaros
el canto de una revolución suspendida
en el entramado de líneas que definen la superficie de los objetos

recuerda el sabor de las peras
piensa
como se podría evocar el sabor de las peras

la unidad de las cosas permanecerá en el misterio
Sus cualidades
en los rigurosos mundos de la vista
Que es lo se gana
Que es lo que se pierde
es invisible a la noción que tenemos de recuerdo
en la distancia se desborda en un velo de acontecimientos que
a nadie pertenecen
El discurso se hace insostenible en la nevazón del olvido
un tapiz de Patrones se repite
irremediablemente hasta terminar siendo parte del paísaje
cuantos pájaros pueden ser considerados una bandada
cual
es la proporción exacta entre una historia de amor
y la barbarie de un país irreparable
el Parque Forestal es fiesta de pendejos
un ruido interrumpiendo la imagen
de una ciudad sin solución

Nuestro problema es menor:

Andrés Pardo
Desaparecido en mil
nueve74
A la fecha
sin militancia política conocida

Nuestro problema es cien veces menor

Ordenar algunas toallas
algunas figuritas de porcelana en el paño
Algo así como ordenar la casa después de la catástrofe
tratar de volver al paisaje original
es un problema
que la corriente incesante enturbia y desvía
algo que se ve o se oye de improviso, por marginal que sea,
Cualquier experiencia táctil, repentina
condiciona la suspensión del aliento en el franco tirador

Copos de nieve, el calzón escolar
Los platos rotos tirados en el piso
o la fotografía típica con la pregunta obvia

Manchas blancas entre un objeto y otro
una huella pixelada intraducible

El problema es que ni siquiera estamos equivocados

Cada cual en dirección de su trabajo
la pantalla nevada marca el fin del día

Ordenamos la ropa al costado opuesto de la cama

Un espacio
para que los restos de amor nos sirvan de abono

Teresa Wilms Montt


Teresa Wilms Montt (Viña del mar 1893, París 1921) Nacida a fines del siglo XIX fue la segunda hija, de 7 mujeres, de una familia de gran tradición aristocrática y política. Su vida y obra se desarrollan en un contexto social y cultural que reprimió a todas luces el desarrollo intelectual de la mujer, razón por la que todo el tiempo que pasó por esta vida está marcado por la búsqueda de un espacio que no encuentra, y que se le niega. Contra la voluntad familiar, se casa con Gustavo Balmaceda Valdés, con quien tendrá dos hijas, Elisa y Sylvia Luz, las que le serán arrebatadas, por una demanda del marido por problemas matrimoniales originados por los ideales que acercaban a teresa al anarquismo y la masonería. Debido a sus ideas adelantadas, la familia la condena al encierro en el claustro Convento de la Preciosa Sangre donde comienza a escribir su “Diario íntimo”. En 1916, escapa del Convento, ayudada por Vicente Huidobro, y se autoexilió en Argentina, lugar desde donde escribe “Anuarí”, continuando luego su peregrinaje por Madrid y París, donde muere a los 28 años de una dosis de veronal. De su obra, desconocida hasta las publicaciones que hiciera Ruth González en 1994 (biografía y obras completas), destacan “Páginas de mi diario”, “Con las manos juntas”, “Los tres cantos” (1917), “Del diario de Silvia”, “Inquietudes Sentimentales” (1917), “Cuentos para hombres que son todavía niños” (1918), “En la quietud del mármol” (1918), “Anuarí” y “Lo que no se ha dicho” (1922)

Gentileza de Fernanda Arrau


POEMAS


IX

Los dioses, revestidos de sus túnicas olímpicas, han venido a
visitarme. Todos conservan su majestad, todos menos el Amor, que
se entretiene en hacer piruetas a la luz de la lámpara y en amenazar
con sus flechas a una japonesa de papier maché, que marca una mancha
oscura sobre el lecho.
El latido de las sombras es tan suave, como el aleteo de una
Mariposa ensoñada sobre la flor.

(de Inquietudes Sentimentales, 1917)

***

XXXI

Los sombreros me causan la sensación de cabezas cortadas y
momificadas, y aquellos de los cuales cuelgan bridas de colores, se me
antojan cabezas arrancadas por mano brutal, donde ha quedado
adherida una vena sanguinolienta.
Nunca puedo ver un par de guantes sin imaginar que son piel
de manos disecadas y, en aquellos de color amarillo, encuentro algo
repugnante de lo que empieza a pudrirse.
Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay
entre ellos y los muertos mucha analogía.
Vi una vez en un asilo a una loca muerta; y era lo mismo que
ver a un trapo violáceo tirado dentro de ataud!

(Otros cielos, otras prisiones, 1917-1918)

***

París 1921

Me siento mal físicamente. Nunca he tributado a mi cuerpo el
honor de tomar su vida en serio, por consiguiente no he de lamentar
el que ella me abandone.
Vida, sonriendo de tu tristeza me duermo y de tus celos de
madre adoptiva. En tus ojos profundos he rebrillado inconfundible la
iniciación de mi ser astral.
Sólo una vez más se filtrará mi espíritu por tus alambiques de
Arcilla.
Vida, fuiste regia, en el rudo hueco de tu seno me abrigaste
como al mar y, como a él tempestades me diste y belleza.

(Peregrinaje y finitud, 1918- 1921)

***

Nada tengo, nada dejo, nada pido, desnuda como nací me voy,
tan ignorante de lo que en el mundo había.
Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al
olvido.

(Peregrinaje y finitud, 1918- 1921)

Violeta Parra


Violeta Parra Sandoval (San Carlos, VII región 1917- Santiago,1967) Violeta pertenece al clan de “los Parra”, familia de gran importancia para la tradición artística chilena. Criada entre nueve hermanos, desde los nueve años aprende a tocar la guitarra y a los doce, a escribir sus primeros versos. Estudió en el Liceo Nº 16 de Chillán, el que abandona para trabajar en labores campesinas, mientras sin querer era influenciada musicalmente por ambos padres; la madre le cantaba melodías campesinas y el padre- Don Nicanor, profesor de música- le tocaba valses, habaneras y cantos de salón. Sus creaciones manifiestan un profundo sentido de lo humano y una honda sensibilidad por los problemas sociales, la relación de la artista con la naturaleza y las tradiciones, cultos y creencias populares que la rodean. A los veinte años, motivada por su hermano Nicanor, se traslada a la capital, donde conoció el ambiente nocturno, dedicándose a cantar en los arrabales, circos, bares y quintas de recreo. En los 50´ realizó incesantes trabajos compilatorios en barrios de Santiago y todo el país, reuniéndose con poetas populares que le enseñan antiguos repertorios, que para ese entonces comenzaban a extinguirse, siendo fundamental su rol de compiladora así como la diversa gama de registros en la que compone sus canciones, destacando su experticia en la décima. En 1952 se casa con Luis Cereceda, matrimonio del que nacen Isabel y Ángel, con los que más tarde realizará gran parte de su trabajo musical. El año 53 se da a conocer mediante un recital en la casa de Pablo Neruda, instancia que la lleva a ser contratada por la radio chilena, en el programa "a lo humano y lo divino". Desde ese hito, Violeta cambiará los salones de las quintas de recreo por giras y presentaciones en todo el país, y al poco tiempo, por toda Europa. Durante ese tiempo continúa la labor de recopilación musical, composición y muestra por el país, a la que suma la pintura de telares y tapices que realiza entre 1958 y 1965, año en que se va de gira con todo el material elaborado hasta el momento. Al regresar instala en La Reina una gran carpa, que pretende convertir en un centro de cultura folklórica junto a sus hijos Isabel y Ángel, Patricio Manns, Rolando Alarcón y Víctor Jara. En 1961 vuelve a viajar a Europa recorriéndola casi completa, participando en el Festival de la Juventud de Finlandia. Realiza exposiciones y recitales para la UNESCO, donde une música, poesía, pintura, a tejidos, tapicería y cerámica exponiendo en Rusia, Finlandia, Alemania, Italia y Francia. En 1964 es la primera chilena en exponer en el Museo del Louvre. En 1965 viaja a Suiza donde filma un documental que la muestra en toda su magnitud. Retorna a Chile y canta con sus hijos en la Peña de Los Parras, en la calle Carmen 340 en Santiago. A los cincuenta años, el 5 de febrero de 1967, se suicida de un disparo al interior de la carpa de la Reina. Tres años más tarde es editado su libro "Décimas", por impulso de su hermano Nicanor.

Gentileza de Fernanda Arrau


POEMAS:


Corazón, contesta

Por qué palpitas, sí, por qué palpitas,
Como una campana
Que se encabrita sí, que se encabrita
¿por qué palpita?
¿no ves que la noche
La paso en vela, sí, la paso en vela
Como un mar violento
La carabela, sí, la carabela?
Tú me desvelas
¿Cuál es mi pecado
Pa´ maltratarme, sí, pa maltratarme
Como el prisionero
Por los gendarmes, sí, por los gendarmes?
Quieres matarme.
Pero a ti te ocultan
Duras paredes sí, duras paredes
Y mi sangre oprimes
Entre tus redes, sí, entre tus redes.
¿Por qué no cedes?
Corazón maldito
Sin miramiento, sí, sin miramiento
Ciego, sordo y mudo
De nacimiento, sí, de nacimiento.
Me das tormento.
De cuerpo entero


El humano está formado
de un espíritu y un cuerpo,
de un corazón que palpita
al son de los sentimientos.

Ay, no entiendo los amores,
ay ay ay del alma sola,
cuando el cuerpo es un río,
ay ay ay de bellas olas.

De bellas olas, sí,
ay ay ay que le dan vida;
si falta un elemento,
ay ay ay negra es la herida.

Comprende que te quiero
ay ay ay de cuerpo entero.


Santiago penando estás

Mi pecho se halla de luto
por la muerte del amor,
en los jardines cultivan
las flores de la traición,
oro cobra el hortelano
que va sembrando rencor,
por eso llorando estoy.

Los pajarillos no cantan,
no tienen donde anidar,
ya les cortaron las ramas
donde solían cantar,
después cortarán el tronco
y pondrán en su lugar
una letrina y una bar.

El niño me causa espanto,
ya no es aquel querubín,
ayer jugaba a la ronda,
hoy juega con un fusil;:
no hay ninguna diferencia
entre niño y alguacil,
soldados y polvorín.

Adónde está la alegría
del Calicanto de ayer,
se dice que un presidente
lo recorría de a pie,
no había ningún abismo
entre el pueblo y su merced,
el de hoy, no sé quién es.

Santiago del ochocientos,
para poderte mirar,
tendré que ver los apuntes
del archivo nacional,
te derrumbaron el cuerpo
y tu alma salió a rodar,
Santiago, penando estás.

Y arriba quemando el sol
Cuando fui para la pampa
llevaba mi corazón contento
como un chirigüe,
pero allá se me murió,
primero perdí las plumas
y luego perdí la voz,
y arriba quemando el sol.

Cuando vide los mineros
dentro de su habitación
me dije: mejor habita
en su concha el caracol,
o a la sombra de las leyes
el refinado ladrón,
y arriba quemando el sol.

Las hileras de casuchas,
frente a frente, si, señor,
las hileras de mujeres
frente al único pilón,
cada una con su balde
y su cara de aflicción,
y arriba quemando el sol.

Fuimos a la pulpería
para comprar la ración,
veinte artículos no cuentan
la rebaja de rigor,
con la canasta vacía
volvimos a la pensión,
y arriba quemando el sol.

Zona seca de la pampa
escrito en un cartelón,
sin embargo, van y vienen
las botellas de licor,
claro que no son del pobre,
contrabando o qué sé yo,
y arriba quemando el sol.

Paso por un pueblo muerto
se me nubla el corazón,
aunque donde habita gente
la muerte es mucho peor,
enterraron la justicia,
enterraron la razón,
y arriba quemando el sol.

Si alguien dice que yo sueño
cuentos de ponderación,
digo que esto pasa en Chuqui
pero en Santa Juana es peor,
el minero ya no sabe
lo que vale su sudor,
y arriba quemando el sol.

Me volví para Santiago
sin comprender el color
con que pintan la noticia
cuando el pobre dice no,
abajo, la noche oscura,
oro, salitre y carbón,
y arriba quemando el sol.
Miren cómo sonríen
Miren cómo sonríen
los presidentes
cuando le hacen promesas
al inocente.

Miren cómo le ofrecen
al Sindicato
este mundo y el otro
los candidatos.

Miren cómo redoblan
los juramentos,
pero después del voto
doble tormento.

Miren el hervidero
de vigilante
para rociar de flores
al estudiante.

Miren cómo relumbran
carabineros
para hacerle premios
a los obreros.

Miren cómo se visten
cabo y sargento
para teñir de rojo
los pavimentos.

Miren cómo profanan
las sacristías
con pieles y sombreros
de hipocresía.

Miren cómo blanquean
mes de María
y al pobre negrean
la luz del día.

Miren cómo le muestran
una escopeta
para quitarle al pobre
su marraqueta.

Miren cómo se empolvan
los funcionarios
para contar las hojas
del calendario.

Miren cómo sonríen,
angelicales,
miren como se olvidan
que son mortales.


Mazurquita moderna

Me han preguntádico varias persónicas
si peligrósicas para las másicas
son las canciónicas agitadóricas.
¡ay que pregúntica más infantílica!
Sólo un piñúflico la formulárica,
p'a mis adéntricos yo comentárica.

Le he contestádico yo al preguntónico:
"Cuando la guática pide comídica,
pone al cristiánico firme y guerrérico
por sus poróticos y sus cebóllicas.
No hay regimiéntico que los deténguica
si tienen hámbrica los populáricos".

Preguntadónicos partidirísticos
disimuládicos y muy malúdicos
son peligrósicos más que los vérsicos,
más que las huélguicas y los desfílicos.
Bajito cuérdica firman papélicos,
lavan sus mánicos como Piláticos.

Caballeríticos almidonádicos,
almibarádicos, miniminimini...
le echan carbónico al inocéntico
arrellenádicos en los sillónicos.
Cuentan los muérticos de los encuéntricos
como frivólicos y bataclánicos.

Varias matáncicas tiene la histórica
en sus pagínicas bien imprentádicas.
Para montárlicas no hicieron fáltica
las refalósicas revoluciónicas.
El juraméntico jamás cumplídico
es el causántico del desconténtico.

Ni los obréricos
ni los paquíticos
tienen la cúlpita, señor fiscálico.

Lo que yo cántico es una respuéstica
a una pregúntica de unos graciósicos,
y más no cántico porque no quiérico;
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en la camísica,
en los riñónicos y en el bolsíllico.

Jaime Pinos


Jaime Pinos Fuentes nació en Santiago en 1970. Es Licenciado en Literatura de la Universidad de Chile. Fue editor del sello La Calabaza del Diablo y de la revista homónima. En 1997 publicó la novela Los bigotes de Mustafá, mención honrosa en el Premio Municipal de Santiago. En 2003 publicó el libro de poesía Criminal. Actualmente es editor de la revista digital Lanzallamas.com. lanzallamas.com

Menciona a:

José Ángel Cuevas, Roberto Contreras, David Bustos, Carlos Henrickson, Galo Gigliotto, Camilo Brodsky, Víctor López, Cristian Aedo, Edson Pizarro, Raúl Hernández, Kurt Folch, Andrés Anwandter, Martín Gubbins, Pablo Paredes, Carlos Soto.


Poesía:


Vista general

En el espacio,
la ciudad se extiende
sin control,
como una hoguera,
piedra por piedra,
calle por calle,
consumiendo el paisaje,
llenándolo de gente, ratas y pájaros sucios.
Aquí,
la cultura es salvaje
y se construye lo mismo de savia que de sangre.
El hábitat,
un pequeño gran vertedero de la modernidad periférica
al pie de Los Andes,
bajo el inmenso cielo de América.

En el tiempo,
la ciudad se desvanece
bajo el rigor de los cíclicos terremotos
o a manos de la afición nacional por las demoliciones.
Aquí,
nada se conserva,
todo se destruye.
Los lugares y las cosas
apenas ofrecen resistencia
a la continua disolución de este pueblo fantasma,
ahogado en el río del olvido
donde todo cambia sin permanecer.


Humo

Como tupido velo,
la férrea cortina de humo
cubriéndolo todo.
La neblina densa
de gas y de polvo
gravitando,
depositándose,
sucio sedimento,
sobre los habitantes y las cosas

Aquí se vive
como dentro de una caja cerrada,
en la jaula viscosa del smog.

Peces enfermos
en las aguas podridas de un mar muerto,
boqueamos en medio de la enorme nube oscura.
Nadamos en ella,
llenando las branquias
con su tufo metálico.
El veneno que asfixia a la ciudad
(la televisión mostró hoy los hospitales atestados de niños y de viejos)
es nuestro líquido elemento.

Aquí ni siquiera el cielo es horizonte.
Y la mirada,
hecha humo,
ya no es capaz de ver una cordillera,
aún estando al pie.

Aquí,
como dentro de una caja o una jaula,
transcurren la vida y la muerte
sin respiro.


Pánico

Estridente ulular de las sirenas,
rojo de las balizas
destellando
cuando cae la noche
y la escenografía del pánico
se hace más patente.

Aquí el miedo es parte del paisaje.

La paranoia,
una minuciosa construcción social
urdida por intereses y consorcios
cuyo negocio es propagar
la sensación del asedio,
la solitaria indefensión del habitante
frente al enemigo interno.
La ocupación policíaca,
una política de Estado
aceptada por la inmensa mayoría
deseosa de vivir en paz
soslayando la cotidiana guerra de clases,
sus consecuencias sangrientas.

Aquí se vive bajo sospecha.

Todos los gatos son negros
cuando cae la noche
en las calles,
a cada minuto más desiertas
y caminan los últimos transeúntes,
desconfiando de su propia sombra,
apresurados,
rumbo al hogar
y su tibio amparo
de rejas,
alarmas
o pistolas
bajo la almohada.


Domicilio

Fuera de la existencia impersonal en la ciudad,
el domicilio como acotado espacio de lo sentimental.
Objetos como talismanes,
metáforas nimias pero tangibles de la propia biografía,
vestigios conservados para retener en la memoria
la sustancia de otros días, su aura perdida.
Fotografías, retratos, recuerdos de viaje, reliquias familiares.
Cosas íntimas sobrepuestas
en el ámbito neutro y meramente funcional
que definen la arquitectura y el mobiliario.

Escenario privilegiado del exceso que somos,
el domicilio como lugar donde acontece lo doméstico.
Ese orden inestable
que revelan los detritos de la vida cotidiana:
la pasta de dientes a medio terminar,
el diario abandonado en el sillón,
los zapatos perdidos,
las tazas vacías sobre la mesa.
La geometría aleatoria de las cosas
puestas fuera de lugar,
una y otra vez,
en los mínimos desplazamientos del habitar.

Dentro de la vida política de la ciudad,
el domicilio como otro teatro de sus operaciones.
Aquí,
la demostración de uno fijo o legal
es requisito para la existencia civil y económica.
La propiedad de una vivienda,
una aspiración mayoritaria y un conflicto social.
La seguridad residencial
una obsesión justificada por la atmósfera del pánico.
Aquí,
el calor de hogar
se vive a puertas cerradas,
mientras los homeless,
los desalojados, los invisibles,
se agolpan por un plato de comida
frente a las puertas del llamado
Hogar de Cristo.


Separación

La ciudad está organizada
según el principio de la segregación.
Ciudades dentro de la ciudad,
los guetos se sitúan
a uno y otro extremo de la escala social.
Arriba, los ricos,
amurallados,
consumen el producto de la acumulación.
Abajo, los pobres,
a la intemperie,
se consumen en el rigor de la supervivencia.
Un tramado de impermeables membranas,
mantiene ambos territorios sociales
rigurosamente incomunicados.
Al interior de sus respectivos sectores,
demarcados por el límite
del temor o la sospecha,
ricos y pobres se mueven
cuidando no traspasar la frontera interna.
El extenso muro invisible
que oculta a unos de otros,
que los separa a uno y otro lado
de la ciudad dividida.

La vida está organizada
según el principio de la competencia.
El sistema productivo impone
el individualismo a ultranza
como moral e ideología.
La selección natural
como norma de convivencia.
La vida privada
como único lugar de los afectos.
Lo demás,
el espacio público,
un eriazo hiperpoblado,
la experiencia cotidiana de la separación.
La multitud de los solitarios,
el abismo de distancia
que media entre una y otra biografía.
Cada uno en su claustro,
en su diminuta celdilla hermética,
viviendo su vida.
La multitud de los desconocidos,
nuestros semejantes,
ese vacío en que nos movemos,
a golpes o a empujones,
codo a codo
con nadie.


De 80 días (Deriva de Santiago) Texto inédito.

Eduardo Llanos Melussa


Eduardo Llanos Melussa (Santiago, Chile, 1956). Poeta y psicólogo, se desempeña como docente de pregrado y postgrado en comunicación y creatividad.

Contradiccionario (1983) ensambla varias obras premiadas en diversos concursos de poesía (Ariel, 1978; Literatura Juvenil, 1978 y 1982; Gabriela Mistral, 1979; Juegos Florales de Valdivia, 1982). Obtuvo también el Premio Iberoamericano (1984), el Latinoamericano Rubén Darío (1988), el Centenario Gabriela Mistral (1989) y el Pedro de Oña (1990). Antología presunta (FCE, 2003) recibió el Premio Altazor 2004.

Mantiene inédito un extenso estudio sobre poetas suicidas, y otro sobre psicología, educación y cine. Como académico, la Universidad Diego Portales lo distinguió con el Premio Mustakis a la calidad docente (2000), y la Universidad Central lo premió como profesor de excelencia (2007).

Ha sido parcialmente traducido al italiano, portugués, francés, inglés y estonio.

Aunque no pertenecen a Contradiccionario (su obra más conocida), los poemas elegidos se consideran representativos, pues se seleccionaron a partir de Antología presunta. El primer texto, titulado “Crono/lógica”, vale como una presentación y una autobiografía. Los caligramas “Helicóptero” y “Sudamericanos” datan de 1986, mientras el poema dedicado a Enrique Lihn data de 1988. La “Poética” fue publicada por primera vez en 1996.

Menciona a:



Poesía:

CRONO/LÓGICA

1955: Por cuarta vez, un espermio de don Ulises fecunda un óvulo de doña Margarita.
1956: Aprovechando un descuido de mamá, hace abandono del vientre de ésta (enero 10). Ese mismo día expiraba César Moro (Lima) y, de estar vivo aún, Vicente Huidobro hubiera celebrado su cumpleaños Nº 63.
1957: Muere Gabriela Mistral (también en enero 10, pero en Nueva York).
1960: Ve un diaporama sobre Gabriela; sus versos −recitados por ella misma− quedan resonando de por vida entre sus sienes y su pecho. Decide ser arquitecto, probablemente porque le gustaba el sonido de esa palabra. Conoce el mar (Cartagena) y decide ser marino. De labios de su padre aprende la palabra “díscolo”.
1962: Crisis de los misiles. Oye la noticia mientras chutea un balde plástico a manera de pelota. Decide ser futbolista. Muere Marilyn Monroe, y pregunta que significa la palabra “suicidio”.
1965: Hermana mayor declama la poesía más cursi de la lengua española. Se promete a sí mismo vengarse de ese aprendizaje involuntario.
1967: Aprende a andar en bicicleta. De acuerdo: no hay en esto (ni en lo demás) precocidad alguna, pero lo cierto es que decide ser ciclista.
1969: Alunizaje norteamericano. Le importa un bledo: prefiere fisgonear los muslos de una vecina.
1970: Allende presidente electo de Chile (septiembre 4). Decide ser dramaturgo y psicólogo.
1972: Escucha a Violeta Parra, Víctor Jara, Paco Ibáñez, Serrat, Piero, Favio, Santana, Horacio Guaraní y un etcétera casi interminable. Se fanatiza con el atletismo y decide ser maratonista.
1973: Empieza estudios en el ámbito de las Ciencias Sociales (U. de Chile), pero en secreto da rienda suelta a sus bajos instintos literarios, leyendo sobre todo poesía chilena y latinoamericana. Guillotinazo en el país (septiembre 11): lamenta no ser historiador.
1976: Toma té sin galletas. Viaja a Buenos Aires. Lee a Rilke en la calle Corrientes, pero se distrae con las argentinas que pasan (y pesan, pisan o hasta posan, sólo que eso ya es materia de otro poema).
1978: Inicia su práctica profesional, combinándola con algunos cursos en el Depto. de Estudios Humanísticos (U. de Chile), cuyo inmueble usurpará un año después la policía secreta.
1980: Viaje a Caracas y, en un plano más local, diversos viajes en Metro por Santiago.
1983: Autoedita en papel de envolver su primer libro.
1988-1989: Bienio de agitación sentimental. Confunde los senos con planetas; a veces se comporta como astronauta y otras veces como astrónomo.
1990: Remanso. Dosifica su libido, enamorándose sólo los viernes, por la noche, y ocasionalmente las mañanas de los martes.
1991: Decide escribir este poema; lo hace.
1992: Lo pasa en limpio. Lo llaman a almorzar e interrumpe el poema.


ESBOZO DE POÉTICA

De seguro, la poética más confiable no es la que se redacta deliberada y explícitamente bajo ese nombre, sino aquella otra que late en la obra misma. Y es sabido que entre ambas suele haber la distancia que va de una promesa a su cumplimiento. En mi caso, creo que también estas líneas sólo tendrían sentido si estuvieran refrendadas por los poemas que he escrito, varios de los cuales insisten –incluso más de lo que yo mismo quisiera– en las gracias y desgracias del oficio poético. Sin embargo, aclaro que posiblemente no se hallarán aquí poemas de esa clase si aparecen también en otras antologías, pues yo mismo solicité a los antólogos evitar las repeticiones.
De todos modos, aceptando el desafío de arriesgar una poética de una página, diré que concibo la poesía como un puente colgante entre la conciencia de nuestra precariedad humana y el anhelo de una existencia más alta; un asomarse a las bocacalles de lo humano, allí donde se dan cita el deseo y la palabra, la naturaleza y la historia, la imaginación y la lucidez, la libertad y el rigor, lo cotidiano y lo trascendental. Aspiro, por tanto, a una poesía integradora, desenajenante y revulsiva; una suerte de antiespecialidad capaz de conciliar el diálogo y el silencio, la individuación y la fraternidad, el vuelo y el arraigo.
Pero, en un mundo mercantilizado y tecnologizado, el poeta agoniza tanto si se vende como si se retrae, y nadie lo escuchará si se limita a la sola majadería de invocar valores espirituales en la ilusión de encarnarlos. Cierto: el poeta no es un pastor de nubes tendido bucólicamente en el prado siempre verde de la quimera; ni un autista flectado sobre sí mismo y ya candidato a una tortícolis crónica de tanto asomarse a la ventana para verse pasar; ni un cantor a dieta que cucharea un plato de almíbar para endulzar la voz; ni un jardinero que riega sus macetas con lágrimas propias o ajenas y que luego fabrica guirnaldas celebratorias o coronas funerarias. Sin embargo, también es cierto que el poeta no puede limitarse a mirar el mundo como quien ve a un sonámbulo que camina hacia el abismo; al contrario: asumirá con resignación el inevitable forcejeo con su tiempo, y no temerá malquistarse con el poder o con la masa acrítica, ni se fascinará en los salones del establishment, ni reptará hacia la nombradía negociando con ese tipo de gacetilleros que abren cada libro como si fuera un refrigerador, sin poder distinguir entre un bife y un poema. Aunque lo tilden de romántico, para él la poesía sigue siendo esa muchacha desnuda que le guiña un ojo y se hace seguir hasta una cabaña, exigiendo la renuncia a toda brújula que no sea el olfato, y mostrando como mil veces mejor el placer del tacto mutuo que el de una abstracción solitaria, y como preferible la contradicción dolorosa a la siesta rutinaria o la complicidad con la mentira institucionalizada. Porque, en el fondo, la poesía pesa tanto como la inautenticidad que desaloja. [Santiago, 08.05.1994]


[Texto incluido en la antología publicada por Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris: Venticinco años de poesía chilena (1970-1995). Editorial Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 272].




SUD
AME
RI
CA
NOS:
Jamás hemos
conocido otro milagro
que la multiplicación de
los precios del pan y los peces
y ningún infierno nos inquieta tanto
como la trasmigración de las armas
desde los Estados Unidos del Norte
hasta los estados desunidos del sur
tierras llenas de verbos verdes
donde esta América toma
forma de lágrima
o más bien de
racimo casi
maduro y
que ya
se está
desgra-
nan-
do
.
.
.



















ENRIQUE LIHN ENTRA Y SALE DE LA PIEZA OSCURA


Ahí va, sentado junto a la ventanilla de un tren inexistente
que cruza en cámara lenta los andenes del recuerdo.
Ahí va, rumbo a la estación definitiva
donde lo esperan los poetas de otros tiempos, como
a un hermano menor que se internó en el bosque del lenguaje
y terminó convertido en guardabosque,
ebrio de oxígeno, ese otro modo de asfixiarse.

No levitó sobre la geografía de América
ni descubrió algún nuevo elemento químico o alquímico,
mientras practicaba ese equilibrio inestable de la tinta y la sangre,
golpeándose la frente contra un muro de incomprensión,
como un adolescente que enciende su primer cigarrillo en medio del temporal
con la vaga esperanza de iniciar un incendio,
pero que termina inventando un nuevo código de señales de humo.

No aduló ni anuló a sus interlocutores;
polemizó de frente, sobre todo con él mismo,
y resultaba contuso, pero rara vez confuso, menos todavía
cuando había que jugársela por la liberación creadora
sin por ello convertirse en faro o en faraón de este desierto.
Más bien fue farero o alfarero de esta isla de arcilla,
sin otra obsesión que dar forma a una sombra que huye en las tinieblas,
porque de la palabra que se ajusta al abismo surge un poco de oscura inteligencia y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Al fin andará liviano por los aires,
integrando el jurado del Premio Nobel Póstumo
o haciendo una novela-comic con los dioses del Olimpo como protagonistas
o deambulando alucinado por los museos cinerámicos del Paraíso
o pidiendo consejos a Freud y a Fourier
para evadir la condena de ser un Sísifo
que eternamente
resbala
y resbala
por el monte
de Venus,
igual que una semilla que reinicia el ciclo entre el cielo y el suelo
o como esos charcos de agua pantanosa,
agua, agua, Enrique, agua que mañana será lluvia,
tembladerales donde serán una sola cosa tus lágrimas de cocodrilo
y los reflejos de las estrellas más inextinguibles.


NOTA: En este poema los versos en cursivas corresponden a citas textuales de algunos poemas de Lihn.



PONLE EL TÍTULO QUE QUIERAS

Yo soy el infeliz que cierta noche te hizo feliz un año entero
el ignorante que conoce su ignorancia como el labriego la tierra que rotura
el indolente dolido de comprobar una vez más su propia indolencia
el guerrero que vio en la procura de la paz una disculpa para prolongar la guerra
el docente que nunca enseñó tanto como al guardar silencio
el mensajero linchado por traer malas noticias
el creyente que jamás pudo creer en ídolos de pies de barro
y que una mañana halló tapada la puerta de su casa con ese mismo barro
y que sólo atinó a emplearlo haciendo un horno
en cuya puerta hoy ve quemarse el pan nuestro de cada día
Yo soy el inédito que iba a empapelar el alma nacional
ese que cultivó el orgullo de camuflar su orgullo con falsa modestia
el que sólo tomó en serio una taza de café una cintura unos senos
el corredor que hacía cross country hasta la virgen del Cerro San Cristóbal
el estratega que sacrificó la cabeza al encontrar tu cuerpo
el gondolero que exiliado en el desierto va remando y rimando por los canales de su
espejismo hacia una Venecia ancestral
el jinete que lleva al anca su propia sombra
el hombre niño que jugaba a no jugar
el bibliófilo que halló un libro de arena y no supo leerlo
Yo soy el coleccionista de cicatrices que otras mujeres dejaron a manera de autógrafos
yo soy el que tú sabes que sabe que nunca sabrá nada
yo soy el que al fin te regala ese poema que siempre pides
yo soy el infeliz que mejor sabe cómo hacerte feliz.


Erwin Díaz

Erwin Díaz


Menciona a:

Humberto Díaz casanueva. Requiém
Eduardo Anguita. Venus en el pudridero
Enrique Lihn. Monólogo del padre con su hijo de meses
La piel ajena.

Poesía:


Ha pasado tanto tiempo

Cuando sientas la mano y el cariño
La piel ajena
Recuerda que siempre estarás solo
Cuando tus hijos jueguen en la alfombra
Piensa que es una visión
Desaparecerá en 20 años
Cuando intentes escribir creyendo
Que alguien leerá esas hojas
Bajo un tilo del futuro
Recuerda que eso jamás ocurrirá
La soledad no abandona a sus hijos

Leyendo a Fayad Jamis

Años después de su muerte
Ha mucho de haberlo encontrado
En medio del tierral de Lima
Me golpea de noche la Pedrada
En medio del silencio del verdadero silencio
De esta ciudad que no es otra cosa
Que el ladrido de los perros
Lo veo cubano y a la gomina
Firmándome un ejemplar de Casa de las Américas
Por allá en 1986
Ahora en medio del silencio que se repite
Me viene un bello sueño leyendo a Fayad
Me entretengo a la almohada sabiendo
Que la poesía sirve
Para conciliarse con la mañana que viene

La Poesía Chilena

Neruda mató a Romeo Murga
Pablo de Rokha mató a Pessoa Veliz
Vicente Huidobro mató a Omar Cáceres
Gabriela Mistral mató a Magallanes Moure
Nicanor Parra mató a Bernardino Guajardo
Gonzalo Rojas mató a Rojas Jiménez
Díaz Casanueva a Rosamel del Valle
Eduardo Anguita mató a Vicente Huidobro
Enrique Lihn mató a Carlos de Rokha
Jorge Teillier mató a Pedro Prado
Estela Díaz Varín mató a Gustavo Osorio
Armando Uribe mató a Teofilo Cid
Floridor Pérez mató a Violeta Parra
Oscar Hahn mató a Oscar Castro
Claudio Bertoni mató Rolando Cárdenas
Raúl Zurita mató a Juan Luis Martínez
Elvira Hernández mató a Enrique Lihn
Bruno Vidal mató a Rodrigo Lira


Beber la sangre
Comerles el corazón
La poesía
Amar y matar
Al mismo tiempo.


Naturaleza

Todo me da como a Vallejo
Con un palo y con una soga
Rápido y doloroso
Ahora a la madrugada
Le agrede la luz del nuevo día
Y yo oscuro por dentro y fuera
Miro avergonzado
Esta natural forma de violencia
Y como la vida se va transformando
En un palo y en una soga

de Nieve en el Fondo, Surada Ediciones, 2007.


Fernanda Arrau


Fernanda Arrau nació en Acesita, Brasil, el 19 de julio de 1980. Egresó de Licenciatura en Literatura, Mención Escritura Creativa en la Universidad Diego Portales, en donde participó en los talleres literarios de Andrés Morales, Soledad Fariña, Raúl Zurita y Andrés Andwandter, entre otros. El año 2003 obtuvo la beca de creación Gabriel & Mary Mustakis, gracias al que participó en el taller de poesía de Elvira Hernández, en la Biblioteca Nacional. Antologada en Sic, fruto del taller antes mencionado, también poemas suyos han aparecido en Voces germinales y en las revistas Grifo, Reverso, Badmintong y Ciber Humanitatis. Es Diplomada en Gestión Cultural en Educación y Magíster en Gestión Cultural de la Universidad de Chile. Actualmente escribe en: www.pentagramapoetico.cl y www.creamundos.cl
Realiza talleres de creación de libros para niños, y autobiografía y poesía para adultos.


Nombra a:

Soledad Fariña Verónica Zondek Lila Díaz Carmen Berenguer Malú Urriola Elvira Hernández Teresa Wilms montt Olga Orozco Paul Celán Elicura Chihuailaf Bruno Serrano Leonel Lienláf Raúl Zurita Fernando Pessoa Nicanor Parra Violeta Parra Daniela Navarrete Pablo Paredes Pablo de Rocka Estela Díaz Varín

Poesía:


Eva

mi boca
escupe plumas
hasta vaciar por completo
mis costillas

la caída las ha teñido de rojo

hoy creo que perder mis costillas
fue un gesto innecesario

descubro que mi cuerpo
fue hecho
de residuos
de palomas

Tenía siete años

me gustaba coleccionar pájaros muertos
y preparar el funeral a los gusanos
luego de regalarles
un baño de sal

tenía siete años

me gustaba comer hormigas
las encontraba saladas
les preguntaba
acaso a ellas
les gustaba el agua
tanto como a mí

les daba a probar
de a poquito
de mi vaso

pero entonces
ya no hacían cosquillas
bajo la lengua


Ellas

hablan dentro de mi garganta
atragantándose voces
sin saber yo
con qué razones
mientras duerma despierta
o despierta duerma
tratando de poner tapones
cada vez más profundos
a cada una
de ellas

En mi cuerpo habitan tres mujeres

la niña la vieja y la que soy
Una llora la otra habla
la otra está en silencio riéndose de ambas

Las tres esperan que caiga la noche
convencidas que con ella viene otra muerte
que la cabeza amanecerá más limpia
que el problema de la mala memoria
afición a la agüita de melissa
y bloqueos mentales que comparten
hará efecto al caer la luz

Tres viejas ríen

Antes de quedarme dormida
debo aquietarlas
al menos hacer
que se pongan de acuerdo
para un momento de silencio

Comulgan susurros entre dedos
cegueras
entre lucecitas pegadas
a muñecas sin rostro
aparecen en mis pesadillas
con los ojos encendidos para recordarme
lo que ha sido de ellas.


La ronda

mi cabeza juega a la ronda

tampoco ella
me pide permiso

juega sola

me invita a veces

nunca recuerdo
cómo termina el juego

Camilo Brodsky


Camilo N. Brodsky B. (Santiago de Chile, 1974) Licenciado en Estética e Historia del Arte por la Universidad Católica de Chile, con estudios en Literatura y Lingüística Hipánicas en la misma universidad y de Magíster en Historia y Ciencias Sociales en la Universidad Arcis.
Ha colaborado con diversos medios escritos, como el diario La Nación y las revistas Patrimonio Cultural y Mapocho. Sus textos han aparecido en publicaciones impresas y electrónicas tanto en Chile como en el extranjero, aunque ninguno ha tenido mayor repercusión, para ser sinceros. Trabajó como investigador y redactor de las secciones de literatura, filosofía, artes e historia del sitio www.memoriachilena.cl, dependiente de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).
Fue redactor, subdirector y director de revista Surda, además de ser editor del suplemento cultural de dicha publicación, Párrafo Izquierdo. En 2005 obtuvo la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y en 2006 Editorial Cuarto Propio publica su libro Las puntas de las cosas, siendo actualmente director de la colección de poesía de dicha editorial chilena.

Afinidades electivas:

Menciona de los vivos, por cariño y calidad, a Christian Formoso, Jaime Pinos, Roberto Contreras, Tomás Harris, Galo Ghigliotto, Carlos Henrickson, Germán Carrasco, Úrsula Starke, Andrés Andwandter, Claudio Bertoni, Pepe Cuevas, Elvira Hernández, Marcelo Guajardo, Guillermo Valenzuela, César Cabello, Antonio Silva y Víctor López. De los muertos, y por no hacer de esto algo eterno, sólo a De Rokha, Lihn, Millán y Lira.

Poesía:


escribo principalmente con la premura del acto fallido

Escribo principalmente con la premura del acto fallido.
Escribo principalmente con la premura de que Gonzalo Millán ha muerto; es él y no nosotros el que ha muerto, es él y no nosotros el que acaparará el silencio y el murmullo
de los refrigeradores del infierno.
Escribo principalmente desde el conocimiento débil de la muerte de Gonzalo, desde el conocimiento débil de la muerte, desde el conocimiento débil.
Escribo principalmente desde la falla tectónica que se abre ante la muerte esperada pero no consumada de Millán hasta el momento mismo de la muerte de Millán.
Escribo principalmente desde el vacío de la muerte de Gonzalo; no el vacío abstracto ni el concreto en la poesía chilena, sino el vacío-vacío del sabor de la muerte esperada pero no consumada de Millán en el primer tercio del mes de octubre del año de 2006.
Escribo principalmente desde la premura del acto fallido de la muerte de Gonzalo; desde la muerte de Gonzalo; desde el acto de la muerte de Gonzalo en este octubre de 2006.
Escribo desde el desconocimiento de la muerte de Gonzalo, desde el desconocimiento de la muerte, desde el pavor que el desconocimiento de la muerte me provoca como acto fallido ante lo esperado pero no consumado de la muerte de Gonzalo.
Escribo principalmente desde la muerte de Gonzalo y el vacío que la muerte de
Gonzalo deja en quienes cometimos el fallido acto de conocer la muerte.


iii (de la parte “Movimiento”, de La Canal)

El animal que viaja bajo el peso de la bestia
reconoce en esos ojos huecos el vacío de su alma

En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero viaja en los mejores autos
En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero jala las mejores líneas
En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero lame a las mejores minas
En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero gasta en los mejores bares
En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero muerde por las noches cuando
/caen sobre ti los pacos

En ellos resucita el odio que no tiene nombre pero mata en las mejores calles

que no tiene historia personal ni filiación

el odio sedentario de la bestia mansa

que casi como por milagro resucita
en los ojos mansos el conflicto de las clases que se miran


xix (de la parte “Fractura” de La Canal)

el ardid de la carne se resuelve con la quema de la carne en las hogueras de la tribu
el ardid de la piel es la muerte de la carne bajo el yugo de la impostación
el ardid sucio de la herida es la sangre que detiene la hemorragia de la idea
el ardid de la derrota es hacernos creer en el ardid de la carne, de la piel y de la herida


alcalde

Colgando de la punta de un revólver se encuentra el cadáver obsoleto
de una cierta poesía
Colgando de la rama más alta de un árbol completamente seco se encuentra
la mirada de una niña preguntando dónde están los ojos
en los que inició su recorrido
Colgando de un gancho de carne totalmente enrojecido en La Vega Central se /encuentra
lo que una vez fue el cuarto trasero de una vaca que mugió
en los verdes campos del Valle Central
Colgando del extremo de una cuerda de cientocincuenta pesos el metro se encuentra /Alfonso Alcalde
con las manos más cansadas que un buey de estar colgando
en la costa de la octava región del Reyno de Chile.

Carolina Lorca



Carolina Lorca, Chile, 1954
En 1999, publica Ciegos, en Ediciones Altazor, Viña del Mar (Chile)
En 2001, publica Trilogía de los Presentimientos en Ediciones El Retiro;
En 2002,Trilogía de los Presentimientos obtiene Mención de honor en el “Premio de poesía Municipalidad de Santiago”, Chile; y publica A R. W. Fassbinder.
En 2007 obtiene la “Beca para la Creación literaria”, otorgada por el Consejo Nacional de la Cultura, organismo del Ministerio de la Cultura de Chile con el proyecto Haiku al modo occidental.
En Julio, publica Una tarde con los padres, en la Editorial La Bohemia de Buenos Aires.



Afinidades electivas: Nicanor Parra, Elvira Hernández y Jorge Mangas Peña, español novedosamente inédito. Pueden contactarlo para leer su libro Arena contra el viento al correo jormp@mixmail.com




Poesía:

De: Presentimiento del mundo, 1° tomo de Trilogía de los Presentimientos, “La tierra 1 y 2”, y “Los signos de(l) agua”:





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Maite Pizarro

MAITE PIZARRO
Talca, 1990. Vive 4 años de su infancia en España. Editoriales como Santillana y Arrayán han publicado sus poemas y cuentos. Es coautora de los libros “Recorridos”, “Laberinto”, “Subterráneo” y “Del otro lado de la página”, del taller de poesía de la Universidad de Talca. A fines de 2007, con 17 años, publica su primer libro, Virus gramatikal.


Afinidades electivas:

Nicanor Parra
Malú Urriola
Ana María Vilchez
Marcela Albornoz
Teresa Calderón


Poesia:


Mariposa con insomnio

Odio descubrir
la polilla en que me transformo
cuando te veo colgado a la luna,
Porque para un viento que no tolera
levitar entre suspiros,
soy otro satélite muerto.

Yo, que imito a cada mosquito
que me escucha tras la puerta
soy ciega por la mañana.

Parece imposible
que en medio de tantos fulgores editados
deba decir que no encandila
la corte de soles sin gracia

Y nadie lo nota.

Lo triste es que soy una polilla
y hace un tiempo me decían
“mariposa con insomnio”.


Moda en coma

Olvido con frecuencia,
aquel somnífero fatal,
en que yo,
(y toda la generación en coma),
nos vimos postrados al participio.

Sólo espero que,
los ojos de aquella primera impresión,
encuentren el hueco por donde te perdieron,
y ya no busquen en mi,
el sueño de un cansancio bien ejecutado.

Porque has de saber que,
una vez que llegue la mioclonía,
de esta onírica conciencia,
seré yo quien separe precipicios.


Núcleo glaciar

Se divide un átomo en 3,2,1…
¿Ves?
Es obvio que me confundes;
¿qué sueño mío cabe en un bostezo?

Porque claro,
yo,
desde el centro de la tierra,
amo el llanto criogénico de otros.
Así que vete.
Este frío no es ceniza mal petrificada,
y tu me vendes soluciones,
de otra vida.

¡Es más!
Te regreso el fin del mundo.
Quizás y con suerte,
las cucarachas hagan negocios.


Hasta entonces

¡Quédate con
el pecado de yeso!…
el altar es mío,
hasta que vuelva el santo.


Instante

Perdóname
mira cómo vibran
con tu ausencia.

Si hubiese dicho quién eras
seguramente
reconocerían al único ser
que se induce el llanto.

Ana María Vilchez

Ana María Vilchez, Talca 1968.
En el año 2004 ingresa al Taller de Poesía de la UTALCA, dirigido por la poeta Marcela Albornoz Dachelet. A fines de ese año participa como coautora del libro “Laberinto”; en el 2005 es coautora de “Subterráneo” y el 2006 coautora de “Del otro lado de la página”, todos editados por el Taller de Poesía.
Terminando el 2005, obtiene “Mención Honrosa” en el concurso “Entre Vates” de la Región del Maule.
En mayo del año 2006 publica “Duelo”, bajo el sello de Editorial Mosquito.
A fines de 2007 es seleccionada para participar en un videoarte del proyecto “Canal San Carlos – Poesía a la Vena”, de los audiovisualistas Darinka Guevara y Yordi Lloret, siendo parte de su obra transmitida en el compacto “Arcoiris”, por UCV televisión.

Afinidades electivas:

Marcela Albornoz
Malú Urriola
Eugenia Prado
Diego Ramírez
Carmen Berenguer
Maite Pizarro
Diamela Eltit
Teresa Calderón
Jorge Montealegre
Stella Díaz Varin
Armando Uribe


POESIA:

Si seguimos queriéndonos así
a la luz encendiéndose tras la Cordillera de los Andes,
esa luz tan de los dos,
jamás se apagará este amor
insolente y obsesivo
crucificado por
nuestras pulcras bocas
a la saliva que disimulamos
cuando la lengua es incapaz de callar el beso
que se ahoga cuando el sol se esconde.

Nos conocemos demasiado
en las palabras
que redundan
debajo de la ropa
y el impulso reprimido se escapa
como si el cuerpo fuera mi propia escritura.

******

No hay nada que acalle las lenguas de áspid
sobre tanta pared adolorida
de esta gente hablando estupideces
en mi trasnoche mal escogido.
No lo soporto.

La ira me sobrepasa cuando
el vaso, la botella y el barman
se licuan en varios piscos sours.
Mi amargura va más allá
del sabor a limón de pica.

Me descubre el yo idiota
en el espejo del baño
y se retrata lúcido
si se quiebran los segundos como cristales híbridos.
Y lamentablemente sé:
que aunque desaparezca de aquí
me empine una coca light,
y me fume los dos Kent que me quedan,
no podré olvidar
que me has dejado
una infame locura y hasta los cigarrillos vacíos.

*******

Ahora que desayunamos
en este café sin apellido
con nuestros nombres verdaderos
inscritos en una servilleta,
pareciera que el destino gritara
que el amor
no está en las palabras que leemos,
sino en el silencio que escribimos.

Por ahí frente al Parque Forestal,
tendiendo sus brazos a la primavera,
entre las calles del barrio Lastarria;
interrumpo tu voz soliviantada con un cálido beso
y áspera tu boca se somete
como si algunas hojas perennes
se hubieran quedado en los cercos de tu mentón.

Sin embargo, es la barba de dos días -agregas-
para que sepas que este también soy yo.

******

De aquí a la esquizofrenia

Cuando te vas
la entelequia destempla mis dientes
y enloquecidas las palabras
me olvidan
mientras muerdo
tus verdes sábanas de fuego.


Sin tiempo

Te fuiste
y no alcancé
a terminar de amarte.

Duelo (Edit. Mosquito, 2006)

Carlos Henrickson


Santiago, 1974. Poeta y crítico literario. Ha publicado: Ardiendo (poemas), Y si vieras la mañana (cuentos y poemas), Aviso desde Lota (poemas), En tiempos como éstos (cuentos) y An Old Blues Songbook (poemas). Está próximo a editar Ajuste de Cuentas (poemas) y La Orilla Inquieta - Poesía Contemporánea de Valparaíso. En preparación: La Vida Verdadera (cuentos). Sus trabajos, que incluyen narrativa, poesía y crónicas, han aparecido en diversas publicaciones de alcance nacional e internacional. Blog: henricksonbajofuego.blogspot.com

Elecciones afectivas:

Guido Arroyo
Javier Bello
Germán Carrasco
Gloria Dünkler
Amanda Durán
Damsi Figueroa
Galo Ghigliotto
Marcelo Guajardo Thomas
Elvira Hernández
Sergio Madrid Sielfeld
Guillermo Rivera
Ximena Rivera
Marcela Saldaño

POESIA:



POÉTICA BAJO FUEGO


Y claro, a mí y a mis amigos se nos hizo
costumbre. Tanto tiempo con el acero enfrente
-el noble acero de la patria- en esas épocas
revueltas, no sale gratis; todo hay que pagarlo
en esta vida. En fin, el más puro placer estético,
y el más insano de todos. Después, a la hora
en que las cosas se hacen reales, la hora
de los alambres de púas y el gas mostaza,
los que tomamos en las manos las armas
más difíciles debimos pasar por esa emoción
radical y enfermiza, la cerrada noche
reventando en las orejas, el suelo
abriéndose bajo los pies. Im Westen
nichts Neues. Este poema, claro, es un pastiche.
El país no vive en guerra: hace tiempo
que la gente se tapa los oídos cuando
escucha la palabra. La escritura fue la que
se hizo reportes de guerra; no vas a andar
escribiendo el aroma de las colinas
en la primavera, el rojo grequizante
del cielo imposible de estos tiempos, aunque
eso también se viva y con la mayor
de las pasiones. Los reportes
se hacen cada día más cortos, en épocas de paz
los informantes del frente están en extinción.
Nada, nada pasa en Chile. No hay guerra.
Vivimos en la victoria, cantamos toda la noche,
en torno a fogatitas armadas
con papel impreso.


PEQUEÑA CANCIÓN REALISTA

Las manos toman, las manos dejan
caer cosas, para que otras manos
las tomen. En el vago aire pálido,
las cosas se desplazan bajo el imperio
de los dedos, la suave curvatura de las palmas;
ya que impotentes y quietas las cosas
sienten las cadenas del mundo y envejecen
cuando se les olvida. Eso es todo.
En los pasillos llenos de estatuas
marmóreas, bajo la fe incorruptible
de las leyes, los pobres hombres
viejos y encorvados suponen que hay
fantasmas, y que las cosas andan, y que acatan
las manos misteriosas órdenes. Y que todo
se mueve según el leve vals
que desde los parlantes de los edificios
canta, suave. Pero del lado de acá,
en que la primavera aún no detiene
el viento helado, y ese par de ebrios
se aprestan a morir a cuchilladas
apenas salgan del bar, las manos,
por inercia, hastiadas toman cosas,
las dejan caer, y otras manos las toman,
para alguna vez dejarlas caer
también. Llega el momento en que caen
las manos; y son cosas. Son tomadas,
y en un rincón oscuro, alguien hace
quizás qué cosas con ellas.

BALADA DEL DESTERRADO
A Gabriela Urdangarín
Esa hambre, esa extendida

hambre por un suelo. Y esa otra palabra vieja, vieja, que se cae de vieja:

pertenecer. El mundo real

está siempre más lejos,
y cada vez más, de cabeza
uno cae a ese lugar sin nombres,
sin luz ni contornos, que nos enseñó
la verdadera ley del aire: inspirar,
expirar. Todo es así de simple.
Lo que duele es la madre,
el padre, todo este coro
de eco griego que te llama:
sé nosotros, arrímate al fuego.
Pero uno eligió, y está lejos
la carne asada, está lejos
la copa de sangre, aliñada
a la vena, que te hará alguna vez,
o nunca, volver. Esta hambre
es más hermosa que esos gestos
grasosos del diente sobre la carne.
Te van a preguntar dónde estás,
y tú dirás que estás donde perteneces,
y es mentira. Esta larga tierra
de nadie no tiene esa virtud. Tan sólo
al dormir, tocas, con limpio, húmedo labio,
la bandera sin colores del desierto absoluto y abierto

que elegiste.

NIETZSCHE

Al final todo se reducía al par de guardias
en la puerta. El mundo tiene esta justicia
meramente poética, como la de los versos
en su sonora hermandad, y no hay nada
más poderoso o leal: pregunta y ves, siempre,
al frente, la respuesta. Los guardias
son nobles y contundentes: se diría
santos guerreros imperiales. Ya sin el delantal
de cuero, recorrerán las más bellas calles
junto al más bello mar, y bajo el más fresco
aire cortejarán a las muchachas, dejarán
correr el dulce vino en torrente suave.
Y mientras, acá dentro, nada nuevo.
Un montón de alucinados, cada uno
con su verdad única e inapelable, regalándole
a los muros húmedos eco tras eco
de saber y virtud multiplicados. En esta permanente
rebelión, estamos seguros, libres. No hay guerra,
por espantosa y cruel que aparezca,
que dañarnos pueda ya ni un cabello.
Que vomite entonces Alemania su fuego
pestilente, que fruncido el ceño
el mundo asuma sus antiguos deberes, y ya
que proliferan las lenguas y delirios
como obreros camino de la muerte, y ya
que a nadie le importa si esta o la otra
voz, si este u otro libro, que todo verso
es aire, voy
a cantar.


ODA A STALIN, 2006

Смерть решает все проблемы –
Нет человека, нет проблемы.
Stalin, a Anatoli Ribakov, 1918.


Ay la firme y tendida estatura,
yacente. Toda la verdad y simpleza
de un mundo pasan al otro
mundo contigo, capitán. Estamos
llenos de problemas, nada
es lo que parece. Los
funcionarios se mandan solos.
Ya nadie tiene el más mínimo
sentido de justicia. Ay si aún,
aún se asentaran tus plantas
sobre el suelo, imponentes, acaso
tendrían los merecimientos su recompensa.
Tendríamos los que queremos
vivir en la verdad, conservar
las palabras en su casa preciosa de sonido,
ver a los otros en su nítido ser, nosotros
tendríamos lo único que merecemos:
un tiro limpio y rápido en la nuca,
el metal cercenando todas las delicadas
ideas, la vida vaciándose como vaso
dado vuelta en toda su generosa
fluidez líquida. Imagina esos días
purísimos: los funcionarios y los
Dueños de nuestro país y toda su cohorte,
libres de nuestros improperios, nosotros
descansando sin ayunos ni mudanzas ni
lluvia en invierno ni pies cansados
en el duro estío, y todas las bellas
palabras, verdad, justicia, amor,
libertad, pura y limpiamente conservadas
en discursos pulcramente
editados, para que ya no
dañen a más gente. Pero moriste, camarada.
Habrá que seguir en guerra.

Gémina Ahumada

Gémina Ahumada
Nacida en Santiago de Chile, 1951.
Arquitecto, 1976. Viajera, 1977. Madre, 1982.
Profesora por vocación. Poeta por gracia de lo inevitable.

Obras:

Obra intacta , impreso en LOM, Ediciones UCEN, FAUP, marzo 2005
Poemas recientes, setiembre 28, 28 ejemplares numerados, autoedición,1997.
Al margen de los textos, Ediciones Rumbos, autoedición, febrero 1995.
La mujer en la poesía chilena de los ‘80, Ediciones INCOR, noviembre 1987.
Tercera Antología del Taller Nueve, Editorial Universitaria, diciembre1984.
Ejercicio en sol, Taller Nueve, Antología poética, Alfabeta Impresores , diciembre 1980.

Poetas cercanos:

Miguel Arteche
Efraín Barquero
Alejandra Basualto
Delia Domínguez
Pedro Prado
Lorenzo Saval

Poemas:

PALABRA INTACTA
“ Antes
que el tiempo
muera en nuestros brazos”
[1]
la taza retomará el secreto
y los restos de un café con leche
alcanzarán otra noche
y otro sueño.

Antes
aun antes
que despiertes
sentada en la mirada de tus ojos

intacta
estará la palabra :

es que el tiempo es una eternidad sin nombre
sin una mesa
y sin dos sillas.
[1] Último verso del poema “ Epístola moral a Fabio”, anónimo sevillano, siglo XVII.



PALABRA ESPIGA

Un hombre cuenta espigas de trigo
en los campos de la memoria.

Franjas doradas que se suceden
en largas comisuras
de sonrisas inéditas.

Vale más contar espigas que sumarse a las espaldas
doblegadas.

( Obra intacta )


PÁGINA CINCO

La palabra disfrazada de pájaro.
El pájaro disfrazado de avispa.
La avispa disfrazada de aguijón.
El aguijón disfrazado de semilla.
La semilla disfrazada de ángel.
El ángel disfrazado
y la flecha,
la flecha que no debió ser lanzada.

( Al margen de los textos )


NO HE DE VOLVER

No he de volver
a mirar la calle que llovizna, a ver
envuelta en adioses la nieve ce la sola cama.
Transparentes nacen y mueren los sueños.

¿ Entonces?
Misa, buñuelos al té, camisón largo.
Aun dormían los deseos.

No he de volver , yo, la de siempre,
a conversar bajo la sombra de la tierra,
el fuego aludiendo rostros en la aventada.

¿ Y ? ¡ Quién sabe! La almendra sonríe.
Sólo cuando la ventana descubra el azul
habremos despertado.

Existe la claridad. Volviendo mieses el alma está desnuda.
Clamas mi nombre. Miro venir los sueños uno a uno.

No he de volver.
Todo abría : Todo habría sucedido.

( Tercera Antología Taller Nueve/ Al margen de los textos )

104


el viernes 7 de agosto de 1987
alguien se tira al vacío desde la calle Huérfanos
mientras
el rey y la reina juegan a hacer el amor
sobre el tablero de ajedrez

lenguas de fuego devoran
una ventana escondida del piso número
104
vehículos de toda especie se atochan
entre la cuarta y la novena avenida
mientras el rey y la reina juegan

la gente se desborda por las calles
nadie sabe adónde dirigirse
lenguas de fuego
bajan
del país del norte
mientras
el rey y la reina juegan
a hacer el amor sobre el tablero de ajedrez
los fines de semana

plagas de mosquitos irrumpen en las azoteas
sólo el suicida estira su cuello
al aire inconcluso
y esa noche
se desvelan desde peón a paje
mientras
el rey y la reina reprograman el universo
desde la torre 104

( La mujer en la poesía chilena de los ‘ 80 )

José Angel Cuevas

José Angel Cuevas.
Nacido en Santiago. Poeta del Extasis revolucionario ex rockero/ de los barrios chilenos pasó la dictadura militar/tiene un puñado de amigos de verdad y un par de lugares para ser feliz.


Nombra a las, los, poetas:

Verónica Zondek
César Soto
Jaime Pinos
Roberto Contreras
Adán Méndez
Jannete Salazar "Trenza"
y Magdalena Campos



Poesía:


MUJERES1.-

Aprendí a mentir a los 15 años / me daba vueltas por el centro/ no iba aclases
/ sino a besarme
con tipos del cine San Antonio/ acariciándonos el sexo/ después le mentí a
mi mamita/ durante tres años/ creyó que yo estudiaba en la universidad/ pero
no/ yo iba a las iglesias a rezar/ con desconocidos/ otras amigas se
acostaban por plata / sin decirle a nadie.
me gusta mentir/ eso es todo/se forma una irrealidad/ una superioridad/sobre el resto/ cuando pololeé/siempre con mi pareja teníamos intimidad en lugares cerca de mi madre/parada en la puerta/ en su escritorio/ su oficina personal.
me gustaba que me contaran historias/ donde dos o tres tiraban vièndose a si
mismos/ jugos/ vergas duras. / Soy hipócrita/ me hago la santa/ la inocente/voy mucho a misa/ me siento rara.



2.-Me casé con un tonto sentimental/ un semental/ un tipo que quiere que lo quieran/ quiere que yo sea honrada/ y ordenada/plata no me ha dado mucha/ yo me gano lo mío/ soy libre/ soy dueña de mi misma/ para comprar cosas/ medias zapatos/ billeteras y carteras/ algo paramii juanete.El tipo quiere que lo acompañe a Bellavista / ¿ A qué-digo yo?/
¿A pasear?/ ¿ A mirar desde afuera?¿ A ahorrar?


3.-Soy una mujer que malgasta/ ¡Qué le voy a hacer/Así soy yo/
me gusta discutir/ contradecir/ Igual que mi hermanito Arturo/me veo arrastrada por grandes discusiones/ sobre principios/ enunciados /que yo dije/ que no dije/pero yo no se discutir/ no sé buscar la hebra/ ni sacar conclusiones/ nunca
he estudiado lógica/pero mi palabra predilecta es decir " lógico"
En cuanto a afecto/ no tengo costumbre./ No me gusta que me abracen/ ni me toquen.
Quizás a los ancianos / y los niños / animales /a veces.

Yo les digo a las personas " hazte así " para que limpien restos de comida/de las comisuras de los labios/ o un pelo/ un botòn del marrueco/ alisarse
el pelo.
Me encanta corregir/pero no quiero ni me gusta que me digan nada/ que me hagan críticas/ ni
observaciones/ ni análisis.
Son tan largos.
me gusta andar impecable/ que se vea todo bien/ verme bien.
Porque la gente mira/ y comenta
un chico/ un panzón/ zapatos gastados en la punta/ ropa de mal gusto.
Escucho lo que hablan / y comento. / Sé que no soy madura/ que mis hermanas
no son maduras
Sé que en mi casa hay una montaña de ollas sucias/ que soy algo gorda/ y
algo chica/ que no soy muy bella/ pero igual aspiro a la belleza/ y al bienvestir.
Soy muy fràgil/ y no quiero que me digan nada/ sino que soy perfecta/ igual
que mi mamita.Yo nunca me voy a analizar/ ni a verme Yo.
Soy así. Nací así
No me discutan
Yo tengo la razón.


DOS POEMAS

1.-En los grandes períodos de borrachera anduvo allí/ se portó como un héroe/dejó mujer e hijos / se perdió noche enteras/Afuera era tremendo por eso quizás el desamparo/ entre las mesas pasadas a vino seco en sueños casas incendiadas/gracias a la mente que lo llevó por océanos y noches infinitas/ internarse allí.Cuando en verdad está sentado frente a una hilera de botellas ya vacías.

2.-Creo que no voy a poder perdonar/ a la Contraloría general de la República/ni a la Dirección de Aprovisionamiento del Estado/ tampoco al juzgado de policía local/Puede que perdone a mi padrastro Eduardo Reyes / al Hospital Sótero del Río. Pero al Ejército de Chile sí que no lo voy a perdonar Nunca /pero Nunca jamás/De eso estoy seguro.


3.-Un Estado Latente.Ya vendrá su Cura/ Pueblo/ y va a tener que enfrentarse a sí mismo / colgadode los pies y de las manos/ pasar sin mujer e hijos/ cuando digan "colapsó"/dirán dirán/ Ay¡ ¿còmo serà llegar a su verdad/ su cura/ su padre/ las pampas/cuecas/ y amores floridos/Porque no es la maquinaria Industrial/ la máquina de los deseoi perdidos/En la màquina de la Nada/ ni el goce/ ni mujeres / ni hijas de obrero.Es su olor a cadáver exquisito. Un olor terribledel que estamos hablando estamos hablando del pueblo que se va a Curar/ se va a sanarel pueblo en sí y para sí. Su venganza definitiva.

Galo Ghigliotto


Galo Ghigliotto nace en Valdivia un día de 1977. Zodiacalmente es mezcla de Cáncer, Escorpión y Aries. Serpiente de fuego en el calendario chino. Ama mucho. Ha trabajado en varios oficios. Estudió agronomía pero prefiere la poesía y los registros audiovisuales. De todos modos agradece haber aprendido sobre células y mecánicas infinitesimales porque esas materias llevaron su imaginación a bucear a través del citosol. Le gusta bailar. Es un melómano y cinéfilo absoluto. Prefiere el verano al invierno. No le gustan las carreras de autos. Si se trata de fútbol, sólo ve los partidos del mundial. Sabe que hay algo detrás del todo, acaso una gran nada. Algo, tal vez un misterioso anagrama.

Una poética:

el problema de fondo decías es que tú eras europea
y yo un indio que había muerto poco después de 1492

yo decía que tú eras una puta y yo un imbécil
pero siempre hallabas la forma de mover un dedo
y hacer que todos los aviones que se acercaban dieran giros en el aire
antes de aterrizar en forma perfecta
a eso le llamabas poesía y me tragué esa palabra como un hueso
que había sido hecho para completar mi garganta

Unas menciones:

Gladys Mendía
Marcela Saldaño
Andrea Ocampo
Amanda Durán
Germán Gana
Camilo Brodsky
Rodrigo Morales
Oscar Saavedra
Víctor Hugo Díaz
Marcelo Guajardo
Cristian Foerster
Juan Pablo Pereira
Juan Carlos Vidal
Carlos Henrickson

Una muestra de poemas:

(de Monosúper):
desde los paisajes celulares se puede ver el sol:

es una molécula de ADN gigante que proyecta información
a lo ancho del citoplasma.
parece sonar de tanto que vibra colores de fuego.
se desenrolla en sentido del tiempo
como un papiro demasiado moderno de tan antiguo.
por sobre los paisajes celulares y el estadio de la mitocondria empuja
un largometraje de colores que lo tiñe todo.
esta vida es efímera a la velocidad de la luz.

**
monosúper olvidas
que en todos los casos vienes
desde la precariedad y la pobreza
que atrás en el tiempo
vivías en madrigueras que hallabas en el camino
dormías bajo cualquier techo y el hambre
te visitaba por largos días
acompañándote a esperar la muerte

monosúper
no puedes renegar de tu pasado triste y frío
de cuando caminabas largo
mientras morían tus hijos

ahora, que nada te falta
y aprendiste a inventarte nuevas necesidades

ahora que huiste de la pobreza del inicio
cuando eras un niño que jugaba
con barro, fuego y muerte

te olvidas
y miras a tu alrededor con desprecio
sobre la pila de los huesos de tus vidas anteriores

**

retículos endoplasmáticos vibran como nebulosas
en la noche de la célula
la órbita del material genético en la ruta
hacia la proteína planetaria que pasará a ser parte
de una coreografía
que se mueve también sobre los huesos del citoesqueleto
compuertas en las membranas abriéndose y cerrándose

el núcleo solar irradiando la información que teñirá las cosas para darles su forma.

la mecánica celeste de una célula
hace su ruido de fábrica repetidas veces al interior
el monosúper un barrio industrial populoso y ensordecido
por el barullo de piñones engranajes afinados
que generando ruido desfilan hacia la muerte.

esa es la música que el monosúper cree desoír.
pero baila en silencio.

**
al interior de la cabeza del monosúper se localizan
todos los países
hay guerras monosúper cuyas detonaciones parecieras no escuchar
hay continentes en la cabeza del monosúper y son esferas
que contienen adentro pequeñas historias llamadas sinapsis

monosúper acaso no te das cuentas
que el mundo es una proyección de ti
que naciste para jugar con barro y no hablar de inmediato
sino aprender después

que cuando aprendiste
te inventaste fantasías y ensoñaciones de poder

no te das cuenta que la historia del mundo
es una larga biografía de ti mismo:
la vida de un monosúper atemporal

**
(de Valdivia)
15

esas luces que se ven bajo el río
son las fiestas que se hacen a bordo del canelo
estamos todos invitados
yo quería llegar y estuve a punto de no hacerlo
un nacimiento en la época incorrecta
es el riesgo que se corre
al reencarnarse en contra del sentido del tiempo
mi ojo se desliza por un hilo de agua
va a caer sobre el sonido de violines
entonando sentimental journey
el agua está iluminada de colores porque la fiesta
nunca acaba en el fondo del río
el canelo es un aplauso
los muertos estamos contentos
hemos venido de todas la épocas
a bailar sobre una cubierta enmohecida
por escamas que son ojos mirando al vacío
estamos festejando que por falta de tiempo
nos hemos tomado los espacios espectrales
para cumplir algo que todavía existe
y si vienes a pasear tu lancha sobre nosotros
sobre esas luces que parecen desaparecer
debes saber
que los fantasmas sentimos verguenza de los vivos
porque apenas somos aficionados a la vida
y dejamos nuestros sueños como volutas en el aire
para que cuando ustedes respiren fuerte
aparezcan nuestros rostros mientras duermen
y se enamoren de nosotros
porque aunque no nos reconozcan
confiamos en la memoria del genotipo
y te habrás enamorado de quien será tu hija
porque la viste bailando en la cubierta del canelo
vestida de una bufanda de estrellas
el canelo y los fantasmas
incómodos en el olvido
cantamos un guión de colores
para ser proyectado en la hoja de un día
en la hoja de un día que se llama Valdivia

**

(de Eidolones)

Ariana

el sello de tu sangre un carnero de fuego
experto en técnicas de avance y dominio
de climas y tierras que antes le eran extrañas

por eso llegas a mí
usando tu maniobra invisible
haciendo que mi resistencia se vuelva inservible
porque este ejército de campesinos y maestros de escuela
queda perplejo mirando tus armaduras brillantes
tus rojos cascos con dibujos de oro
el avance de caballos de viento que traes
bajo el sol aire enrarecido
sobre la línea de tu formación

tomas a mis hombres
con gracia plena cortas sus gargantas
dejando salir divinos ríos escarlata

quemas mi campamento y avanzas sobre el pasto
manchada de pecado

entras en mi aldea incendias mis casas
violas a mis mujeres
devoras los animales que he cebado
haces que todo lo que me pertenecía se vuelva ajeno

mis habitantes se quedan sin patria

en poco tiempo los obligarás a cantar canciones extrañas
aprenderán costumbres que no entienden
dirán una lengua que nunca antes habían escuchado

porque lo que era mi pueblo será tu capital
los niños que despunten en mi nación llevarán tu sangre
se parecerán a ti

me volveré la extensión de tierra
sobre la que construirás tus nuevas ciudades
avenidas que llevarán los nombres
de personajes de una historia que no conozco

sobre mi tierra tus cementerios se extenderán
para ser tu paz cuando decidas morir
la última casa de tu espíritu se hundirá en mi piel
antes de liberarse
para soplar sobre mis trigales
sobre todo de mí
haciendo flamear tu bandera
enarbolada sobre los techos de las que eran mis casas

Juan Soros

Fotografía: Zoe de la Cuadra

Juan Soros, nació en Santiago de Chile en 1975. Es Ingeniero Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica, tiene un Diploma en Estudios Griegos en la Universidad de Chile y es candidato a doctor por la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.
En el año 2000 recibe el premio de poesía en los Juegos Literarios Gabriela Mistral de la Ilustre Municipalidad de Santiago. En 2002 publica su primer libro, Tanatorio. Sus poemas se han publicado en diversas antologías en formato de libro y CD entre las que destaca Cantares, nuevas voces de la poesía chilena, editada por Raúl Zurita en 2004. En 2005 recibe el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile por su segundo libro, Cineraria, del género Poesía en la categoría de Obra Inédita, de próxima publicación.
Actualmente reside en Madrid donde cursa el Master en Estudios Literarios e investiga su tesis doctoral apoyado por una beca del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile.

Menciona a:
Raúl Zurita
Soledad Fariña
Claudio Bertoni
Fernanda Arrau
Gladys González
Paula Ilabaca
Manuel Silva Acevedo
David Turkeltaub
Rodrigo Rojas
Oscar Hahn
Tomás Harris

Desde la otra ladera:

Niall Binns
Juan Carlos Mestre
Ángel Rupérez
Javier del Prado
Ángel María Fernández
Rodrigo Galarza
Esther Muntañola
Alejandro Tarrab
Julio Espinosa
Herme G. Donis
Eva Chinchilla
Julio Martinez Mesanza
Clara Janés
José Ángel Valente (1929-2000)

Poética:
Debemur morti nos nostraque
Nos debemos a la muerte, nosotros y nuestras obras
Horacio
esencia del verso el silencio


Poemas:

Trenos

Fracaso en Víspera

Es la hora del purgatorio:
Asiste paralizado
a la fuga en noche
del ánima umbra.

Dejarte consumir por el fuego
para sofocar el incendio.
Morir para cesar de morir.

Seol*
-Desatadlo y dejadle ir.
Jn. 11, 44b.


Pies y manos atados con vendas.
Rostro cubierto con un sudario.
Carne podrida que apesta.

Me arrastran hasta el umbral: “Sale
aquel que había sido muerto.”

Sólo espera la roca de clausura.
La roca que calla.

*Seol Hebreo: mundo de ultratumba, morada de los muertos. Sin una connotación moralmente positiva o negativa hasta la introducción de los conceptos de la Cábala.
Soy la vigilia de nuestra sangre. Aquél
que no termina de consumirse. Aquél
que ya no resucitará. Aquél
que no es más que cenizas.


Sinaí

He oído, aterrado, la voz;
he rogado que la hagan callar.
Pero esta roca no sabe estar en silencio.
No, ya no habrá más paz
entre nosotros.


Masorética de la Noche
Cuando el hombre duerme
su alma habla al ángel.
Maimónides

Construir la huida al enigma:
Componer vocales, huesos
Con sonata de sueño, con
Canción de carne culpada.

Excluye todo consuelo, tu mensajero:
Alas abatidas, voces
Ascienden al recinto de la sombra.
Alas, vacío, nada.
(Silencio)
Alas.

Nόστος*

Si ya no regreso es que regreso
a la tierra do mora mi amigo.
Esa que canto con nostalgia
desde que -Migrante- respondía
al agente en la frontera. -No se emiten
pasaportes en mi tierra; para entrar
sólo se requiere una moneda.

*νόστος (nostos) Griego: Regreso a la patria. Genero literario en la Grecia clásica cuya obra más representativa es la Odisea.

(de Tanatorio)

Saunterer (Video):
http://www.ophelia.es/revistas/teatro_y_vejez/articulario/saunterer/
http://es.youtube.com/watch?v=M92umvKmJwk#

Memento Mori (Poesía musicalizada):
http://www.pentagramapoetico.cl/home.html


Marcela Albornoz Dachelet






DELIRIO

El poeta a puerta cerrada
libra batallas
la boca a veces es una armella
en este encubridor
transgresor y cómplice que 


-delira pájaros-
cuando las palabras no le bastan.


JARABE DE MEMBRILLO

Bebo en tu honor
jarabe de membrillo
con el gusto mucre
escupo mis dientes.


DE COPAS

Nos bebíamos
hasta el agua del florero
embriagados de tocarnos
hasta los huesos
abríamos las manos
en cruz
para no tragarnos
vivos.


LA GRANDÍSIMA GRAN PUTA

Para que no muera
la grandísima gran puta que soy
te ataré a la cama
allí crucificado
el corazón se te saldrá por la boca
lo dejaré debajo de la almohada
/la poesía es otro cuerpo/
/debajo de la cama/
/que me despierta para escribirla/
para que no muera
la grandísima gran puta que soy
/pero puta poética/.


http://marcelaalbornozdachelet.blogspot.com/

Mariela Isabel Ríos Ruiz-Tagle

Mariela Isabel Ríos Ruiz-Tagle
Santiago de Chile, 1951.
1970: Ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, como estudiante de Filosofía .
1972: Se transfiere a la carrera de Antropología, obteniendo la Licenciatura en el año 1981.
Durante la dictadura militar colabora en publicaciones autogestionadas estudiantiles.
1978: Recibe Diploma por la participación en el concurso literario "Todo hombre tiene derecho a ser persona" patrocinado por el Arzobispado de Santiago.
1979: Obtiene Premio "Latinoamericano Jorge Luis Borges”, Fundación Givré, Buenos Aires, mención cuento corto por "La Prohibición".En el mismo año, tuvo la oportunidad de conocer personalmente al magnífico escritor argentino Ernesto Sábato, a quien admira y con el cual mantenía cordial correspondencia desde 1977 .
1980: El Diario "Las Ultimas Noticias", en alusión al viaje antes mencionado, destacó un artículo del escritor y abogado Antonio Vodanovic titulado "El piscoanálisis".
1981: Publicación en el diario "Las Ultimas Noticias" de tres Poemas "Ayer", "Nosotros" y "Sentencia".
1982: Participa del taller literario de Miguel Arteche. Es preseleccionada en Certamen Internacional de Poesía de revista "Mairena" de Puerto Rico.
1983: Obtiene el Segundo Premio por extenso poema dedicado a la mujer titulado "Madre Espina de Campos Absolutos" en el Certamen Internacional de la revista “Mairena”, publicándose un extracto del mismo en San Juan de Puerto Rico, incluyendo reseña biográfica y fotografía.
1984: Se publica dicho poema en Santiago de Chile, por Imprenta Cide (28 páginas) y es comentado en las Revistas "Hoy" y "Mensaje".
1992: Publica la novela "Blue Moon", en Editorial Fértil Provincia, presentándola el escritor y periodista, Premio Nacional, don Guillermo Blanco,"12 Feria del Libro, Estación Mapocho"; siente un gran cariño por ése su Libro Musical, que expresa la gran frustración de la generación de los años setenta por sus sueños perdidos.
1992: Publica poema “Caballos en el cielo”, en la revista “Palabra de Mujer”.
1993: Se publicó reseña de la novela en la Revista de la "Sociedad de Escritores de Chile", escrita por la autora Sonia González Valdenegro.
Durante ese año, también integró el taller Literario de la poetisa Rossana Byrne, taller que publicó el poema "Ayer".
1998: Editó el libro de poemas "Nada es personal en la extrema tarde de rubíes", Ediciones Acuario de Papel.
2000: Obtuvo "Diploma Pléyade IV" por los poemas "Entremuros" y "Amor distante".
Aparece en la Antología Internacional "Senderos Poéticos Hispanoamericanos”, de publicaciones Altair, Bahía Blanca, Buenos. Aires. Argentina.
2002: Se Diploma en Filosofía, en la Universidad Jesuita Alberto Hurtado.
2003: Participa en el Taller Literario de Cuento, del escritor chileno Poli Délano.
2004: Aparición de reseña y bibliografía en “Diccionario de Escritores y Poetas Latinoamericanos”, Altair Publicaciones. 160 autores, 15 países. Buenos Aires. Argentina.
2004 y 2005: Gana concursos literarios de poesía de la Compañía Euroamérica Seguros.
2005: Crea taller literario para mujeres"Reflexión antropológica de la poesía de Gabriela Mistral", con libro en preparación.
2005: Recibe diploma como miembro honorífico de Publicaciones Altair, Buenos Aires, Argentina.
2004 a la fecha: Integra Centro Cultural "La Comadreja". Y se publica libro de dicho centro llamado “Benditas Locas” que incluye poema "Lunas clandestinas", como poeta invitada.
2006: Participa en los encuentros latinoamericanos "Arte Acción Plaza" organizados en Chile por la artista Marcela Rosen, con los poemas "Comunión" y "Calaveras deslumbrantes".
2007: Participa en Recital de Poesía Musicalizada, evento gestionado por Municipalidad de Providencia con la poeta Pamela Meza.
Se publican poemas desde año 2002 a 2007, en diversas páginas web de Chile y extranjero en internet.
Actualmente prepara su segunda novela,libro de poemas y libro de reflexión de antropología filosófica.


Afinidades electivas:

Vicente Huidobro
Violeta Parra
Pablo Neruda
Gabriela Mistral
Bárbara Délano
Heddy Navarro
Malú Urriola
María Alicia Pino
Bruno Serrano
Eduardo Anguita
Raúl Zurita
Nicanor Parra
Miguel Arteche
Rossana Byrne
Armando Uribe
Stella Díaz Varín
Jorge Teiller
Delia Dominguez
Armando Rubio
Ursula Starke


Calaveras deslumbrantes

A pleno día, a pleno sol, incluso bajo la luna, caminan orgullosas en su efímera luz
Preocupadas de lo incierto y en lo incierto conviven impertérritas, sin lágrimas trémulas
Calaveras traslúcidas, sucias, mágicas, putrefactas, etéreas, caminantes, desplazadas, Abrazadas, amadas, despreciadas, calaveras tan sólo calaveras que deslumbran la mirada,
El tacto, la cintura, el microbús, las carreteras, los cables, el fax, todos transportan calaveras
El infinito se desploma renaciendo como larva
El amanecer es un estandarte enarbolado por una calavera y el atardecer su espada ciega
En la noche danzan locas bajo la luna, como amantes desbocados hacia el acantilado
Una a una se someten, al fin y al cabo son calaveras cubiertas de piel roja
Con sombras blancas como rayos invisibles
Calavera arbórea, disfrazada de flores
Calavera marina, casi alga, casi pez
Calavera pétrea, en museos y cementerios
Calavera animal con garras, fauces y rugidos
Calavera insecto que vuela, repta y teje
Calavera sideral, hombres, aliens y clones infinitos
Calaveras rockeras que dreamean en electro activo
Calaveras suaves de un solo día
Calaveras revolucionarias que cambian las estaciones
Calaveras llorosas que se despiden entre ellas
Calavera graffiti en la pared desteñida y triste
Calaveras reyes, princesas, esclavos y súbditos
Calaveras dioses en la tierra de las nubes
Calaveras virtuales con telarañas en los ojos del software
Yo te escribo, calavera deslumbrante, mientras Hamlet vestido de novio, espera morir.


Lunas clandestinas

La mañana me abraza piadosa y descubro que he soñado,
Que perdí la libertad en los recodos de tu cuerpo,
Que tejí de ilusiones la noche que nos amamos,
Que me abracé a tus piernas canturreando atardeceres,
Que deslumbré los ecos con mis murmullos,
Que no eras mío y nunca lo serás, aunque lo fuiste, herido,
De placer, de dudas, de lamentos, mientras el tango auscultaba,
Mis oídos y tus brazos danzaban en la cama cubriendo los sexos,
Como látigos invisibles los susurros y el whisky y el cigarro,
La puerta cerrada me indica que no estás y el estallido,
De realidad incierta me encierra en laberintos y encarcela,
No hay certeza que el sol me alumbre el rostro y respiro,
Siento alivio al palpar mis piernas y espero que corran,
Hacia la luz que comienza a invadir lentamente el territorio,
Aunque sin destino, la vida nos convierte en lunas clandestinas.


Todos mis muertos
A mi madre, Adelita Ruiz-Tagle Parga(1913-2001)

Todos mis muertos me aguardan
Desconozco el espacio infinito de sus campos siderales
Abrazarán con amor mi cuerpo sin alas
Entre universos de soles ocultos navegan arcoiris
Las constelaciones son ecos impertérritos
La mirada de mi madre danza en los parques eternos
¿Podría besar sus ojos, madre mía?
Abrazar su voz infinita sin sonidos terrenales
Detrás de cada gota se expande un vacío de luna
Volando como estrella de frente a su alegría
Fundida,apretada, despierta, lúcida
Desnude a los días, madre, como un ave misteriosa
Todos mis muertos me aguardan
Y yo aquí, prisionera de tiempos, sueño con su beso

Comunión
Inmaculada vida que se transforma en paisajes sonoros
De voces milenarias navegando entre idiomas babilónicos
No espera vivir para morir, no espera morir para vivir
Solamente un Dios le permite caminar en el mar
Solamente un Dios la observa desde los cielos
Solamente un Dios la enterrará en sus tierras
En círculos infinitos se despliega desnuda
Sin padres, hermanos, sin raíces: es aire
Se funde y ríe sobre las arenas invisibles
La madera silenciosa de los árboles la abraza
Y se desliza por sus montañas verdes, infinita
Sus alas de fuego son nubes desplegadas
La luna entre sus manos acaricia el alma, vigilante.
El sol aguarda al final de todos los universos
Perdona a los pecadores porque ellos caminan ciegos
Comulga, secreta y clandestina, con el día, con la noche
Con el cosmos impertérrito, majestuoso y conmovido
Por los parques de la tarde, una dama sin nombre, desaparece.

Luisa Eguiluz


Luisa Eguiluz Baeza, santiaguina, ñuñoína, abuela desde joven, profesora que estudió literatura y filosofía. Candidata a doctora en Literatura en la Universidad de Chile.

Obras publicadas en poesía:
De diciembre a enero, Santiago de Chile,Taller Nueve, Alfabeta, 1983.
Automóvil en la ruta, Santiago de Chile, Cuarto Propio, 1998. Premio Único en Concurso Textos de Mujeres 1997 convocado por Revista de Crítica Cultural, Editorial Cuarto Propio y Radio Tierra.
Otras obras y publicaciones:
Los caballeros negros (novela), Santiago de Chile, La Trastienda, Documentas, 1991. Tercer Premio Concurso de Novela Breve como inédita en Juegos Florales de Vicuña.
Ceremonias interrumpidas, (cuentos) , Catalonia, Santiago de Chile, 2005. Premio del Fondo del Libro y la Lectura.
“La ciudad como mapa narrativo” en: Otras miradas, otras preguntas. Ciudad y arquitectura, Santiago de Chile, Ediciones Universidad Central, 2001.

“Poesía mapuche, un discurso no interrumpido” en Revista Atenea, Concepción, Chile, 2007.
Poemas o cuentos en antologías y revistas en Chile, México, Cuba e Italia.
Charlas y otras intervenciones:
Le corp de l’écriture des femmes, Maison de l’Amérique Latine, París, 1982.
Escritura desde el cuerpo en Escuela de Temporada Universidad de Chile, 1990.
La ciudad como mapa narrativo, Universidad Central, 2000.
Los exilios voluntarios de Gabriela, ponencia en Homenaje a Gabriela Mistral, Palazzo della Santa Croce, Roma, Italia, 2002.
Presentación de la revista, L’Immaginazione dirigida por Danilo Manera, Instituto Cervantes, Roma, Italia, 2002.
Gabriela Mistral, multiplicitá di voci, Casa delle donne, Roma Italia, 2003.
Jurado para el Premio del Consejo del Libro y la lectura en Género Cuento, Obras Inéditas, 2007.
Actividad docente: En enseñanza nocturna 1961-1982; docente directiva 1971-1985. En Escuela de Comunicación 1988- 1995. En Universidad Mayor: 1997-2000. En Universidad Diego Portales, desde 1995 hasta la fecha.

Elecciones afectivas (sin orden ni concierto):
Gonzalo Millán
Miguel Arteche
Elvira Hernández
Malú Urriola
Alejandra Basualto
Jorge Montealegre
Jaime Huenún
Elicura Chihuailaf
Gémina Ahumada
Verónica Jiménez
Roxana Miranda Rupailaf
Andrés Anwandter


POEMAS:

ZAPATO

Miro el zapato volteado al pie de mi cama,
la suela de perfil:
tierra, huellas de pedruscos y de clavos.

Quedó un trozo de camino en él.
Sin pie que lo dirija
descansa como una vieja escopeta
y al lado de la cama espera por mí
y otros caminos.

Huérfano del otro
que ha quedado no sé dónde
pensará estar libre,
ignorante de que, solo,
ha perdido su sentido. (En De diciembre a enero)


UMBRAL

El desvencijado umbral me acoge
desde el frío de afuera
al de adentro.
Atrás, los vientos fuertes en las ramas oscuras,
el estrellado cielo del Pacífico.

El umbral del instante tan ajeno:
una mano en busca de la luces,
un abrigo que cae en una silla,
cuatro pasos para encender la estufa.

Silencio verdadero de los años.
Cuando me alcanza el fluir de los recuerdos
soy yo otra vez la que los junta. (En De diciembre a enero)


AUTOMÓVIL EN LA RUTA

“Il tuffatore preso au ralenti
disegna un arabesco ragniforme e in
quella cifra forse si identifica la sua vita”.*

(Montale, Diario del’ 71 e del’72)

Doy el contacto con la llave
en la abertura
Abertura que dócil (la mañana, helada).
abre la salida del abrigado lugar El interior está frío
a la inclemencia hostil el volante entumece
(domesticada por los calefactores blancos) mi mano izquierda.
en la sala blanca. Tardará en abrigarse,
la calefacción toma su tiempo.

Va embalada la primera del llanto La primera del auto
irrumpiendo en la subida al aire es sólo para partir,
sofocante del principio. la pausa breve
entre lo inmóvil y el movimiento.

Va embalada la primera
en la succión: El primer esfuerzo
labios adelantados aprenden chupa a raudales la bencina.
desde el ancestro
a deshacer estrellas
de la vía láctea encapsulada
en pequeñas constelaciones
tras la epidermis de senos redondos
como si vieran a ojos cerrados
las estrellas
(sobre fondo negro-radiografía,
el cielo).
---------------------------------------- -------------------------------------------
Voy a bordo partiendo desde 0 Voy a bordo partiendo desde 0
¿sin siquiera calentar previamente sin siquiera calentar el motor.
Alguien, de seguro la de los senos constelados
lo entibió por mí, alentó tibiamente
porque era temprano
porque hacía frío Aún hace frío,
y podría entumecerme los metales podrían destemplarse
y romperme y entonces y romperse.
por un camino fuera de éste.
*El saltador del trampolín, captado en cámara lenta, dibuja un arabesco como autora).
(poema largo en Automóvil en la ruta)

AUTO URBANO

Para no contaminarse de cuidad
va en su auto encapsulado,
en polarizada burbuja.

Los miedos se opacan tras los cristales
eludir la alevosa mano
que se alza con los lentes Ray-Ban
que suspende relojes en la magia
de los hábiles dedos.

Y la música en los parlantes
aísla esas malas audiciones
del lumpen ambiental.
Lo margina de la ciudad (En: Automóvil en la ruta)

Raúl Hernández


Raúl Hernández (Santiago de Chile, 1980)
Algunos de sus poemas han sido incluidos en diversas antologías y sitios web. Publicó el libro “Poemas Cesantes” (La Calabaza del Diablo, 2005). Ha recibido las becas Fundación Neruda (2002) y Consejo Nacional del Libro y la Lectura (2004 y 2007). También recibe el premio Biblioteca Nacional / Fundación Mustakis (2003) y el primer premio en el II Concurso Nacional de Poesía Chilectra (2004). Es pasante de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Salamanca, España; 2007). Fue traducido al alemán en la antología web “Latin Log” (Berlín, Alemania; 2007). Ha participado en variados encuentros literarios en Chile y Argentina como el 1er Encuentro de Poetas Jóvenes “Juan L. Ortiz” (Santiago, 2004) y el 2º Encuentro Latinoamericano “Salida al Mar” (Buenos Aires, Argentina; 2005). Actualmente prepara la publicación de su segundo libro “Los Paraderos Iniciales”.


Menciona a:

Víctor López
Natalia Molina
Marco Yupanqui
Iván Maureira
Úrsula Starke
Marcelo Guajardo
Alejandra González
Cristian Cruz
Héctor Figueroa
Jaime Pinos



Poesía:


PLAZA MADECO

Tendidos en el pasto
con las bicicletas
apoyadas en los árboles.

El viento que llega
como cerveza única
de primavera.

Los presos gritan
lo que nadie escucha
desde la Cárcel de San Miguel.

Mientras tanto
la belleza de las cosas
se invocan con luna nueva
y los chicos suben la reja de la cancha
tirando la pelota.


POLAROID

Los patines con alas
en el polerón Playboy
que lleva mi padre
en una foto
sacada el año 1982
parecieran
resaltar en la imagen.

Mi padre
contemplando el horizonte
inalterable como ahora
que ve un partido de fútbol
en el canal 7
mientras lo observo
sentado en el sillón.

Y de pronto
voltea hacia mí
y ahora soy el observado.

Nos miramos
nos dejamos de mirar.

Y vuelvo a la foto
donde también aparezco
a su lado de la mano
sintiendo
que no debería alejarme.


LITORAL

Desde la playa
llega el viento tenue de la tarde.

Los chicos bajan las dunas corriendo
y a lo lejos alguien grita.

El pelo se nos mueve
y en las nubes vuelve un mensaje
que no queríamos recordar:

Toda felicidad es un beso en la mejilla

Acarreamos leña para el fuego
más tarde llegará el hambre de la noche.

Mi libro favorito lleno de arena
pierde la esperanza de llegar algún día
a manos de mis hijos.


ZENITH

Tengo fotografías
de una niñez ochentera.

Las miro una vez más
tomo las llaves desde la mesa
y salgo a la calle.

Busco nuevas noticias de la luna
pero me encuentro con amigos
que siempre están dispuestos
a gastar dinero
en una botella de vino barato.

Nos emborrachamos con gracia
/ lentamente
con la inevitable espera del tren sin regreso
en una vida
que no quiere ser fotografiada.

Enrique Winter


Enrique Winter (Santiago, 1982). Publica “Atar las Naves” en 2003 y un anticipo de “Rascacielos” en 2006. Participa en antologías, revistas, discos y encuentros de poesía americanos. Recibe el primer premio del XI Festival de Todas las Artes Víctor Jara (2003) y las becas de la Fundación Pablo Neruda (2002), del Premio Mustakis – Biblioteca Nacional (2003) y del Consejo del Libro y la Lectura (2005). Es editor de Ediciones del Temple, traductor y Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales.


Menciona a:

Matías Cociña y Ediciones del Temple
José Ángel Cuevas y los (no) exiliados de (ayer) hoy
Marcela Parra y los porteños
Ángel Valdebenito y Santa Rosa 57
Rodrigo Véliz
Marco Yupanqui y sus cuatro de 18 Poetas Jóvenes

Poesía:

(Anticipo de “Rascacielos”)

MANTRA

Con las heridas de los dedos pinto
unos cuadros que compran a buen precio
los que me las hicieron.


ESTE CASSETTE TOCA SU VIDA

Luego de cinco órdenes de arresto
mi mamá invita a mi papá a la casa,
se pone linda, le cocina rico.
Con tres borgoñas y solos
mi papá me confiesa lo que eso indica: que lo ha hecho bien,
que las piernas que abre se mantienen abiertas.
Lo dice porque le conté del viernes:
cinco años sin verla y me tomó la mano.
Este cassette toca su vida
vida que rozo apenas
si con el dedo rebobino.
Mi papá y yo seguimos solos.


EL PISO SUCIO Y LA LUZ PRENDIDA

Ningún servicio es tan básico, ni la luz ni el agua
y si de noche la ciudad pestañea sus brillos
tanto mejor se ve a oscuras. El ojo se acostumbra a todo.
El viaje en bus durará algunos meses
se habituará a dormir sentado, al pan con jamón y al café,
a ser discreto como un lago
y no como esta lluvia sobre el techo de cinc.
Un poco de baba sobre la almohada
que diga “aquí durmió”
repetirá temas siempre variables
como el clima y su opinión del país extranjero,
porque usted está en contra de la belleza que se note
―que parezca agarrable como un plato:
Miguel lava su auto en un pasaje
de Lima, Monterrey o de Santiago,
su esposa es güera o rubia como un sable.―
El bus, en cambio, es un país donde están de paso todos,
un poco trasnochados y malolientes
donde nadie hace el amor ni en los asientos ni en los baños.


ANDRÉS, LOS PECES CAMBIAN DE NOMBRE CUANDO LOS PESCAN

He comenzado a valorar la prudencia burguesa
cuando alojo en la casa de mi novia
con los carretes del vecino, la radio a máximo volumen,
las peleas, la tele que no apagan,
sobre todo las risas que se oyen al frente.

En mi casa materna hay silencio,
no venden leche ni matraca el gas.

Me reí mucho cuando un ex compañero de colegio
interrumpió mi baile para decir que siempre quiso
darle a mi ex. En otro sitio habría
que pegarle. Los más pobres se ofenden
si no ofrezco los puños. Si no los llamo juran ley del hielo

Como éste es facho, brindaría si al fin le confesara:
todos los resentidos que conozco
se enamoran
de la primera cuica que los pesca.


SOMOS O NO SOMOS HERMANOS

Somos ocho en la pieza.
Tengo catorce años y duermo con mi hermana.
Sus muslos contra el pecho esperan
un portazo. Tirita el vidrio
como dos ojos que resisten algo.
A veces junto mis pestañas y las abro de golpe
para que se descuide nuevamente.

Elizabeth Neira


Elizabeth Neira es poeta y artista visual. Ha desarrollado un trabajo preformativo donde fusiona la literatura, la plástica y la performance. Con esta propuesta ha participado en diferentes encuentros de poesía y performance como el Festival Novíssima Verba el 2005 en Lima y el Cuzco, Perú; el Festival Iberoamericano de Poesía, Estoy Afuera, en 2005 en México DF; el Festival Latinoamericano de Poesía, Salida al mar, el 2004, Buenos Aires, Argentina, el Festival Internacional de Performance Performagia, Mèxico DF el 2006 y en la última edición del Encuentro Internacional de Poetas Chile Poesía (2007). También participó del Proyecto Subcutánea, el museo fuera del museo, organizado por el Museo del Chopo, durante mayo del 2006 en la estación Pino Suárez del metro de la Ciudad de México. Ha publicado textos poéticos en distintas antologías en Chile, Argentina, Perú, México y España. Es autora de los poemarios “Abyecta” Al Margen Editores, Santiago de Chile 2003, segunda edición por Editorial Limón Partido, México DF 2006; “El soliloquio de la reina”, Editorial Junco & Capuli, Rosario Argentina 2004 y “Bolivia”, Zediciones, Mendoza, Argentina.Ha sido becaria del Fondo para las Artes del Gobierno de Chile en dos oportunidades.


Afinidades electivas:

Huidobro
Mistral
Lihn
Lira
Carmen Berenguer
Pancho Casas
Pedro Lemebel
Parra
Sergio Parra
Juan Luis Martínez
Bruno Vidal


POESIA:

El tiempo no fue generoso con nadie

“Ningún prisionero recobró el equilibrio sexual
Depresiones, impotencia, insomnio...
erotismo disperso en idiomas, lecturas,
juegos, música y gimnasia”.
Jim Morrison

A nosotros las reinas
a las que todos querían dar por el culo
aunque nos doliera
aunque nos atoráramos gritando que ¡No jetón!
¡Te digo que no!

Nosotras
caderas enfundadas en vinilo negro
y los ojos rojos
como dos semáforos
Colocadas, borrachas, voladas, pero conscientes compañero

Nosotras
las que empinadas en plataformas aleopardadas
ordenamos cada noche nuestra morena
contundencia en complejas estructuras
para sembrar el deseo

Nosotras
divinas hasta la intoxicación
violadas hasta el cansancio
inspiramos poesía en bares asquerosos
Besamos en la boca
y le dimos de mamar, de nuestros pechos rabiosamente igualitarios
a toda la sociedad de los
poetas-muertos-de-borrachos

Nuestras camas fueron sociedades anónimas
y para qué decir lo abiertas
Estrellas de la noche, abortivas de día

Nosotras
las de entonces
ahora estamos solas
nuestros novios proxenetas encontraron trabajo
y se casaron con sus secretarias
Ahora tienen úlceras y un vientre planetario

Ahora nos dicen perras.
ellos
los fornicadores
Algunos se postulan para huevadas y en la micro vemos sus nombres en las paredes de los eriazos

En tanto los poetas
cargan mortificados y silenciosos la herencia
insalubre de antiguas residencias prostibulares
Pila de jetones
que creyeron que mientras más putas cogían eran mejores poetas
Esos, ahora son funcionarios municipales
y por suerte
por stress
sus focos infecciosos ya no se erectan más

Esos
resignados
todas las mañanas
relamen su fracaso en el seno de sus mujeres santas
que por santas
a esa hora
la piel ya les huele a detergente
A esa hora los poetas – funcionarios
se convulsionan en los baños por la deuda hipotecaria
y porque la santa tuvo un apetito terreno el otro día y se compró una crema “carísima”
a ver si así se le compone la ruina del rostro
mapeado por los excesos de su poeta

Los otros
los verdaderos
los bellos
Esos animales hermosos que nos amaron a todas
y que dejaron la vida en las plazas
en las protestas, en cada vagina que besaron y mordieron
Esos héroes insolentes
que arrancaban los jugos hasta de las piedras con sólo mirarlas
Se mueren de a gotas en los manicomios
A ellos
de pronto
les aparecieron madres y parientes
que no dudaron en encerrarlos
Los que tuvieron suerte
alcanzaron a depositar su delirio en clínicas privadas
los otros
se fueron sin trámite a Avenida la Paz
Como antes sobre nuestras piernas abiertas
ahora duermen sobre sus excrementos

El tiempo no fue generoso con nadie
Tenían razón aquellos que nos asfixiaban
Ni para los revolucionarios de gobierno
ni para los intelectuales de derecha
Menos para las reinas

A nosotras, las reinas
tanto amor peregrino nos comió las puertas
de la maternidad, pero más que eso
y que los abortos baratos
fue tanto maldito abandono
lo que terminó por ahuecar nuestros cuerpos y nuestros corazones


Militante ejemplar

“La burguesía es la clase
antipoética por excelencia’’

Hegel


Nosotras
bellas sirenas aullando en la noche fresca
de nuestra juventud de oro
tetas como la leche y mirada al borde del desmayo
Amantes perfectas de kermesse de colegio de monja
Sólo besos
vigilados por las palmeras y la mirada de los papis
Los manoseos vendrán después
Pero entonces
parecíamos confites recién hechos por la abuela
humeando olores dulces en bandeja de plata
el baile era nuestro
y una horda de príncipes babosos mosqueaban alrededor

El noviazgo largo como la mejor de las latas
luego campanitas nupciales en nuestra ventana
tañidas por los papis
nosotras
ahora, depiladas, encremadas con menjunjes carísimos
y el sexo encintado igual que el bizcocho de novios
y tantos regalos
al fin el refrigerador de cien puertas
la vida en rosa catálogo
y nosotras
ahora rubias
prolijamente corregidas
militantes ejemplares del proyecto mayor

Pero
¿En qué momento nos convertimos en estos animales estragados?
que caminan a empellones por las calles
premunidas de bolsas como cañones por los flancos
feroces, económicas, gastronómicas
cosméticas, maternas, carcelarias

¿Cómo llegamos a convertirnos en esta especie de reptiles horribles,
que castran a sus machos y devoran a sus crías?

Desde algunos años
el olor a fracaso se perpetúa en las paredes color pastel de la casa
en cada hebra de las cortinas
en el tapiz de las sillas
como un guiso mal hecho
El fracaso
partiendo las biografías
para su mejor embalaje
lo mismo que las sandías
condenadas por su exuberancia
a vivir cuadradas en las bodegas de los barcos japoneses

Como una carpa de circo
nos derrumbamos con muy poca dignidad y con mucho estruendo

Entonces vamos al carnicero y le pagamos una tonelada de dinero para que nos faene
Un corte por aquí, otro para allá
Y luego hablamos de eso o de cualquier otra cosa
porque desde hace tiempo
no hacemos más que sonar
Nuestras lenguas sufren
constantes espasmos y convulsiones
no pueden estar quietas
Sonamos fuerte
como antes nuestros catres
Vibramos el día entero
juntando vocales y consonantes
Agotado el espectro de sonidos humanos croamos, balamos, ladramos, piamos, gruñimos y compramos
Compramos como condenadas a muerte
También comemos y algunas todavía vomitan después

Pero sobre todo
vigilamos, controlamos, nos entrometemos, nos infiltramos, asfixiamos finamente
con manos impecables de manicure.


Amor Mío

Ante tus constantes dudas e imprecaciones
qué te puedo decir...


me gusta que me la metan
hasta el fondo
con fuerza
infinitas veces
como un taladro fuera de control

Es verdad que quisiera que una verga monumental y pétrea
más grande y dura que la tuya
me partiera en dos

Hasta la más sucia de tus suposiciones
es cierta
Amor mío
Ante tus constantes dudas e imprecaciones
¡Qué más te puedo decir!

http://www.elizabethneira.blogspot.com/

Marcela Saldaño


Marcela Saldaño
Santiago de Chile, 1982. El año 2001 publica 2001 Poesía en el Espacio, proyecto ganador Premio Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Participa en talleres literarios en Balmaceda 1215, Centro Cultural de España y Sech. En 2002 publica Inclinación al Deseo y al Caos, proyecto financiado por la Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Poemas suyos han aparecido en diversas antologías, como Caleidoscopio, del taller de Alejandra Basualto. Fue una de las fundadoras de la revista Estrago. En 2004 publica la reescritura colectiva del Canto General de Pablo Neruda llamada Desencanto Personal. En 2006 publica Mujeres al desnudo, participa en el Encuentro de Poesía Femenina chileno – argentina CON RIMEL en la ciudad de Coquimbo IV región. En 2007 es invitada a Chilepoesía. Participa y es parte de Lecturas de Emergencia. Publica próximamente en Perú “Anomalias: Antología de cinco poetas chilenos” bajo la editorial Zignos.


Menciona a:

Oscar Saavedra - Galo Ghigliotto
Nadia Prado -Simón Villalobos
Marcelo Guajardo - Rafael Rubio
Ignacio Briones - Paulina Valente
Rodrigo Olavarría - Gladys Mendía
Federico Eisner - Julio Carrasco
Rodrigo Hernández - David Villagrán
Elisa Andrade Buzzo - Jorge Arzate Salgado


Poesía:

Selección del libro Un ojo llamado cacería


El garfio de agua atrapa el sueño

El martillo es el trofeo encerrado en mi corazón La llama sobre mi cabeza que nunca será fuego El vampirismo de recolectar veneno en medio de los ojos Mi ojo Tu ojo descubierto La tensión ya es evidente Una tensión que sobrepasa la madurez de algunos Sobrepasa un par de perras Siempre parecidas a unas que tienen varios de mis amigos Su leche es mi bebida Su grito mi sueño Olores carnales Olores llamas sobre el lado contrario de las orquídeas Su parásito carnicería Ese olor es el olor de la sangre seducida por ese juego que es en parte asesino y en parte sacrilegio


Las bestias son mi arma y mi esperanza
Para Antonio Vitale


Sácame a las bestias de la espalda Sácame el aliento si quieres Deshace mi correspondencia y ponle mármol a mi signo Pero no me digas nada en las noches Cubre mi alcoba de fieles espectros Tráeme dulces recipientes y abre mis cajones Abre hasta el último mármol y saca a pasear a mis serpientes Eso si que toquen todo menos otro cuerpo


Los pesados pesos

Qué se yo de los mártires De las especies en la losa De los muelles y las oficinas De lo que todos llaman realidad Por fin puedo convertir estas pieles en elementos de mi agrado En suaves contorsiones Aterradores gritos que puede ser el ojo que me dice espera Cambia estos mirlos Y pon sobre ellos visiones en las rodillas Siente este espejo como parte de un juego sucio Amaneceres perpetuos Híbridos que nadie llama noche.

www.marserpiente.blogspot.com


A mí jamás las cosas me alcanzan Nunca nada me conforma Ni las llamadas ni los viajes ni la ropa Ni el hombre ni la bestia ni los insectos Ni la amistad ni los muebles ni el dinero Ni el viento ni el sol menos la lluvia y ese pequeño ruido llamado tormento por algunos Es por mí llamado insuficiencia.

Alberto Cecereu




Alberto Cecereu, (Valparaíso 1986). Publicó “Noticias sobre la Inmanencia” (Ed. Altazor, 2005) y su obra ha aparecido en medios y revistas de Estados Unidos, Argentina, Venezuela y Chile, aparte de haber sido traducida al inglés.
Estudia Historia y Ciencias Sociales en la Universidad de Valparaíso, y se aventura con peligro de censura en considerarse un neomarxista habermasiano declarado.
Del 2004 al 2006, fue asesor editorial y corresponsal de Los Poetas del Cinco, de Venezuela. Revista literaria que ahora permanece en Santiago de Chile. Asimismo ha integrado las sesiones del Seminario de Reflexión Poética de La Sebastiana, Fundación Neruda.
Le ha sido otorgado el 2006, el Premio Enrique Lihn, del Concurso Nacional de Arte y Poesía Joven, y además el Premio Carlos León Alvarado, como primer galardón poesía. Además el Consejo del Libro, lo reconoció en el 2006 con la Beca a la Creación literaria para el desarrollo de su próxima obra, de la cual esta selección de poemas corresponde a su nueva entrega.

Afinidades y menciones:

Enrique Winter
Ennio Moltedo
Hugo Mujica
David Rosemann-Taub
Sergio Muñoz Arraigada
Jorge Polanco
Sergio Madrid
Guillermo Rivera
Ximena Rivera
Felipe Moncada
Carlos Henrickson
Luis Correa-Díaz
Humberto Díaz-Casanueva


Poesía:

Antropología

los antropólogos comenzaron a vestirse de harapos
y comenzaron brutalmente
a robarse las reliquias de mis equipajes
encontraron un sinnúmero de artículos reservados
una radio soviética a cuatro pilas para escuchar el olvido
un diario norteamericano del imperio extinto
un manual de mitología griega para reparar el sueño
uno que otro utensilio asesino que sirva para conspirar contra el papa
y de paso se dieron cuenta
de métodos anticonceptivos
para seguir amando

comenzaron estos sujetos
brutalmente
a aplicar un cuestionario de mil preguntas
me cortaron la barba milenaria
y como si fuese normal
me desnudaron delante de un caserío desconocido
en el cual comían las lentejas con miel de vaca

para esto les dije
me hubiese quedado en mi casa
cuidando de la mujer rubia de metro ochenta
un poco exuberante media dinamarquesa
esa que hace rico el chocolote caliente
así como una espuma

para esto les dije
hubiese venido desnudo a los valles calurosos
como una gaviota
y en vez de viajar de noche
haber mirado desde el cielo como suceden las guerras
en lugares comunes

los antropólogos comenzaron a vestirse de harapos
y comenzaron brutalmente
a denominarme con frases no muy felices
e incluso aventuraron a particularizarme
entre tantos que éramos
así como muchos
en el grupo reunido de los perplejos
concluyeron a nombrarme condestable de los viajes
con título de gracia
con aeroplanos

2066

año 2066
por si se te ocurre algo me dijeron
el par de duendes que morían en los bosques cristalizados
con la contaminación triunfante

en una de esas pensé
me compro el país entero con la venta de los pensamientos
tricolores que recojo en mis vueltas por la noche
en una de esas pensé
termino el martirio de los mitos
ingreso a las farándulas mundiales y dejo mi hábito sagrado
para comenzar a divisar los horizontes de las cenicientas amotinadas
y quizás con suerte firmo un pacto de no agresión
con celebraciones diplomáticamente groseras

año 2066 me gritan
y me devuelvo para no ver más


Ascensión

chang tzú nunca soñó ser mariposa
sino que fueron dibujos en el agua
algunos de un vuelo rápido sobre el ojo la pupila
otro acaso una exploración de un trueno que nadie vio
una pregunta eterna: una imagen: la luz en éxtasis
un boceto de los ríos en el cielo: la confusión
y ahí estaba chang tzú
con sus alas de madera envueltas por la imaginación
del otoño: la opera de las hojas

chang tzú nunca soñó ser mariposa
sino que su espíritu de nuevo como arrebol
palideció entre los cimbreantes árboles de una caleta
y la armonía cantaba el orgasmo del paisaje
acaso la pintura imaginada en una noche
una pregunta eterna: una imagen: la sombra que atraviesa
la tempestad musical: la muerte de todos los pájaros
todo eso cuando chang tzú
se recostaba esperando la aclamación de una tarde
el ocaso del maestro celeste


Desilusiones

acá
he visto casi todo
menos los bosques de bambú
a pesar de estar en filas los cañaverales
que llaman a contemplar esa búsqueda que esperaba

no vi
las flores de loto
en las aguas tranquilas de estanques perezosos:
en el silencio aparecen sus siluetas pero no suceden

acá
he visto casi todo
a pesar de ser nuevo en
estas tierras de colinas profundas
y de atravesar el desierto con un candelabro de siete llamas

aquí
no habrá nada si no descubro
el aliento de las operas chinas
que comienzan en el término de toda primavera
en el aparecer de las cuerdas cantoras

por eso reclamo en el alto de los árboles
el mensaje de la noche
y miro las batallas de los maestros luchadores
en el remanso de tabernas no permitidas

por eso acá
se me ofrece el matrimonio de los ermitaños


www.albertocecereu.blogspot.com
albertocecereu@hotmail.com

Carmen Gloria Berríos



Carmen Gloria Berríos, nació en Santiago de Chile el año 1954.
Libros Publicados:
La Mujer Deshabitada, Editorial Mosquito, Santiago, 1990
Esa Urgencia de Vivir, Editorial La Trastienda, Santiago,1992
Razones Personales, Editorial La Trastienda, Santiago, 1994
Prójimo de Nadie, Editorial La Trastienda, Santiago, 2000
Prontuario 1990-2000, CGB Producciones, Santiago, 2000

Sus poemas han sido publicados en diversas antologías.

Actualmente dirige el proyecto “Lectura en Tránsito” cuyo objetivo es fomentar la lectura de poesía de autores nacionales a través de la realización de diferentes acciones de arte en espacios públicos. Cabe destacar la instalación de veintiséis cuadros digitalizados, en veinte Hospitales Públicos de la Región Metropolitana. Estos fueron creados por pintores chilenos con textos de poetas nacionales.


Menciona a:

Armando Rubio Huidobro
Alejandra Basualto
Alicia Salinas
Claudio Bertoni
Eduardo Llanos
Floridor Pérez
Javier Campos
Jaime Hales
Teresa Calderón
Malú Urriola
Sergio Parra


POEMAS:

DESOLACIÓN

Recógeme
cuando me veas en una esquina
sucia y sin nombre
ve si aún llevo mi cartera de flores
y en el caos que contiene
busca mi rosario
y pónmelo en el pecho
No dejes que repose entre pisadas
No permitas
que me cubran con diarios


LADY

Esa delirante obsesión
de ser baleada por la espalda
y sin aviso
me convierte
en una suicida con clase


DESPERTAR

Pálida me angelizo
y madrugadoramente
elevo
una oración
en camisa de dormir

Desinfecto heridas
me crecen alas

ya la jaula
se me achica

Del libro “Prontuario 1990-2000”)


Me preguntas si te quiero
mientras
palpita entre tus manos
mi sucio y pegoteado corazón

(Inédito)

Tatyana Cumsille



La poetisa Tatyana Cumsille, descendiente de ancestros palestinos y chilenos, nació una noche lluviosa de Agosto el año 1961. Una de las primeras cosa que la fascino en la vida, fue el gesto que hacía la mano al escribir. Creció en una casa llena de libros y el mejor amigo de su infancia fue su abuelo materno, poeta y zapatero. Todos sus estudios escolares los realizó en colegios religiosos y los superiores en universidades laicas, De ahí el amor por el conocimiento y la ética.

Estudió Comunicación Audiovisual y Periodismo, carreras que dejó de ejercer hace tiempo. Tiene una hija de 18 años que es su orgullo y alegría.

En 1986 publicó su único poemario “La Canción de Rock Chilena”. Hoy está abocada al proyecto de recopilación de su obra inédita, 20 años de escritura en el silencio.


Afinidades afectivas:

Pedro Prado
Eduardo Barrios
Marcela Paz
Elisa Serrana
Lucila Godoy Alcayaga
Stella Díaz Varín
Tomás Lefever Chaterton
Manuel Rojas
Pablo de Rocka
Winet de Rocka
Patricio Manns
Violeta Parra
Carmen Berenguer
Malú Urriola
Isabel Larraín
Nadia Prado
Juan Antonio Massone
Humberto Días Casanueva
Armando Uribe
Eduardo Angüita
Maha Vial
José María Memet
Jordi Lloret
Felipe Moya
Bala Manríquez
Soledad Cumsille
Y mi abuelo materno, poeta Carlos Vargas Ramírez.

Poesía:


I


Boquea, boquea pez
fuera del agua.

Quién sabe
si una mano piadosa
te devuelva a tu cielo
con estrellas
de plancton.


II

Declaración de Principios

Si, yo creo en el principio del caos
creo en que la luz se hace
desde la tinieblas

Y en el Big-Bang
y en los átomos de carbono.

Creo en el espacio infinito
y en el orden natural
y en la armonía natural.

Por lo tanto
creo en todos los nacimientos
y en todos los desordenes
y en todos los renacimientos.

Esto no tiene fin.

Solo las partículas
de polvo estelar que somos
se dispersan en el viento astral
al que pertenecemos.

Creo que las explosiones del Sol
nos empujan.

Y que el silencio de la Luna
nos tranquiliza.

Y que los vientos del cosmos
que nos mueven se llaman Dios.


III

Tú andas en Los Tres
y yo ando en Morrisey.
Tú andas en los Redonditos de Ricota
y yo en Joaquín Sabina.
Tú andas en Crimson
y yo en la Patti Smith.
Tú andas en Ray Charles
y yo en los Violent Femmes.
Tú andas en una media Luna
y yo en el Big-Bang.
Tú andas urbano
y yo no sé como ando
amor...


IV

Descendientes.

Busco en las grietas de la tierra
en el suelo erosionado
un vestigio de donde vengo.

Rasguño y aro en busca de
la semilla que me trajo.

Me miro en el espejo
buscando un rasgo
un gesto de donde soy.

Busco en mi sangre,
en el sabor de mi sangre
en el color de mi sangre,
un rasgo
que me diga por qué estoy aquí.

Busco la emoción de la huida
y de la llegada.

Algo que me diga
de por qué este polen
varó en tierras tan lejanas.

Pregunto.

¿Por qué mis abuelos
pudiendo volver no volvieron?

Pregunto.

¿Qué es lo que querían olvidar?

Y si embargo yo sueño
con parajes que venían en sus ojos
y en sus pieles
y en sus cuerpos.

Sueño con la arena
que arrastraban en sus ropas .
¿Por qué pudiendo volver no volvieron?

Y esta semilla al viento,
cruzó mares
cruzó desiertos
cruzó estepas
cruzó montañas.

Y esta semilla al viento
heredó recuerdos qué
visita en los sueños.

Si nadie me dijo.

¿Cómo voy a averiguar de dónde soy?
¿Cómo voy a abandonar esta nostalgia?
¿Hacia dónde tengo que volver?
¿Dónde están mis campos?
¿Qué árbol tengo que regar?
¿Qué sueño se acuna en mi corazón?


V

Árboles.

Miro los árboles amarillos y antiguos
deshojándose como yo
los árboles son más hermosos
porque volverán a florecer.


VI


Que no me azoten muchas mareas.
Que no me devaste el tiempo.



VII


El hombre busca sus alas
el hombre se busca a si mismo volando
buscando sus alas
se sueña
se busca en ángel
se busca en mariposa
se busca en pájaros.


Y cuando muere, Dios
no cometas el pecado
de mandarlo al infierno.

Diego Ramírez Gajardo



Diego Ramírez Gajardo (Antofagasta, 1982) Egresado de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad ARCIS. Publica su primer libro de poesía “El Baile de Los Niños”. (El Temple ediciones.) a fines del 2005. Además ha publicado de forma colectiva "Relamido" (2000) y "Corazoncito / Noche" (2002) en coautoría con Gladys Gonzalez. Aparece en las antologías de cuento "Tras la Puerta" (Ergo Sum, 2001), "Relato Virtual" (Sudamericana, 2001); también en las antologías de poesía "Desencanto Personal", reescritura del Canto General de Pablo Neruda (Cuarto Propio, 2003), "(Sic)" (Valente, 2004), "Cantares: Nuevas Voces de la Poesía Chilena", selección de Raúl Zurita (LOM, 2004) "Cuatro Cuartetos: I. Cuatro Poetas Recientes de Chile" (Black & Vermelho, Buenos Aires, 2005). y “18 poetas Latinoamericanos” Selección de Harold Alva. Editorial Signo. (Lima. Peru, 2006). Ha participado en los talleres literarios de Pía Barros, Carmen Berenguer, Pedro Lemebel, Sergio Parra y Malú Urriola, además de la Zona de Contacto de El Mercurio. Ha participado de diversos encuentros de poesia como el Encuentro Latinoamericano de Poesía joven “Poquita Fe” Santiago de Chile (2004-2006), el Encuentro de poesía de mujeres del Cono sur “Con Rimel” Coquimbo, Chile (2006) y el Encuentro de poesía Latinoamericana “Salida al mar” Bs. Aires - Argentina, el año 2005, y el año 2006, gracias al financiamiento de una beca de la DIRAC. Actualmente dirige los Talleres Literarios Moda y Pueblo.

A los 17 años obtuvo el Primer Premio en los Juegos Literarios Gabriela Mistral (1999) y en el IV Concurso de Cuentos DuocUC (1999). Ha recibido las becas Gabriel & Mary Mustakis a Jóvenes Talentos (2001 y 2002) para creación poética e instalación de arte; la beca del Consejo del Libro y la Lectura para Escritores Nóveles por la obra poética "Tristes Bastardos" (2003), la beca de la Biblioteca Nacional (2003), la beca de la Fundación Pablo Neruda (2004) y de Creación Literaria del Consejo del Libro y la Lectura para terminar su proyecto poético "Mi Delito" (2005) y este año recibe una Beca de Fomento para la Creacion Literaria del Ministerio de Cultura de Chile, por el libro de poesia inédito “Mistrala” (2007).

Menciona a:

Eugenia Prado
Gladys Gonzalez
Pedro Lemebel
Malu Urriola
Cecilia Vicuña
Verónica Quense
Nadia Prado
Francisco Casas
Eugenia Brito
Jose Angel Cuevas
Patricio Marchant
Barbara Délano


De Mi delito (2007)


Todo esto no es mi culpa
Srta. Magistrado
todo eso que usted ve encima mío
todo esto que usted ha escuchado de mí
todo esto que usted ha leído de mi historia en los diarios
es solamente el resultado de vivir en este,
mi pequeños país frio.


Papel de antecedentes

Que me envidie la tragedia
toda los antecedentes mal intencionados
mi historia de amor
la forma en que beso a un chico debajo del agua
la manera crisálida de hacernos cariño
la rabia y el desencanto de los cuerpos
de estos cuerpos
el tuyo alejado radicalmente de mis ganas
y el mió absolutamente distante por la pena infinita
Que le cuente al oído sobre la poeta mas discriminada de este país
que le cuente porque no pongo acentos
porque es esta histeria desesperada cuando le escribo
la inscripción en la espalda,
toda mi vida / su vida
el destierro
mi silencio / mi delito
y de nuevo esos cuerpos
Una boca lastimera llorando la noche entera
como le pesa la rabia la rabia la rabia
se le pega / me mira
y se vuelva insignificante distante pasajera
envídieme la derrota / las malas cosas
la biografía imperfecta / el talento enfermo de tener que esconderme en la ilegalidad
envídieme enterito / así resplandeciente
cuando me ve vestido de terciopelo
encima de la chica mas moderna de los Juzgados del Crimen


Todos los cuerpos de Chile
toda la marca del registro / todas esos antecedentes terribles
y porque no dice otras cosas mas linda :
cuéntele de que soy malo
que hago sufrir a los chicos inclasificables
que me gusta bailarle despacito sin gente
que le desarmo la radicalidad y las creencias
que todo la vanguardia me la demuestra arrodillado
con la boca llena con las manos sucias
Desígneme, hágame un poco de trato perverso
envíeme relegado al final de su pieza al costado su cama
al limite de sus zonas intimas
no me castigue tanto como para tenerlo lejos
de alguna manera tengo que pensar en sus fascinaciones recientes
de alguna manera tengo que sentir sus brazos deletreando figuritas
en la oscuridad de sus cruces y sus cortes y sus prisas risueñas y sus muecas llenas de babas
corrigiendo los errores siniestros después de las siete / después de lavarse los frotes.
Resígneme a esta fatalidad del digito y el abuso y el desuso
Usted no sabe como me da rabia saber que todos los que escriben
de "usted" y de "amor mió" están imitando mi tragedia sobre adjetivada
pero, no, no se enferme,
Yo no quiero que mi amor lo enferme
y se le pegue la mala suerte de todo lo que no me resulta nunca
porque la escolaridad, la boca y la sangre
la calle, los golpes, lo represivo del frio, la banalidad y mi consumo
son una misma cosa terrible que se llama delito
y que se cruza por las fronteras despobladas de sus pelos huachos
que le salen y me salen en la barbilla.
Y no me defienda o no haga que me defiende cuando me ve así de solo
no me deje en silencio / déjeme llorarle esta rabia inmensa
que me dice antecedentes
como una sonrisa fatal de todo este cariño que ya no siento por usted.-


de “Corazoncito /noche” (2002)

YO PODRIA SER TU FRIDA



Yo podría ser tu Frida
Porque me dejo el pequeño resto de púber / pelillo todo femenino / barbilla toda de machito / descuidada en mi labio superior


Yo podría ser tu Frida
Y someterme, toda postergada a tu sonrisa para dejarte instalado el retrato de familia con los hijos que no tendremos


Yo podría ser tu Frida
Y vestirme con traje de caballero para que puedes unir cada pedacito ceniciento de mi pelo / Y llevarte en el pensamiento / Y dejar tus sueños arriba de la cama, como la muerte / como tu cuerpo


Yo podría ser tu Frida
Para perforarme las orejas, para sellarme la columna con tu metálica entrecruzada de piernas, y dejarme hambrienta de Rivera, arrebatada de india / híbrida para la noche


Yo podría ser tu Frida
Y declararme las tristezas en el pelo (me lo borras, anudado, reconvertido, me armo trenza desperdicio)


Yo podría ser tu Frida
Y llevarte a compartir la oralidad en los lugares públicos donde nos encontramos casi siempre y dejarte aniquilado, perdido/ arrinconado de besos sucios, para escribirte como si no nos conociéramos


Yo podría ser tu Frida
Porque me tienes esperándote, para atravesarme con lo que me queda de tu cuerpo / metal / sangrando / surcado / como marca.



de Cariñoniñomio (2007)


II

Bellos y desamparados en medio del mito inaugural de las masturbaciones afectivas, el desmonte y el acople de la larga separación carnal, y yo soy el único responsable de esa imagen. Y el dolor parecía una película que no vimos, en la felpa rosada y angosta que se cuela por tus manos cremosas y tus bocas cansadas. Ahí estábamos, jugando a ser novios nuevos y lastimar a los otros que quieren bailar con nosotros, y a pesar de lo delicado que te salen los abrazos, a pesar del desencanto y la burla, estas felizmente discriminada, rechazada por la ropa y mi maltrato. Muerto de miedo, despacito, siempre despacito, te llevo a bailar donde alguna vez me dejaron solo.
Te llevo a todas las partes de mi vida del antes que te conociera
y ese antes de conocerte se vuelve siempre tan terrible de pensarte
en el pasado detenido a ese inicio sin mi
ahora de lejos te veo crecer y bailar en la rutina mortuoria de otros cuerpos
ofreciendo poemas sin terminar
Ahora te veo la cicatriz del abuso que te gusta tanto sobre marcar como victima
para que te quieran mas, todas estas las abandonadas del continente.

Julieta Marchant



Julieta Marchant (antes Julieta Romero y, en realidad, Marta Marchant en los papeles oficiales: claros problemas de identidad, cómo no) nació el 31 de diciembre de 1985 entre las enfermeras y los gorros de cartón de año nuevo, en Santiago de Chile. Estudia actualmente Literatura Creativa en la UDP.

Poco, casi nada, en términos estrictos: apariciones en antologías “Dos lunas llenas” (2004), “Lanzaletras” (2005) y “5X5”(2006). Beca del taller de poesía dictado en la UDP en año 2003 por Raúl Zurita.

Menciona a:

Alexia Caratazos
Luz María Astudillo
Carolina Sepúlveda
(el resto no lo digo, porque ya están)

Poesía:

-niñopunto-

Hacer de tus dientes un carrusel
porque tienes cara de niño
niño flacuchento que no puede elevar volantines
o lanzar la pelota hacia atrás
cara de niño que le cuesta hacer la invertida
y lamer sexos cuando es de noche
y las luces no tienen fuerza para respirar
niño
de dos alas atrofiadas en el vientre
que están quietas diciéndose secretos
que tú no puedes escuchar
niño
que hace casas en el árbol para las hormigas
para ver cómo se comen entre ellas
que sabe que son saladas
pero que no se atreve a probar
niño-barro
que se deshace con el viento
cuando la lluvia moja los cordones de las zapatillas
y él se resfría
flacuchento niño pequeño
con pecas angostas y blancas

Hacer de tus dedos palitos chinos
para desordenarlos en la mesa
y tratar de sacar sólo los azules
para que seas vos el preferido
niño de un solo ojo
de un lente inmenso
de un telescopio cíclope flacuchento niño
de bastones navideños interminables
de autitos que chocan y se separan
chocan
y se separan
hasta que falla alguna rueda
hasta que falla algún color
niño desnutrido mitad de ti que no sabe
que no sabe lamer sexos
ni penetrar sábanas niño inocentón
con cara de ángel y helecho
quiero hacer de tu boca
cuatro paredes que sostengan el aire
niño flacuchento


-Rodillas en la alfombra-

Yo que quiero hacerte el amor de rodillas
casi sin mirarte
imaginando clavitos azules en el suelo
y una sombra ocre que cuenta ovejas a mis espaldas
y vos que quieres penetrarme
hasta que el agua nos separe

Hay círculos en el aire
una musiquita de esas de la radio que se escuchan bajito
círculo tú
círculo yo
círculo nosotros que formamos ondas de besos rojos
que no se tocan
que casi no se dan
que tienen vergüenza
hay vergüenza en las bocas
se tapan con un poco de sal
a ver si el ocre
a ver si tú
a ver si el círculo de tu cara se hace triángulo
y puedo mirarte de veras
como si fuera un chiste
reírmeacarcajadasenvos

Yo que quiero hacerte el amor de rodillas
hasta que mi clavícula te apunte
y diga tú
tú que lanzas un trazo sobre mí
un trazo de vainilla roto

que ni te miro, pequeño espasmo
que no te miro porque prefiero pensar en naranjas
y en coronas de tul sobre tus dientes
de rodillas hasta que
tus rodillas se mojen y se separen de.


Mujer-papel

Fui una servilleta dibujada encima de otra servilleta
una servilleta violada por la cucharita del té
arrugada en la mano de un niño al que le faltaba un diente
un colmillo de esos que se asoman por la boca
aunque quieran ser más
fui
dos servilletas abrazadas
que querían hacerse el amor aunque estuvieran sucias
mojadas con sopa de zancudos
fui
tantas veces el mantel a cuadros rojos
que colgaba de la mesa para que un gato jugara con sus puntas
fui una servilleta tapada con el dedo de un hombre
que no quería
que no quería ser hombre
fui la servilleta de las dos en punto
la con olor a tallarines y a salsa sin carne
fui esa que no quise
aunque lloviera
aunque
yo
fui
una servilleta dibujada encima de otra servilleta
reflejo de lo que se hace pedacitos
y deja la boca limpia.


-Como una casa vieja-

tengo goteras en los pechos como una casa vieja
un balde para mí
que recoja los restos que me quedan
los restos que resbalan por mis piernas
como sangre seca que va cayendo pesada y café

tengo goteras en los pechos
olor a madera húmeda
y a tierra separada del suelo
a tierra con pena y huecos de tiempo
a tierra que esconde un cuerpo muerto que todos han decidido olvidar
que colecciona gusanos de sal
y hormigas perdidas de sus casas minúsculas

tengo goteras y agujeros en la espalda
que dejan ver a esa que soy
y que se esconde en mis huesos desarmados

soy yo la que se refugia en la madera dulce por el agua
y que saca la cabeza por una grieta
a ver si pasa
a ver si mis pechos.

Carmen Avendaño

Nací en Santiago de Chile en 1976, para salir a Suecia y después a México. De vuelta a Chile el 83, de vuelta a México el 93, con un pueblo fantasma bajo el brazo.
México: el privilegio de revivir el castellano y la puesta en práctica de la idea que para ser escritor había que estudiar otra cosa, música, teatro, cine, historia, idiomas. En Monterrey, con Manuel Subercaseaux y Álvaro Ruiz armamos El Árbol: restaurante, librería, galería, editorial, mi primera casa, abierta a los amigos y nido del primer libro, Más allá de la palabra cielo (2002), y de una antología de poesía y cuento (Caja de Viento, 2002), que recogía lecturas realizadas ahí. Uno de los clientes del restaurante se convierte en mi socio de por vida. Dejamos El Árbol para irnos a Pátzcuaro, Michoacán, lleno de árboles gigantes, donde publico mi segundo libro: Madre Sol (2006).


Menciona a:

Chile:
Violeta Parra, Jorge Teillier, Elvira Hernandez

México:
Carlos Pellicer, Ramón Martínez Ocaranza, (y vivos) Guillermo Meléndez, Luis Javier Alvarado, Ernesto Hernández Doblas.


Poesía:
Entre el tiempo y la sorpresa

Después de negarlo hasta aceptar el deseo
no justo después, sino un poco después
entre el tiempo y la sorpresa cae la lluvia
sumergiendo a la ciudad ya hundida en la noche

Las entrañas amordazadas flotan ahora
como medusas libres de corazón o cerebro
a la deriva del aire finamente picado por el agua
que apacigua el ardor de los bloques de pimienta

Una Venus de sal se disuelve en la lluvia
delante de mis ojos que te buscan guarecidos
flotando en el café como en una pecera
donde la saciedad ondula hacia el hambre

El amor es antiguo como azúcar en terrones
golosina de corceles que me llevarán a la tumba
evitándome el encuentro con la soledad perdida
que camina cegada por las manos de la amnesia
dibujando nombres mudos en las lápidas del polvo

(de Más allá de la palabra cielo)


Contradicciones

Yo fui una niña brillante.
De haber permanecido en la infancia
hubiera tenido un gran porvenir.

(de Más allá de la palabra cielo)


Retorno del padre

I

Como no te recuerdo
te imagino parado en el puerto de Estocolmo
se alejan mis años de tu inmóvil figura

De Suecia recuerdo la nieve
duele cuando la tocas

Recuerdo también el verano
mientras más corto más bello


II

Veo una doncella asesinada
La veo echar raíces en la piedra

Veo a tu soledad en la mía
Es una fuente de oxígeno mortal


III

Escucho tu corazón en la distancia
Tu brazo es largo como el hilo del telégrafo

De poste a poste la partitura
cifra en mis manos la letanía
a pulso de fósil cantan ballenas
en un océano de cristal


IV

Tras los anuncios felices
que desfilan por el túnel
las paredes verdeagua
donde el vacío rebota

La realidad es una sueca
que te mira por el reflejo
de la ventana del metro

Los lentes negros
el pañuelo de lunares
las uñas rojas
recorren tus mejillas

Sobre los surcos la cuenca
donde tus ojos se mecen

Por qué ese pájaro
del micrófono
te llama cabezanegra
si el manantial de recuerdos
surge en canosos mechones

Contra el vaivén del vagón
te zapatea una cueca en las manos
en el rostro en el pecho


V

Misterioso sarcófago de lápices
con mi nombre tallado
y todas las formas de vuelo
mariposa y gaviota
Pegaso y colibrí

Todavía conservo el estuche de madera
que me hiciste con tus propias manos
la izquierda desarmada
la derecha automática


VI

Perdido en los sueños
de las calles que alejan
esculpías el ancla
esperando despertar

VII

Madre Mapu
se adelantó

Abrazó con tanta fuerza tu retorno
que al decirle Patria
tu boca se llenó de Tierra

De tu lengua florecida
creció tu hija mi hermana
Bella como la nieve
como el más corto verano

(de Madre Sol)


Hoy he visto a mi muerte
evitó mi saludo.

Blanca en pleno día,
nada sentí por ella.

Como si no fuera ya
la condición de mi existencia,
ni yo la suya.

(de Madre Sol)


El derrumbe de Babel

Eran idénticas
la misma torre
frente a su espejo.
La prueba:
cayeron casi
al mismo tiempo.

Pero esta vez
de los escombros
no surgieron
miles de voces
y acentos.

Era el monólogo
-un verbo contra todos-
de los cañones

Entonces nos-otros
trabajábamos de extras
en la paranoia mundial
y antes de dormirnos
leíamos la televisión
como el Corán.


(inédito)

Guido Arroyo

Guido Arroyo González nace en Valdivia, en 1986. Su infancia estuvo marcada por las mudanzas, su adolescencia por los viajes. El 2004 autoedita Entre el Olvido y la Memoria (de posterior arrepentimiento, que a veces olvida…). El 2005 actúo como guionista para la adaptación al cine de su poema Señores Pasajeros y desarrolla el proyecto de intervención poética urbana: Desaparición, junto al poeta Salvador b.t. El 2006 co-dirigue el cortometraje Plegaria y hace circular el libro-objeto Postales Bs. As. Ha participado en eventos, homenajes y conferencias poéticas, nacionales e internacionales, ensayos críticas literaria y poemas suyos, han aparecido en varias revistas como Albatros (Monterrey) La Avíspa (Mar del Plata), Tse – Tse (Buenos Aires) y Grifo (Chile), además de medios digitales. Es columnista habitual de la revista The Vergara Street Journal (Santiago) y La Fosa (Temuco). Ha sido distinguido con doble mención honrosa en el concurso Roberto Bolaño, por su poema Palabras y su novela Estrategias Invisibles, además de obtener el segundo lugar en el concurso nacional de cuentos de la revista Grifo, por su relato Cabezas Rapadas. Es miembro del FDE (poemas suyos integran la antología Catorce – Quince) y del Taller literario Santa Rosa 57. Actualmente prepara un extenso poemario llamado Puede Ser, el conjunto de relatos Partituras Ilusorias, y dos librillos en co-autoría: Poetas Imberbes (junto a Roberto García) y Reflejos Trizados junto a Andrés Florit).
Dirige la editorial Alquimia, es disléxico de nacimiento.

Menciona a:

Ángel Valdebenito
Andrés Florit
Juan Pablo Pereira
Daniel Campusano
Salvador B. T.
Alexia Caratazos
Andrés Andwanter
David Bustos
Ernesto González
Roberto García.
Patricio Alvarado
Camilo Herrera
Roxana Miranda
Julieta Romero
Len López
Salvador B.T
Xirox (Javier Abarca)

Poesía:

Dos tankas para llegar al haiku definitivo…

Las patas de buey
borraron la senda azul
ranas que saltan
quebrando al silencio
de un estanque vacío

La ave deforme
se esparce en la hoja azul
perdida postal
que se escribe o traiciona
hoja en blanco

Cerado errado
callo en silencio yo erro
errado cerrado

Cara y sello, programas (sociales) de tv

Caras morenas que brillan
la pantalla refleja sociales

confiesan golpizas y llantos
los niños desnudos se drogan

fiscalizan tardías las leyes
de un morbo que crece a colores

ilimitados hogares de amparo conocen
de sobra estadísticas sociales no cumplen
promesas de campaña gobernantes obtienen
escaños dudosos comerciales promocionan
consumos ciudadanos que suben en rating
y caen monedas que brillan-brilla la pantalla
reflejando en sus bordes a un país democrático.

Imagen del interior*

Ni aún la tierra permanece. Solo el vaho
y la siembra del musgo en los jardines eriáceos.
Enrique Lihn.

Árida tundra de otoño
frágil pluma salada

como

huellas
afrontadas
al plateado papel
de la memoria

esa ventisca traerá gráciles gotas
ésta tarde no es más que modorra,
(rutina de viaje)

Oscuro nubario partido
aciago acorde tus calles

como

junco
barroso

a intemperie de un eco
que quiebre al silencio:

(vaho que se esparce
sobre el río amarillo)

En tránsito espero
frente a la ventana
que las gotas
se detengan,

espero a que el té agrio
se empoce y hele,

espero que la tierra permanezca
sobre poros de papel salado
pero no
mirar el papel salado no significa recordar.

*El título se debe a una exposición fotográfica homónima de Abel Lagos, de alguna forma también el poema.


Amanecer en una semana cualquiera.
La mañana es un desayuno que cae como bola de fierro en el estómago, que se mezcla
con las tabletas de aspirina que te tomas para disminuir el dolor de cabeza.
Ayer hablabas en un bar sobre lo dura y desigual que es la vida
sobre los mínimos cambios que podrían modificar el orden de esta historia,
piensas de ello en el metro pero el ambiente ensordecido no permite cavilaciones,
las cosas serán siempre como si fuesen.
En la clase te dicen “nuestra mente no almacena ni definiciones ni hechos”.
El café reanima las neuronas y puedes enfrentarte al periódico
ayer hubo varios atentados en Albania
y un niño en silla de ruedas trasportó dos bombas
hacía el edificio del senado en Irak.

Los terribles hechos se apilan como llantas gastadas en los basurales, como animitas
que poblan la carretera donde transcurre rápida tu vida,
que se cuida de respetar la señáletica.

Vaticinio

El centro sombrío de la pista encierra a una batahola de pubers
mis dedos rozan pieles languidecidas por fluidos narcóticos.

Pienso en los cóncavos desiertos mientras rozas mi entrepierna
pienso en rozar tu pechos mientras piensas en las compras de mañana.

Al final somos siempre personajes de un patético espectáculo.
Al que volvemos como marineros anhelantes de ventiscas.

Las baldosas sucias, la camisa sudada, el vaso roto, el bolsillo vacío: Flashes
que de golpe me hacen sentir absurdo con mis pélvicos movimientos .

En ese instante como perros alcanzamos el éxtasis antes del tiempo de vendimia,
tus labios rozan los míos entonando nuestro cruel y gustoso destino:

LO QUE PASÓ PASO, ENTRE TU Y YO


Marcelo Novoa


MARCELO NOVOA (Viña del Mar, Chile, 1964) Casado con Fabiola, ambos, traen a Sofía… Poeta, ex crítico, editor al uso, facilitador cultural, quién sabe qué será eso. También, académico de la Universidad de Valparaíso. Fundó la Editorial Trombo Azul de Valparaíso. Allí publicó " LP" (1987) y "Minorías" (1988). Luego: "Arte Cortante " (1996) su libro de poemas en fuga, que continúa el año 2003. También ha publicado: "Álbum de Flora y Fauna" (2002), ensayos/críticas sobre libros/autores porteños del s. XX. Por último: " Años Luz. Mapa Estelar de la Ciencia Ficción en Chile" (2006). También, dirige la página de rescate y debate sobre el género fantástico en nuestras costas: http:// www.puerto-de-escape.cl.

Menciona a:

Vicente Huidobro/Eduardo Anguita/Enrique Lihn/Oscar Hahn/Diego Maquierira/Juan Luis Martínez... Y se cortó ese hilo secreto. Entonces, deshilachados, costeños o portuarios, se vienen: Guillermo Quiñonez, Ennio Moltedo, Juan Cameron y Claudio Bertoni. Hay mujeres que salvan mi día: Stella Díaz Varín, Soledad Fariña, Verónika Zondek y Malú Urriola. Y por último, del pelotón de amigos, sobresalen: Alexis Figueroa, Jaime Retamales, Sergio Parra, Yanko González y Víctor Rojas Farías.

Poesía:


Arte Cortante (libro de poemas en fuga…)


piano de palabras


disparen sobre el piano de palabras si toca otra vez esa nota
falsa. todo cuanto iluminas fogonazo oscuro del desamor,
no se te parece. roncos huesos de tanto despedirse. inútil labor de
sanación sobre tejido muerto, lerdas manos tardíamente
impuestas. sigues sin aparecer.


liliputa en pulgarcity

¿no eres acaso/ la maldición de todos los muertos vivientes/
este domingo de rotativo porno?
con apenas la sombra de animal agazapado por vestuario
subes a escena, alicia-solo-para-adultos. aunque te dibujen
una falsa boca, no mientas, nadie sabrá tu verdadero
nombre, hecho trizas, la sonrisa de una arruinada esfinge.
devuélveme tus zapatos rojos bajo la cama, dorothy triple
equis o treparé el acantilado de cartón piedra, frente al mar
fuera de quicio, i juro, acabarás al fondo de mi lengua muerta.

el silencio es un arma cargada de voces

nada en televisión enfría tu mecánica cena –
una pareja de hombres besándose en la boca
mendigos arrastran irreparables carros vacíos
la multitud trastornada se pega a las vidrieras
las tropas lanzan gases los carros lanzan agua
fijas patinadoras en medio del lago congelado
¿comenzó otra temporada de liquidaciones?
prueba tragar el arroz seco de los condenados
la cuchara choca repetidas veces con el plato
– nada detiene esta última cena por televisión


encanto del tizne

una pintita ha nacido sobre tu gorda pierna, niña
sucia. me miras y suplicas. descubres ya sin risa,
hasta las friegas hoy te irritan, tanto o más que
moler tabaco bajo la lengua, se amarga hasta el
habla con tanta desdicha. pues dibujar pececito en
tu pierna no fue buena idea, sé que destila sangre,
nunca más lo juro, niña tatuada.

Poemas Inéditos

Leo Lobos

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) es poeta, ensayista, traductor y artista visual. Ha publicado 12 libros de poemas, entre los que se destacan su primer poemario Cartas de más abajo de 1992 editado por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y Arrayán editores, + poesía de 1995 súper yo editores, ángeles eléctricos de 1997 edición Opera prima, Camino a Copa de Oro de 1998 ediciones Pazific Zunami y la selección antológica de poesía Turbosílabas del año 2003 ediciones gato de papel que reúne sus escritos desde 1986 hasta el 2003. Como co-editor, junto al artista visual Rafael Insunza, publicó el libro homenaje al poeta chileno Pablo Neruda: Diez máskaras y un kapitán el año 1998, un homenaje al poeta universal de los artistas visuales Rafael Insunza, Jorge Cerezo, Rafael Gumucio, Sergio Amira y Claudio Correa con el patrocinio de la Fundación Pablo Neruda y la Universidad de Chile. Como ilustrador y traductor desde el portugués, inglés y francés, ha colaborado en innumerables proyectos artísticos y editoriales en Chile y el extranjero. Ha sido invitado a publicar y leer sus poemas, ensayos y traducciones en medios culturales de numerosos países y ha sido traducido al inglés, portugués, francés y alemán. En la actualidad es corresponsal de la Revista Agulha editada en las ciudades de Fortaleza y San Pablo, por los poetas brasileños Floriano Martins y Claudio Willer. Es colaborador permanente de la revista La Siega editada en España con el auspicio de la Universidad de Barcelona. Es colaborador de la Revista Archipiélago editada por el escritor Carlos Véjar y el patrocinio de la Universidad Autónoma de México. Leo Lobos cuenta en la actualidad con un Portal del Escritor en la revista norteamericana de arte
La Lupe, proyecto editado en Miami, Estados Unidos bajo la dirección de arte de la poeta venezolana Milagro Haack. Es co-editor de las revista electrónicas Le chat qui pêche y 5 poemas junto al poeta chileno Francisco Véjar, donde han publicado ensayos y poemas de destacados artistas y escritores hispanoamericanos. Por mencionar algunos de ellos a Nicanor Parra, Armando Uribe, Jorge Teillier, Hugo Mújica, Andrés Neuman, Armando Roa Vial, Enrique Lafourcade, Sergio Ojeda, Raúl Zurita, Pavella Coppolla, Mario García, Carlos Trujillo, Jaime Luis Huenún, Bernardo Colipán entre otros muchos autores vivos y muertos.


Afinidades Electivas:

Violeta Parra
Pablo Neruda
Gabriela Mistral
Enrique Lihn
Eduardo Anguita
Jorge Teillier
Alejandro Jodorowsky
Raúl Zurita
Aristóteles España
Gonzalo Rojas de Lebú
Mario Meléndez del Maule
Hernán Miranda
Francisco Véjar
Armando Roa
Sergio Ojeda
Mario Garcia de Chiloé
Malú Urriola
Santiago Elordi
Elvira Hernández
Pavella Coppola


Arte poética:

Todos mis poemas han sido inspirados por la realidad y en ella tienen fundamento y hacen pie. Los poemas que nacen del aire no me interesan nada. La ocasión, la circunstancia es la que da origen a la poesía.

Escribe Goethe en septiembre de 1823 a su amigo Eckerman.


Poesía:


Poema 1

“Mentalidad de jugadores de Bridge, si me perdonas el insulto”
Paul Bowles

“Toda caricia, toda confianza sobrevivirá”
Paul Eluard

“No permitas que el paisaje este triste”
Francisco Vejar

Noticias primero de diciembre de 2006
Puente Alto – Santiago de Chile


Hoy recordé a Ray Bradbury
en el carro del metro rumbo al centro de la ciudad y a mis amigos y compañeros del liceo
desde mi asiento podía ver en dos pantallas
de cuarzo liquido
imágenes en movimiento
sonidos escuchar
música habla
publicidad

Ayer
encapuchados
quemaban libros
fuera de la Universidad

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Poema 2

Un dolor que no perdona

Alabada seas santa muerte, porque sin tu ayuda la humanidad no podría liberarse de la soberbia. Alabada seas santa muerte, porque tu divina belleza es el premio que dios da a los justos.


La manzana The Beatles
da vueltas y vueltas
en el equipo lector
de música digital

En tanto

la libélula
parece que todo lo silenciara

con su soberbia terrestre

La lealtad tiene un corazón tranquilo
y el helicóptero funerario
parece
alejar para siempre de este mundo
un
dolor
que
no
perdona


Poema 3

“Así como el queso atrae a las ratas, las competencias, deportivas o guerreras, atraen a los humanos que no se han liberado de su egoísmo.”
Alejandro Jodorowsky


No pidas frutos al árbol que no riegas

No pidas frutos al árbol que no riegas
No pidas nada a la nada que respiras no pidas aire no pidas más

Escucha en silencio el árbol te dice
con sus mudas hojas lo que en verdad eres

Un reloj de sol que a cada momento proyecta
la hora que es, el alma, la energía diferente de cada hora

no pierdas el día no fuerces tus horas limpia tu sombra riega las flores
presiente a los árboles y sus raíces buscar el agua corre ve y dile a los demás

Poema 4

Paul Bowles

La hegemonía sin sentido de lo involuntario

Sin una idea en la cabeza escuchando el monologo sin sentido del viento

El viento se deslizaba en su cabeza como en una habitación
Apagando la frágil llama de una idea que se estaba formando en la oscuridad

La arena corría por la tierra llana y negra como un arroyo de agua clara.


http://leolobos.blogspot.com

www.letras.s5.com/archivoleolobos.htm

www.rattapallax.com/fusebox_02art.htm

Mario Meléndez


Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: “Autocultura y juicio” (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa), “Apuntes para una leyenda” y “Vuelo subterráneo”. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado miembro de honor de la Academia de la Cultura Europea. A comienzos del 2005, es publicado en las prestigiosas revistas “Other Voices Poetry” y “Literati Magazine”. Durante el mismo año obtiene el premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, rumano, persa y catalán. Actualmente trabaja en el proyecto “Fiestas del Libro Itinerante”.



Menciona a:

Sergio Hernández
Juan Pablo Riveros
Francisco Véjar
Leonel Lienlaf
Paz Molina
Gregorio Paredes
Leo Lobos



Poesía:

ARTE POÉTICA

Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo
La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta
La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad
El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco
La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros.


LA PORTADORA

Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando"Acompáñame", le dijo aquélla
"porque hoy estamos de duelo""
Y quién ha muerto", preguntó el poeta
"Pues tú", respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame.


RECUERDOS DEL FUTURO

Mi hermana me despertó muy temprano
esa mañana y me dijo
"Levántate, tienes que venir a ver esto
el mar se ha llenado de estrellas

"Maravillado por aquella revelación
me vestí apresuradamente y pensé
"Si el mar se ha llenado de estrellas
yo debo tomar el primer avión
y recoger todos los peces del cielo"


PRECAUCIONES DE ÚLTIMA HORA

Debo cuidarme de los gusanos
cuando me entierren
lo más seguro es que hablen mal de mí
que escupan sobre mis poemas
y orinen las flores frescas
que adornarán mi tumba
llegado sea el caso
que hasta devoren mis huesos
me arranquen los intestinos
en el colmo de la injusticia
se roben mi diente de oro
y todo esto porque en vida
jamás escribí sobre ellos.


SINFONÍA NEGRA

Eva colgaba sus muertos de la ventana
para que el aire lamiera los rostros
preñados de cicatrices
Ella miraba esos rostros y sonreía
mientras el viento empujaba sus senos
hacia la noche agusanada
Una orgía de aromas sacudía el silencio
donde ella se deseaba a sí misma
y entre suspiros y adioses
un grillo ciego desmalezaba
sus antiguos violines
Nadie se acercaba a Eva
cuando daba de mamar a sus muertos
la cólera y el frío
se disputaban su adolescencia
el orgasmo daba paso al horror
el deseo a la sangre
y pequeñas criaturas violentas
despegaban de su vientre
poblando los amaneceres
de luto y de pesadillas
Luego
cuando todo quedaba en calma
y las sombras por fin
regresaban a su origen
Eva guardaba sus muertos
besándolos en la boca
y dormía desnuda sobre ellos
hasta la próxima luna llena.

Juan Cameron

Juan Cameron

Libros en poesía:


Las manos enlazadas, Edeval, Valparaíso, 1971
Una vieja joven muerte, Del Café, Valparaíso, 1972
Perro de circo, Edición del Premio Rudyard Kipling, Santiago, 1979
Apuntes, Del Café, Valparaíso, 1981
Escrito en Valparaíso, Gráfica Marginal, Santiago, 1982
&, Del Café, Viña del Mar, 1984
Poesía dispersa, LAR, Concepción, 1985
Cámara oscura, Ed. Manieristas, Santiago, 1985
Video Clip, Bikupa, Estocolmo, Suecia, 1989
Como un ave migratoria en la jaula de Fénix, Rusadir, Melilla, España, 1992
If I go back/ Si regreso, Antología, Cola Franzen, New York, 1993
Tras el propio paisaje, selección Héctor Rosales, Barcelona, 1996
Registro curricular, Cuadernillo, Ed. del Café/auto edición, Valparaíso, 1997
Cuaderno de Rosario, edición del autor, Valparaíso, 1998
Visión de los ciclistas y otros textos, Ed. Villanueva de La Cañada, Madrid, 1998
Jugar con la palabra, (antología 1971-2000), Ed. LOM Santiago, 2000
Versos atribuidos al joven Francisco María Arouet y otros textos desclasificados LOM, 2000
Canción, SECH, Concepción, 2002
El bolero de los ángeles, Ed. Altazor, 2006
50 poemas, Alajuela, Costa Rica, 2007
Treinta poemas para leer antes del próximo jueves, Editorial Costa Rica, 2007

Otros libros
Där alla änglar fallit/ Donde caen los ángeles, Lena Måndotter, trad. Cameron, Estocolmo, 1993
Ascensores porteños/ Guía práctica, Altazor-FONDART, Santiago, 1999, 2º ed. 2002
Poetas en la Quinta, selección de Concurso Gob. Regional, Valparaíso, 1999
Ascensores de Valparaíso, Editorial RIL, 2007

Cuadernillos
50 poetas latinoamericanos en Escandinavia, Rev. Liberación, Malmö, Suecia, 1990
Valparaíso, versos en la calle, cuadernillo de autores porteños, Ed. Municipal, 1998
2000 Palabras, cuadernillo de autores porteños, Ed. Municipal, Valparaíso, 2000
La Poesía se encuentra en Valparaíso, cuadernillo de encuentro, Ed. Municipal, 2000
Ternura e ironía mis palabras, Fundación Balmaceda 1215, Valparaíso, 2001

Premios literarios
Federación de Estudiantes de Chile (FECH) 1972
Rudyard Kipling, Viña del Mar, 1978
Gabriela Mistral, I. Municipalidad de Santiago, 1982
Carlos Pezoa Véliz, Valparaíso, 1984
Javiera Carrera para trabajadores, Valparaíso, 1986
Premio Revista Liberación, Malmö, Suecia, 1987
Premio Revista de Libros, El Mercurio, Santiago, 1996
Premio Municipal de Literatura, Valparaíso, 1996
Premio Villanueva de la Cañada, Madrid, España, 1997
Premio Jorge Teillier de la I. Municipalidad de Lautaro, 1998
Premio Confraternidad, Inst. Chileno Argentino de Cultura, Talcahuano, 1999
Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, en Poesía, 1999
Premio Concurso Nacional de Poesía Ciudad de San Felipe, 2000
Premio de Poesía Ciudad de Con-Cón, 2001
Premio Dolores Pincheira, SECH Concepción, 2002
Premio Internacional Ciudad de Alajuela, Costa Rica, 2004

Otros reconocimientos
Beca cultural de Malmö, 1989
Estipendio para viaje, As. Escritores Suecos, 1990
Estipendio para viaje, Instituto Sueco, 1993
Estipendio para viaje, Fondo de Escritores Suecos, 1996
Beca Fondart, Santiago, 1997
Beca Fondart Regional, Valparaíso, 1998
Beca de Escritores, Consejo Nacional del Libro, 1999
Nominado para Premio Altazor 2001, 2002
Beca de viaje, Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Hungría y Suecia, 2002
Beca de Creación, Consejo Nacional del Libro, 2005
Beca de viaje, Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, San Salvador y Costa Rica, 2007



Menciona a:


Oscar Hahn
Omar Lara
Hernán Miranda Casanova
Manuel Silva Acevedo
Waldo Rojas
Clemente Riedemann
Elicura Chihuailaf
Guillermo Rivera
Rosabetty Muñoz
Jaime Luis Huenún
Germán Carrasco


Poesía:


Nos habíamos amado tanto

Urdimos el jurel con los dedos junto al Estero de Castro
la Chica ríe y besa a Manuel mientras las gotas
de una lluvia que no existe sino en ese recodo
quiere borrar el fuego

Enfrente no están los palafitos cortados por la dictadura
Apenas un motor que zumba mientras la llama
cruje y el pez se multiplica en la lima de uñas

¿Cruje aún? ¿Sigue el motor camino hacia las islas?
¿Existe Castro sino en nuestra memoria?
Ella también me amó -es cierto- cuando Manuel había huido
así Manuel la amó y levantó los brazos en el orgasmo
y Gonzalo y yo aplaudimos borrachos en el patio

¿La amó Gonzalo? ¿Compartió esos jureles rescatados
bajo su piel de agua?
¿Deslizó sus piernas como la marea?
No escucho la respuesta Quedó allá lejos en la otra estación
junto a mi copa
Manuel libró de cárcel y atravesó los mares y vive lo sé
vociferando en su guitarra por Perth o Sidney no importa
La Chica quedó en su barrio un pasaje llamado olvido
o encalló en la familia tal vez haga el amor
con un buen hombre y rían de haber vivido así nosotros tanto

De mí nada pregunten sería
como ver el color de las aguas en la imagen del fondo
donde un motor jadea y se pierde allá lejos
hacia
vaya
a saber
uno
donde.

(De Videoclip, 1989)


Posmoderno

Se le dijo se le advirtió usted
ama demasiado sus antiguos amores no se renueva
usted no conoce las Islas Esporádicas cree
en utopías en la reconstrucción
del Muro de Berlín
habla con la boca llena de los miserables
no baila al ritmo actual no se moderniza

Se le dijo
el mundo es un pañuelo la distancia
es el olvido deje
que los perros ladren la historia
vuelve a repetirse nosotros
somos los creativos síganos le nombraremos
director del cementerio concejal
en tierras conquistadas almirante
con globos de colores poeta en nuestras fiestas
Usted tiene condiciones de bufón
Le daremos tal vez un collar de diamantes
un hilo dorado un teléfono portátil

Deje a los muertos enterrados
deje a los vivos encerrados las abejas
liban en sus celdas mieles así almas el Purgatorio
Arrepiéntase ya se le dijo ya
se le advirtió llegará tarde al cielo quedan
pocas vacantes

Esta es la última llamada
Se le dijo al fin ya no te metas
ya no te mates tienes
48 horas
para salir
de aquí.

(De Como un ave migratoria en la jaula de Fénix, 1992)


Visión de los ciclistas

Desde lo alto los ciclistas migratorios avanzan
a la estación terminal
Una bandada de hormigas signos
de otras edades abajo en el tablero
Mas desde la avenida no se aprecia el cortejo
ni las ovejas al crematorio
ni los suicidas al escenario
ni aquestas bestias al matadero

La orquesta de colores prosigue se persigue
se cruza en el espejo de los pájaros
uno toma la punta otro le continúa se renuevan
Ninguno parece circular en dirección opuesta
ni las ovejas al escenario
ni los suicidas al matadero
ni aquestas bestias al crematorio

La bandada pareciera continuar entre gritos o murmullos
Bien puede el paisaje confundirse con sus elementos
un mero montaje del ojo desde arriba
la vera invención de interpretar la imagen
vértigo de comprender los hechos
y estas ovejas al matadero
y estos suicidas al crematorio
y aquestas bestias al escenario.

(De Visión de los ciclistas y otros textos, 1998)

jcameron@vtr.net

Graciela Huinao


Graciela Huinao nace en Rahue, territorio williche y desde el vientre de mi madre empecé a escuhar los relatos y cuentos de mi pueblo. "La loika" fue mi primer peldano en esta dificil escala literaria, Luego fue mi primer libro bilingue "Walinto" en lengua williche "Lugar de patos" y después 6 relatos williche aparecieron con la "La nieta del brujo".


Menciona a:
Violeta Parra
Delia Domínguez
Rosa Bety Muñoz
Soledad Fariña


Poesía:

SALMO 1492

NUNCA FUIMOS
EL PUEBLO SEÑALADO
PERO NOS MATAN
EN SEÑAL DE LA CRUZ.

SALMO
WARANKA, MELI PATAKA, AILLA MARI EPU

TURPU NGÜNEL
TROKIÑCHENOFEL IÑCHIÑ
WELU LANGÜMNGEKEIÑ
KÜRUZ ÑI DUAM MEU.

***

LA LAGARTIJA

ANTE MÍ
ENTIBIA SU CARNE
CON MI SOL
DE CADA DÍA.


CHI FILLKÜÑ


TRAF IÑCHE
PETU EÑUMALUWI
TA ÑI ANTÜ MEU
FILLKE ANTÜ.

***

LA VOZ DE MI PADRE

EN LENGUAJE INDÓMITO
NACEN MIS VERSOS
DE LA PROLONGADA
NOCHE DEL EXTERMINIO.

TA ÑI CHAU ÑI DUNGUN

ÑOMUMNGENOCHI DUNGUN MEU
ENTUKEN ÑI DUNGUN
ALUÑMALECHI PUN MEU
APUMNIENGEAM.


***

LÁGRIMAS

LA LLUVÍA
PENETRA HUESOS
AL SUR DE MI MIRADA.


KÜLLE

CHI MAWÜN
FOROKONI
ÑI WILLI LELIN MEU.

***

LOS GANSOS DICEN ADIOS
A mi abuelo Adolfo Huinao.

En los ojos de mi abuelo Williche
navegaba el miedo.
Tan solo al morir
apagó ese brillo tímido.
Lo que la naturaleza no pudo
apagar en mi memoria
el color de archipiélago
agarrado en su rostro.
Abuelo, para serte fiel
no recuerdo el día exacto.
Sólo veo a los gansos
abriendo y cerrando
sus alas por la pampa.
Mi corto andar abuelo
no entendió
el origen de tus palabras.
Anciano como eras
me alzaste del suelo
y de tu boca nació la muerte
desembarcando en tu playa.
Tu padre y tu hermano
remaron al sacrificio.
Mientras su madre y mi abuelo
alcanzaron la orilla del hambre.
No hubo eco en la montaña
fueron tan calladas tus palabras.
Pero mi niñez asustada
se acurrucó al alero de sus años.
Abracé la pena de tus ojos
y juntos miramos la pampa:
Una isla con sus gansos
en los ojos de mi abuelo se quedó
en la última mirada.
Abuelo, hoy sé
nunca fuiste Williche
tu origen *Chono o Kawaska
no subió al bote
el día que robaron tu tierra
y tu raíz.
Ahora entiendo
la pena de tus ojos.
De tu origen navegando
en el gran cementerio
del Pacifico Sur.

* Pueblos del extremo sur, vivían en canoas por los canales.

ADIOS PI CHI PU KANZU
Ta ñi laku Adolfo Huinao.

Ta ñi williche nge meu
tangkituyawi chi llükan.
Lalu müten ula
ñami feichi llükalen.
Chi mapu ñi pepi
ñamumelnoeteo
chi ad fütake wapi
tuukülen ñi ange meu.
Laku, ñi rüfngeael
kimlan chem antüngefel.
Re penien chi pu kansu
nülan ka trapumün
ni müpü lelfün meu.
Ñi pichintu trekan
laku kimlai
cheu ñi tuwün ñi dungun.
Füchachefel eimi
witrañpürami püllü meu
ka ta mi wün meu tripai chi lan
konpumeken ta mi ina lafken.
Ta mi chau ka mi peñi
tangkituingu kutrankawün.
Petu mi ñuke ka ñi laku
witrañpürami inaltu meu chi ngüñün
Ngelai aukiñ mawida meu
rume ngüfi ta mi dungun.
Welu ñi pichikafel llükalei
makulluwün mi pu tripantu meu.
Pangkon chi weñangkün mi nge meu
ka mür leliyu chi lelfün
Laku, fachiantü kimün
turpu mi willichengenofel
ta mi tuwün Chono kam Kawaskar
püralai chi tangki
feichi antü mi weñeñmangen
mi mapu ka ta mi folil.
Feula kimün
chi weñangkün mi nge meu.
Mi tuwün tangkituyawi
chi füta eltun meu
chi willi füta lafken meu.

***

LA VIDA Y LA MUERTE SE HERMANAN

Al mirar atrás
puedo ver el camino
y las huellas que voy dejando.
A su orilla árboles milenarios se alzan
con algún cruce de amargas plantas.
Pero es equilibrada su sombra
desde la huerta de mi casa.
Allí aprendí a preparar la tierra
la cantidad de semilla en cada melga
para no tener dificultad en aporcarla.
Es tu vida
- me dijo- una vez mi padre
colocándome un puñado de tierra en la mano.
La vi tan negra, la sentí tan áspera.
Mi pequeña palma tembló.
Sin miedo - me dijo-
para que no te pesen los años.
La mano de mi padre envolvió la mía
y los pequeños habitantes
dejaron de moverse dentro de mi palma
El miedo me atravesó como punta de lanza.
Un segundo bastó
y sobraron todas las palabras.
Para mostrarme el terror
a la muerte que todos llevamos.
De enseñanza simple era mi padre
con su naturaleza sabia.
Al hermanar la vida y la muerte
en el centro de mi mano
y no temer cuando emprenda el camino
hacía la tierra de mis antepasados.
Abrimos nuestros dedos
y de un soplo retornó la vida
al pequeño universo de mi palma

LAMNGENWENNGEI CHI MONGEN KA CHI LA

Wiñokintulu iñche
pepi pen chi rüpu
ka pen ñi pünon ñi elnien.
Ñi inaltu meu kuifike aliwen witrapürai
kiñeke küruz fure anümka meu.
Welu küme llaufeñ niei
ñi tukukunwe ruka meu.
Üye meu kim pepika mapun
tunten fün ñi tukuam chi wengam meu
fei ta ñi küme dapiafiel meu.
Ta mi mongen
- pieneu - kiñechi ñi chau
tukulel-eneu kiñe runa mapu ñi küwü meu.
Rume kurüntufiñ ka yüfküeneu.
Ñi pichi pülai küwü müllmülli.
Llükakilnge - pieneu -
fanenoam ta mi pu tripantu.
Ñi chau ñi küwü umpulli ñi küwü
ka chi pu pichike mongenche
nengümwetulaingün ñi küwü meu.
Chi llükan chüngareneu wechun waiki reke.
Kiñe pichintu meu müten
ka kom dungun mülewepürai
Pengelel-aeteo chi llükan
chi la ta iñ kom yenien.
Ngeno küdau kimelkefui ta ñi chau
ñi kuifike rüf kimün.
Lamngenwenkunual chi mongen ka chi la
ñi rangiñ küwü meu
ñi llükanoam konli chi rüpü meu
ñi pu kuifikeche ñi mapu püle.
Nülayu ta yu changüll küwü
ka kiñe pimun meu akutui chi mongen
ñi pichi mapuntu pülai küwü meu.


gracielahuinao@hotmail.com

Elvira Hernández


Biografía:




Menciona a:


Andrés Ajens
Carolina Lorca
Carmen Avendaño
Damaris Calderón


Poesía:

En metros cuadrados se mide la Bandera de Chile
su olor en respingos de nariz
en ojos que no ven sus aristas de luz y sombra
en paciencia sus diarreas
las construcciones de desnutrida confianza

La Bandera de Chile está tendida entre 2 edificios
se infla su tela como una barriga ulcerada – cae como
teta vieja –
como una carpa de circo
con las piernas al aire tiene una rajita al medio
una chuchita para el aire
un hoyito para las cenizas del General O’Higgins
un ojo para la Avenida General Bulnes

La Bandera de Chile está a un costado
olvidada
(De “La Bandera de Chile”)


M……………..

tanto vuelo angélico y elevadas propulsiones
tanta maravilla embotellada y planeos discursivos
tanto brillo henchido
como genealogía importada
tanta cordillera y mar y cielo y tierra
tanta mineralogía
tanta verdura y Antártica famosa
tanta hembra y entresijo
tantas constelaciones
cuántas humanas luces
tanto amor o igual empuje
tanto tanto tanto
y nada



WC

Muros de la democracia nuestros públicos
doble vecé
Lascaux para damas y caballeros
a solas consigo mismos
obran
pájaros conchas vestigios
imprecaciones
allí donde se suelta
eso lo demás el ello
nombres direcciones y teléfonos
croquis mágicos
monerías
incisiones humanas incitaciones
donde se tira agua papel y
lejía
( De “Santiago Waria”)

DESCLASIFICACIÓN

Soy una hoja al aire, señor
De esas que vienen escritas por los dos lados
Y desprendida de su árbol mayor
- mi propio viento me descuaja –
Por cierto sin genealogía
Por entera volátil.

Sin traza de caminos planeo sobre nadas
- es un vuelo muy elevado –
Por aquí y por allá sobre el pajar relativo
(los granos extraídos son mil veces más vanos)
No creo que lo note, señor
Mi hoja se está cargando de sangre.

De “Cultivo de Hojas”

Francisco Véjar

Francisco Véjar (Viña del Mar, 1967). Poeta, antologador, critico literario. Actualmente, dirige el taller Villarreal. Ha publicado Fluvial (1988), Música para un álbum personal (1992), Continuidad del viaje (1994), A vuelo de poeta (1996), Canciones imposibles (1998), País insomnio (2000), El emboscado (2003) y Bitácora del emboscado (20059. También ha sido seleccionado en diversas antologías, tanto en Chile como en el extranjero. Fue coordinador del libro El Molino y la Higuera y seleccionador de textos de Hotel Nube, En el mudo corazón del bosque y Lo soñé o fue verdad del poeta Jorge Teillier. En 1998 trabajó como seleccionador de textos, notas y prologuista de la antología Imágenes Quebradas del poeta Armando Uribe Arce. Asimismo, en 1999 edita la Antología de la joven poesía chilena. Más tarde. En 2002, publica Georg Trakl. Homenaje desde Chile en coautoría con Sven Olsson y Armando Roa Vial. Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, catalán, portugués y croata. En la actualidad es columnista del diario El Mercurio y colabora con la revista Clarín de España. Se desempeña como docente en la Universidad del Desarrollo en Santiago de Chile. Recientemente fue publicado en revista italiana ‘Poesia’ Nº 202, Febrero, 2006, dirigida por Nicola Crocetti. Allí se tradujeron 22 de sus poemas, precedidos de un estudio de Cristina Sparagana. Asimismo, fue editado en ‘Coyote’ (Brasil), con traducciones de la poeta, ensayista y traductora brasileña Cristiane Grando. Por estos días, trabaja en su poemario inédito Por el amor de morir.




Menciona a:

Alberto Rubio
Jaime Luis Huenún
Leo Lobos
Armando Roa
Mario Meléndez
Sergio Ojeda
Malú Urriola
Damsi Figueroa



Poesía:


Estación Leopoldo María Panero

Estación Leopoldo María Panero
todo lo que escribo y diviso
se va al fondo de la sangre.
Fumo para mirar la vida que pasa
mientras el cenicero acumula
voces e ideas de locos rematados.

El dipsómano baja urgente en la estación
a beberse un Nevermore.

Nuestra suerte sigue en manos de los ciegos
y lo que escribimos tal vez sea leído por parejas del 2050
en el follaje de un bosque agitado por el viento.
Hay luces harapientas, tumbas sin sosiego,
niebla sobre el césped de la calle Miguel de Cervantes.

El dipsómano sale urgente de la estación
a beberse el crepúsculo Nevermore.

Aquí dejamos latas de cervezas,
colillas que se acumulan en ceniceros,
cenizas que se acumulan en cementerios.

Observamos el funcionamiento del camión de la basura
mientras el dipsómano vuelve urgente a la estación
a beberse el crepúsculo Nevermore.

Es tan bella la ruina, tan profunda
que ni siquiera el tiempo puede hacernos morir.
Niebla en la calle Miguel de Cervantes,
niebla en la estación Leopoldo María Panero.



Puesta de sol

Somos monedas arrojadas bajo puentes, no fuentes,
y los matices de esta puesta de sol lo dirían a gritos
o los pájaros que veo volar trinarían esa verdad,
o esta misma calle con su millar de luces húmedas;
máscaras y rostros que uno no alcanza a descifrar.
Nuestro lenguaje sigue siendo el viento
que barre papeles, hojas secas y promesas.
La ciudad es un delta de inquietantes arterias
donde también fluye lo que nos hace vivir,
como la savia mantiene vivo a los árboles nudosos.
Puesta de sol, cavilaciones, la hora tuya
en este juego de naipes con los libros y las fotos.


Escrito encontrado en una mesa del restaurante Miramar (Quintay)

Si el abismo no nos llamara con su silencio
no podríamos leer a Trakl, ni permanecer horas
mirando estas lápidas anónimas que golpea la tempestad
como el grito del ave que acompaña a los muertos.
Líneas de Sebastián en sueños al fin de una playa
de arenas movedizas como náufragos. Nuestro tiempo
debería ser infinito como las arenas de esa playa.
Mas toda ceniza, toda embriaguez, toda permanencia
es innecesaria porque perecemos. Y en la costa – como se sabe – sigue
el incesante espectáculo del oleaje. Caminamos
sobre osamentas dispersas que han devuelto las olas del mar,
caminamos para abrir tantas puertas;
puertas de acero, puertas de madera, puertas invisibles,
- mudanza interior de la cual queremos desprendernos -
donde una palabra lleva todo lo que hemos podido poseer.


Los amigos ya no son originales ante la muerte

La muerte es la ceniza del poema
La muerte anda en todas partes
La muerte es la huésped predilecta
La muerte es anáfora y puñal
La muerte garabatea páginas a diario
(y desordena los cuartos de hoteles
que abandonamos al amanecer).

La muerte se impacienta
y somos sus fieles cautivos.
Nos aguarda en la ciudad
con gentíos sombríos
que se buscan entre la muchedumbre
y comentan los juegos de azar
cerca de puentes y avenidas.

Por eso, lo nuestro es guarecernos en la noche
para llegar a la eterna conclusión:
los amigos ya no son originales ante la muerte.

Rodrigo Rojas


Rodrigo Rojas (Lima 1971) ha publicado “Desembocadura del Cielo” (Cuarto Propio 1996); “Sol de Acero” (Cuarto Propio 1999); “Grand Central” (Foro de Escritores, 2005). Sus poemas y traducciones han sido publicadas en diversas revistas literarias, entre ellas “Tambor” (Valparaíso) “Ajo y Zafiros” (Lima) “Anamesa” (Nueva York), “New Coin” (Ciudad del Cabo) y “Plagio” (Santiago). Hace clases de traducción literaria en la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales y es parte del equipo de editores de la revista internacional de poesía Rattapallax (Nueva York, Sao Paulo y Santiago). El poema incluido en este sitio pertenece al libro “Grand Central”, un trabajo que el Foro de Escritores tuvo la generosidad de publicar con grabados del propio autor, las partituras de José Ignacio Fernández y la interpretación musical del chelista Jan Filip Tupa.


Menciona a:

Elvira Hernández
David Añiñir
Damsi Figueroa
Alejandro Zambra
Lila Díaz
Alejandra del Río
Adriana Paredes Pinda
Graciela Huinao
Parra Violeta & Nicanor
Los Tres Rubio
Guido Arroyo

Poesía:


Grand Central

i.
Cuando el subway apunta al tímpano,
brama una sierpe luminosa
como lo haría el mar en los túneles
empujando una ráfaga caliente, sumergida,
un manglar de palabras que entran a gritos,
que fluyen nerviosas, enredadas en turbantes,
en sombreros, en pelucas plásticas
y a todo lo mojan, para que beban de ellas,
todo lo sofocan con su vaho,
para adherirse a la ropa, al asiento.
Pero no las desmenuza la velocidad,
porque estas palabras anudan sus hebras,
se suturan como los sustantivos a la lengua.


ii.
En las cavernas late un vagón del tren.
En su marcha aplasta a los durmientes.
Ellos mugen porque adoran al Señor en cadenas de oro,
en tarjetas plásticas, en su abdomen y pechos firmes.
Mugen porque tienen fe en la repartición de la riqueza.
Mugen porque son ganado y carnicero a la vez.
Mugen sobre rieles como muge el buey–– el subway.

iii
Marchan a su vez las palabras
marchan las hormigas con granos de palabras,
con sueño o cafeína, con delirio marchan.
Desde la caravana oscura surge la voz de la hormiga:
Con fuerza hidráulica,
con ácido, pinzas y tenazas,
hemos socavado grietas, túneles inmensos.
Hilamos un argot, una ruta de la seda hacia Grand Central.
Mis hermanas marchan por las vigas del subterráneo
traen gotas del río Harlem y las cambian por azúcar
palabras fermentadas en boca de borrachos,
trozos de la lengua que ruedan
como arándanos por el piso del vagón.

Sabemos que dichosos aquellos
que tejen el argot que vestirá el mundo.
Dichosos quienes desgranen, desgajen el silabario de sus goznes,
pongan en barbecho los diptongos
y luego planten un huerto de verdes giros idiomáticos,
pues la cosecha les será abundante. Florecerá
la tinta de las grises columnas del New York Times,
cada línea impresa serán los pastos
donde retozarán nuevas palabras.

iv
Las hormigas se camuflan en el subway
como letras que cayeron de un periódico,
negras y pequeñas, Times New Roman 12,
se ordenan en versos que marchan por el andén,
una caravana de sílabas exactas en su métrica.
Pero en ocasiones esa caravana se extravía,
la seduce un imposible olor a lilas.
A menudo solo es una corbata,
perfume, flores estampadas en la seda.
Otras veces el aroma es aún más intenso,
parece un brote rompiendo la corteza con sus pétalos.
La caravana se detiene ante dos columnas de ébano
dos piernas que se elevan,
se juntan en tan húmedo jardín;
la falda que las envuelve incluso flamea,
como si esos labios dejasen caer algo más
que su denso rocío sobre el piso del tren.
Entonces las hormigas al unísono
sueltan las gotas que traen del río
y reciben esos zumos que precipitan del jardín colgante.
Así comienza su traducción secreta,
así secretan nuevas gotas
en la penumbra de Grand Central.


v
Un bufido de vapor sale de las alcantarillas,
sopla el viento que mece el pastizal de los idiomas.
En los edificios que circundan la estación, el huevo eclosiona,
el agua ebulle, la tetera silva, se infla la bolsa de la aspiradora,
se llenan los pulmones de polvo, se expanden las estrellas,
se contrae la vena al ser pinchada, el niño exhala lo aspirado,
se vacía la bolsa, la tetera calla, el agua se estanca,
el huevo madura, nace una barata.


vi
En las cavernas late un vagón del tren.
Bajo el tren, pulsa un corazón diminuto,
Apócrifo, mesías de las baratas:
Como Apócrifo he traído mi palabra
y sobre ella fundaré una colonia.
Como gesto auto-erótico, haré germinar la basura
y ustedes serán los bellos capullos de la sombra.
Flores pútridas, pero flores que sobrevivirán al hongo atómico.
Ovulen bajo el óxido de los andenes
yo las transformaré en ejércitos que heredarán la tierra,
serán indestructibles porque les basta los deshechos.
En ustedes yace la vida fértil,
descomposición, gases fétidos, larvas en cultivo.


vii
Entonces amáronse las baratas.
Amáronse en cloacas, ilumináronse en el fango,
deseáronse desplegando sus alas de celofán.
Se jactaron de ser industriosas ciudadanas que heredarán la tierra.
Todo esto será de ustedes –instruyeron a sus larvas-
conducirán el trueno sobre rieles.
Luego, impúdicas,
abandonáronse al amor desde los cilios temblorosos,
sus extremidades puntiagudas,
amáronse con palabras de coleóptero,
amáronse más allá de la mugre
como flores de la oscuridad que se abren con pétalos de acero
desde una lata de Cocacola, con lustroso caparazón
que brota a la penumbra de los polvos fungicidas.

Jorge Montealegre


Jorge Montealegre Iturra.
Nació en Santiago de Chile en 1954. Lee y escribe.
Comienza a escribir en la prisión política, en 1973. En el exilio publica su testimonio “Chacabuco” (Roma, 1975) y su primer libro de poemas: “Huiros” (París 1979). Regresa a Chile en 1979. Publica siete libros de poesía; entre ellos, “Bien común” recibe el Premio Municipal de Literatura (Santiago) y el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura a Mejores Obras Literarias de 1996. Último libro de poesía: “Huesos” (2006).

En 1989 recibe la beca Guggenheim. Ha publicado “Von Pilsener, primer personaje de la historieta chilena” y “Prehistorieta de Chile, del arte rupestre al primer periódico de caricaturas”, entre otras obras de investigación y antologías. Ejerce la docencia sobre humor gráfico y periodismo. El 2003 publicó “Frazadas del Estadio Nacional” –con prólogo de Armando Uribe- que recibió el Premio Altazor, categoría ensayo, del año 2004.

Periodista y diplomado en gerencia pública, actualmente estudia en el Programa de Doctorado en Estudios Americanos de la Facultad de Humanidades y del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile; y se desempeña como Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile.


Menciona a:

Armando Uribe Arce (1933)
Hernán Valdés (1934)
Jorge Teillier (1935 — 1996)
Luisa Eguiluz (1935)
Floridor Pérez (1937)
Hernán Montealegre Klenner (1937)
Oscar Hahn (1938)
Hernán Lavín Cerda (1939)
Hernán Miranda (1941)
Omar Lara (1941)
Sergio Muñoz (1943)
Claudio Bertoni (1946)
Carmen Berenguer (1946)
Juan Cameron (1947)
Elvira Hernández (1951)
Oscar Montealegre Iturra (1952)
Leonora Vicuña (1952)
Clemente Riedemann (1953)
Mauricio Redolés (1953)
Alejandro Pérez (1954)
Teresa Calderón (1955)
Sergio José González (1955)
Francisco Javier Zañartu (1955)
Aristóteles España (1955)
Erick Swen Pohlhammer (1955)
Eduardo Llanos (1956)
Esteban Navarro (1956)
Bruno Vidal (1957)
Oscar Sarmiento (1957)
Santiago Elordi (1961)
Bala Manríquez (1962)
Paulo Wirimilla (1973)
Nicolás Barría (1988)
Rafael Rubio


Poesía:


Alta Poesía

Todos los vecinos de mi barrio duermen siesta,
pero hay chicos que golpean puertas fastidiando:
piden pan y no dejan
escribir los mejores poemas sobre el hambre.

(De: "Exilios", Ed. Tragaluz, Chile, 1983)


Espejos

Pinza en mano la señora se cuida las cejas
El chofer desenfrenado la observa
en el espejo. La señora no ceja
El chofer frena
bruscamente
Pinza en mano la señora sin espejo siente
que su ojo la mira
desde la cuneta

(De: revista La Castaña)



En la plaza todos los días son Jueves Santo

Partió y repartió el pan entre las palomas
luego
miró a los doce jubilados que esperaban
se hincó
tomó un pie inclinando la cabeza
y empezó a lustrar

como todos los jueves por los siglos de los siglos.

(De: Bien común, Ed. Asterión, Chile 2005)



Niños de fin de siglo
En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado

Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana

Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver

Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana
Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra

Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte

Ya nada tienen que pedir

Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto

La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido

Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.

(De: Bien común, Ed. Asterión, Chile 2005)

Verónica Zondek

Verónica Zondek nació en Santiago de Chile en 1953. Andarina y fuera de foco reside ahora y entera en la ciudad de Valdivia. No piensa moverse más. Traductora. Licenciada en Historia del Arte en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Forma parte del comité editorial de LOM Ediciones y de algunas revistas. Ha participado en numerosos encuentros literarios, buenos y malos, aquí y allá; además ha organizado varios de los buenos. Ha sido jurado de concursos como los del Consejo del Libro, Fondart, Chilectra y Santibán y ha obtenido dos veces la beca que otorga el Fondo del libro para escribir. Ha sido publicada en distintas antologías de poesía y revistas de literatura nacional e internacional. Prefiere el vuelo de los pájaros al vuelo de los aviones; ama los viajes pero actualmente prefiere añorarlos. Sus libros publicados son:

EL OJO ATREVESADO - correspondencia entre Gabriela Mistral y
los escritores uruguayos (epistolario), edición, selección, notas y
comentarios de Verónica Zondek y Silvia Guerra, LOM, Stgo., 2005

EL LIBRO DE LOS VALLES (poesía) Editorial LOM, Santiago., 2003

LA MISION DE KATALIA (cuento infantil) Editorial Faro de Luz,
Santiago,2002

ENTRE LAGARTAS (poesía), Editorial LOM, Santiago., 1999

MEMBRANZA (poesía, recopilación obra publicada), Co-edición Editorial Cordillera, Canadá y Editorial Cuarto Propio, Santiago., 1995.

POEMAS (traducción poemas de Derek Walkott), Plaquette, Ediciones Bajo el Volcán, Santiago, 1994.

PEREGRINA DE MI (Poesía) Editorial Cuarto Propio, Santiago, 1993

VAGIDO (Poesía), Ediciones Embalaje, Museo Rayo, Roldanillo, Colombia, 1990 y Editorial Ultimo Reino, Buenos Aires, 1991

CARTAS AL AZAR (muestra de poesía chilena), hecho en colaboración con María Teresa Adriasola, Ediciones Ergo Sum, Santiago, 1989

EL HUESO DE LA MEMORIA, (poesía), Editorial Ultimo Reino, Buenos
Aires, 1988 y 1995

LA SOMBRA TRAS EL MURO, (poesía), Ediciones Manieristas, Santiago, 1985. Ha sido traducido al inglés.

ENTRECIELO Y ENTRELINEA, (poesía), Ediciones Minga, Santiago, 1984

Menciona a:


Alvaro Ruiz
Maha Segura Vial
Cecilia Casanova
Marcelo Novoa
Jaime Huenún
Damaris Calderón
Adriana Paredes Pinda
José Angel Cuevas



Poesía:


FUEGO

Toda la carne un fuego.
Fuego el odio y fuego el amor.
Fuego en los hornos y caer en las mientes.
Fuego para el frío, Anguita
en el cocimiento brujeril de medianoche.
¿Cómo salvar del fuego Anguita?
¿Cómo tragar el dolor entre llamas azules
en la infernal hoguera de las Inquisiciones
o en la quema de libros con Torquemada
o en aquella última,
Anguita,
cuando incendiaron libros para sofocar revoluciones?
Y ¿qué de ese otro fuego tan perfecto
ese, el amarillo de Auschwitz,
rasgando carnes tan añejas y tan tiernas
o esas otras llamas
esas, las del Infierno católico ahora abolido?
Todo por nada:
el alma, dice el Papa,
salva siempre
Anguita,
aunque tú no lo alcanzases a saber.
Y ¿qué del fuego rojo que calienta la olla común
o del fuego en los ojos de niños con sed
amuñados de tristeza en la costilla falta de terruño
refugiados en los siglos y a la espera de la espera
abandonados en tanto territorio enemigo?
O del fuego fogón sureño
mariscos todos retorciéndose en su jugo
ellos en su salsa, nosotros comiendo
y del fuego que quema la entraña
y del otro, Anguita
ese que persiste negro en la memoria
que como siempre supiste
aplasta y entorpece la vida
o esos otros
los fuegos artificiales que arden el cielo
o misma yo
quemando papeles propios para evitarte
o mi padre
que también ardió en fuego hasta el humo
marchando en huesal anodino
sobre las aguas habitadas y turbias.

¡Qué fuego ni que fuego!, Anguita